12 abril 2011

una gráfica para meditar

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19 marzo 2011

mis plantitas tras el invierno















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26 febrero 2011

coprobox plus

Antes de ayer estrené mi flamante, brand-new COPROBOX, caja-invento para guardar periféricos (en este caso discos duros externos) sobre la que escribí hace un par de días.

Como mi temperamento es perfeccionista, en vez de fumarme un puro tras las breves pruebas de temperatura (en las que pude comprobar que a pleno rendimiento, apenas se elevaba la temperatura interior 2º cada 10 minutos) continué investigando el comportamiento térmico de la caja con pruebas más exhaustivas.

La primera bofetada la recibí midiendo la temperatura del aire del interior de la caja con los discos encendidos sin actividad. Véase la siguiente gráfica, que refleja la diferencia con respecto a la temperatura ambiente:

Como podéis ver, durante la primera media hora la temperatura ascendió al ritmo esperado, y tras pasar 30 minutos pegó un salto considerable, que al principio achaqué a un mal uso, por mi parte, del termómetro de precisión que estaba utilizando. Tras pasarme 5 minutos comprobando y recomprobando las medidas, por precaución apaqué toda la electrónica del interior de la caja para observar, horrorizado, que ni así la temperatura bajaba. A los 75 minutos del experimento abrí parcialmente la caja y sólo entonces la temperatura descendió.


Los/las que hayáis leído el artículo anterior diréis: pero animal, cómo haces la caja de madera, por mucho tratamiento ignífugo que tenga. Debo decir que razón no falta, pero una caja metálica tampoco es una solución ideal. Hay que tener en cuenta que en cualquiera de los casos el calor difunde por radiación, principalmente, y que este tipo de difusión es lenta. Aprovecho para enarbolar un principio a considerar siempre que hablemos de refrigeración de PCs y similares.

El transporte de materia, para disipar calor, siempre es más efectivo que el de energía.

Los metales suelen ser excelentes conductores del calor, y es por un motivo muy sencillo: porque la materia, cierto tipo de materia, se mueve libremente en su interior: en este caso, los electrones. Sustancias como el plástico o la madera tienen sus electrones bien fijados y siempre son peores conductores del calor. Asimismo, un gas también suele ser buen conductor térmico por el hecho de que sus partículas —de nuevo materia— se mueven con total libertad, aunque con ciertos matices que no se deben ignorar; o si no los cristales dobles para aislar térmicamente no tendrían sentido.

Es por eso que los mejores disipadores para CPU no se suelen limitar, como antiguamente, a un abanico o apilamiento de superficies de cobre o aluminio, sino que en su interior contienen un líquido a temperatura ambiente que, al elevarse unos grados, se convierte en gas. De ese modo el transporte de calor se convierte en transporte de materia que recircula de un extremo a otro del disipador.

un disipador pasivo (o sea, sin ventilador) sonic tower, basado en el principio que acabo de describir, montado en mi anterior CPU. circa 2008.

Pero esto no significa que una caja de metal sea un excelente medio para la disipación de un PC: y es por el hecho de que tiene que haber una buena transferencia de energía entre el gas caliente del interior de la caja y las propias paredes de esta. Ese es el motivo de que la publicidad de las cajas PC de aluminio por la excusa de la refrigeración sea bastante engañosa. No sólo no disipa mucho mejor que el acero, sino que suelen ser bastante menos robustas y, en algunos casos, vibrar excesivamente por el traqueteo mecánico en el interior del ordenador, lo que se conoce como aluminium hum.

Respecto a la transferencia de gas, basta con hacerse una pregunta: Si el gas transporta muy bien el calor porque la materia se mueve libremente, ¿por qué las ventanas las hacen dobles con aire en medio?

La respuesta es doble: 1) los gases son muy poco densos, con lo que el transporte de materia-energía neto requiere que se haga a gran velocidad mediante el uso de un ventilador o de diferencias de presión relativamente intensas. Y 2) la geometría del sistema debe ser tal que el aire pueda circular con facilidad.

Los cristales dobles efectivos tienen todos una particularidad: la distancia entre cristales es de sólo unos milímetros. De este modo, es casi imposible que se formen corrientes de convección. Vecinos que ingenuamente ponen ventanas dobles, una en cada borde del alféizar, consiguen cierto aislamiento acústico, pero no térmico, ya que en el palmo de espacio entre las ventanas se forman corrientes que transportan el calor.

foto de hace unos años de cuando estaba obsesionado con la temperatura y el silencio. sí, es mi casa. mola, ¿eh? circa 2006.

¿Y qué fue lo que ocurrió en mi magnífica COPROBOX? Pues que al principio se formó una pequeña diferencia de temperatura entre la parte inferior y superior que favorecía la lenta salida de aire caliente por los agujeros de la parte superior. Esto era lo esperado. El problema es que llegado cierto punto en el que todo el aire alcanzó una temperatura similar, se formaron turbulencias, de tal modo que el flujo de aire pasó de ser más o menos dirigido a ser caótico. De ahí el principio número dos:

Evita las turbulencias.

El lector/a ingenuo pensará: joer, pon un ventilador y ya está.

Pero es que no basta con poner un ventilador, ya que este se debe colocar de modo adecuado. Poner un ventilador de hecho puede disminuir o aumentar la turbulencia; y eso sin contar con el propio calor que genera el motor del ventilador. Así que el anterior principio se debe formular así:

Evita las turbulencias extrayendo el aire de la caja, no introduciéndolo.

Cuando soplamos por una pajita dentro de un vaso, se forman un montón de burbujas muy divertidas. En realidad, lo que estamos viendo es la formación de turbulencias violentas en el líquido. Si por el contrario chupamos de la pajita no sólo no salen burbujas, sino que favorecemos lo que se denomina un flujo laminar, por el cual las partículas del líquido tienden a moverse siguiendo trayectorias uniformes.

Mucha gente que monta ordenadores e intenta refrigerarlos bien tiene la costumbre de poner un montón de ventiladores, unos extrayendo aire caliente y otros introduciendo aire frío. Esto es un ERROR, ya que es más efectivo SIEMPRE extraer el aire.

En todo caso, esta estrategia sólo tiene sentido cuando queremos que el aire se mueva con más intensidad en ciertos componentes, y esa es la razón de que el propio chip de la CPU tenga un potente chorro de aire encima. Pero eso no tiene que ver en realidad con sacar o meter el aire de la caja, sino con favorecer el intercambio de calor en ese componente concreto.

Aun así, siempre que haya más ventiladores sacando que metiendo no estaremos metiendo mucho la pata. Y si el chorro de aire frío va directo, canalizado, a la CPU u otros componentes generadores de mucho calor, entonces sí lo estamos haciendo bien. Pero un ventilador que mete aire hacia dentro porquesí, sin estar orientado a un componente concreto, de poco sirve.

En definitiva, nos interesa siempre crear presión negativa, dentro de la caja, de tal modo que el aire caliente salga como un gran chorro dirigido y el aire frío entre a través de ranuras y agujeros estrategicamente colocados.


Toda esta parrafadísima es para justificar por qué acabé añadiendo un pequeño ventilador a la parte trasera de mi espléndida COPROBOX y así convertirla en la COPROBOX PLUS. Por supuesto, extrayendo el aire, no introduciéndolo.

si leer el artículo anterior os dió pereza, aquí repito la foto que puse en él del insigne cacharro de mi invención.

No tuve necesidad de gasta un euro para hacerlo, aparte del esfuerzo de hacer el agujero (y malograr ligeramente la estética de mi preciosa caja, aunque tal como está colocada no se ve) ya que utilicé un ventilador de CPU de 8cm que saqué de un ordenador viejo y un viejo cargador de NOKIA como fuente de alimentación. La manera de conectarlo, empalmando cables y vigilando la polaridad, es tan elemental que no me voy a molestar ni en esquematizarlo.

El ventilador funciona a 12V, y el cargador (esto puede variar) de 5V. Con esto me aseguro un flujo de aire constante sin forzar el ventilador, de modo que no haga demasiado ruido. Esto es porque un ventilador de estos, cuando recibe 12V, suele girar a unas 2500rpm. Con 5V, se reduce a menos de 1500rpm. Y así mete menos bulla que el propio ordenador, con lo que ni se oye.

Monitorizando la temperatura de los discos duros externos mediante software, obtuve esta gráfica de temperatura absoluta en relación al tiempo ANTES de montar el ventilador, y con los discos inactivos:

Como se puede ver, el ascenso de temperatura es bastante considerable; pero lo peor es que tras apagarlos a los 30 minutos de conectarlos, una hora después todavía estaban relativamente calientes. La diferencia entre ambos discos es debida a que son de casas distintas y a que uno está debajo del otro. Aunque existe hueco entre ellos, esto hace que el inferior se caliente más.

Una vez instalado el ventilador, repetí las medidas, obteniendo esta gráfica (en clarito, la gráfica anterior para que se compare mejor):

Se puede ver que la temperatura tope es ahora unos grados menor. Pero lo importante es la bajada de temperatura, mucho más rápida, tras apagar los discos duros dejando el ventilador de la caja encendido, que funciona siempre que la regleta esté conectada.

Y no veáis lo que mola poner la mano sobre la caja y notarla fresquita.


La moraleja es:

Vigila la temperatura de tus discos duros.

La vida útil de un disco duro depende enormemente de la temperatura a la que suelen trabajar, y NUNCA deberíais dejar que superara los 40º de manera permanente.

Aun tengo por hacer una comparativa exhaustiva de software de monitorización de temperatura de discos duros, así que voy a dejar la recomendación para un futuro artículo. Espero que toda esta información os haya sido útil.

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24 febrero 2011

coprobox

archivado en: Inventos Tecnología

Con la adquisición, a lo largo de los años, de más y más periféricos para mi ordenador principal, mi mesa ofrecía últimamente un aspecto desolador, similar al de una explosión en una fábrica de spaghettis, entre tanto trasto y cable; especialmente a un lado de la CPU. Aquí tenéis la foto de tan triste espectáculo.

Harto del caos, he decidido crear la… ¡¡¡COPROBOX!!!

Debo confesar que como nombre provisional tenía ULTRABOX, por la coña del grupo de música. Pero tras comprobar que este nombre estaba registrado, así como casi todos los que tienen un prefijo latino pegado a -box, finalmente he decidido llamarla COPROBOX. Sí, copros en griego significa mierda, pero COPROBOX no sólamente es COjonuda y PROfesional, sino también una caja que-te-cagas.

Bromas aparte, ¿en qué consiste la COPROBOX? En realidad no es más que una caja para agrupar cacharritos electrónicos de bajo voltaje de los habituales que rodean a cualquier ordenador. He hecho un diseño lo bastante abierto para que pueda seguir siendo utilizado a medida que adquiera o renueve más trastos; pero en mente he tenido, desde el principio, que sirva para almacenar dos de mis discos de backup, de 320GB y 1TB respectivamente (las cajas negras que se ven en la foto), y de paso un conversor A/D de audio vía USB (el que tiene un LED verde encendido).

Obviamente no me iba a gastar un pastón ni dedicar excesivo tiempo a hacer algo así, con lo que me propuse que todo el material fuera fácil de encontrar en cualquier, o casi cualquier, bazar chino.

Así que adquirí una caja de madera como la que tenéis aquí debajo por 5,50€. La desarmé, guardando bisagras y tornillos, para pintarla con tres capas de esmalte, negro para el cuerpo y blanco para la tapa. Los colores fueron más por decisión estética que práctica.

Debeo señalar que no es conveniente utilizar soportes de madera para cosas eléctricas que se calientan. Pero dado el uso esporádico que le voy a dar a los discos duros, exclusivamente para realizar backups puntuales (y siempre estando yo presente), y que el esmalte que he utilizado tiene un efecto ignífugo sobre cualquier chispa que pudiera ocurrir, no es algo que me produzca especial preocupación.

Como se ve aquí arriba, en la parte inferior de la caja, antes de pintarla, realicé 11 ranuras a cada lado para entrada y salida de cables. Adicionalmente hice agujeros de refrigeración tanto en la parte inferior como superior de la caja para que, por convección, circulara el aire. La caja acabada, aunque no se aprecia bien en estas fotos del proceso, tiene fieltros antideslizantes que dejan unos 4mm entre los agujeros inferiores y la mesa. Añado que realicé más agujeros en la parte superior que en la inferior (sin contar los de E/S de los cables) para favorecer un gradiente negativo de presión para la entrada del aire.

La caja, una vez finalizada y ensamblada, tiene este aspecto, bastante estético. En la foto inferior se puede ver con los cacharritos ya introducidos. No sólo están el convertidor A/D de audio y los discos duros, sino también sus molestas fuentes de alimentación y cables.

Finalmente pegué en la parte superior, con cinta adhesiva de doble cara, una regleta de tomas múltiples con interruptor. No hice ningún agujero a la caja para acoplar la regleta. En primer lugar por si en el futuro quiero cambiarla, y en segundo lugar por accesibilidad. Y dado que las regletas de este tipo suelen ser blancas, a estas alturas no hace falta que explique por qué pinté de ese color la tapa.

Hete aquí el invento montado, colocado y funcionando en su emplazamiento final:

Los enchufes penetran en la caja por la parte de atrás, del mismo modo que salen los cables USB hacia el ordenador, y esos bultos extraños sobre las clavijas no son más que interruptores de superficie, como los de las lámparas de mesita, que inserté —convenientemente etiquetados con dymo, aunque no se vea bien en la foto— en las tomas de las fuentes de alimentación de los discos duros para poder encenderlos rápidamente con un click sin necesidad de abrir la caja. De este modo también solvento la puta moda predominante de fabricar los discos duros externos sin interruptor, cosa que me jode mucho. ¡Y van de energysavers por la vida, los fabricantes!

La superficie sobrante de la tapa tiene además la función de servir de soporte a otros discos duros externos que puedan traer puntualmente algún amigo/a, fácilmente conectables a las tomas adicionales de la regleta. Y también para colocar el móvil y/o el MP3 a cargar cuando lo necesite.

Y aunque nada más montarlo estaba autosatisfechísimérrimo con el invento, me preocupaba una cuestión, que es la de la temperatura interior; así que hice unas pruebas de lo más científico utilizando un termómetro de infrarrojos digital. Pruebas que paso a exponer:


La temperatura de mi casa, aunque tengo los radiadores apagados, es bastante elevada en invierno, unos 25º, debido a la calefacción central del edificio. El análisis consistió en la diferencia de temperatura entre el exterior y el interior de la caja (cerrada) a lo largo de un breve periodo de tiempo. Las gráficas hablan por sí mismas:

El eje X representa el tiempo en minutos. El eje Y, el incremento de temperatura en grados con respecto a la temperatura exterior. La línea verde representa el ascenso de la temperatura con ambos discos duros encendidos (no olvidemos sus respectivas fuentes de alimentación) pero inactivos. La línea roja, el incremento con los discos duros realizando un backup completo. Como se puede ver, en cualquiera de los casos el incremento de temperatura es mínimo y nada preocupante.

Tras este última prueba, la caja tardó en recuperar su temperatura normal otros 10 minutos. Aún no he tenido tiempo de realizar pruebas más extensas en el tiempo, y sin duda las haré, y actualizaré el artículo entonces. Pero insisto en que no es mi intención, en absoluto, tener el aparataje encendido de modo permanente.


Espero que os haya gustado la COPROBOX, y que os sirva de inspiración. Sólo quiero añadir que en caso de que querráis hacer una caja parecida con intención de que los cacharros estén encendidos permanentemente, habría que considerar la opción de añadir un pequeño ventilador interno.

EDITO: No es una opción, es algo necesario.

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archivado en: Inventos Tecnología

17 diciembre 2010

buda en el híper

archivado en: Galería Pintura

ceras manley y acrílico sobre plancha. saturación de color exagerada con respecto al original.

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archivado en: Galería Pintura

28 noviembre 2010

trickey mouse

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9 noviembre 2010

texturas del cap de creus

Decir que el Cap de Creus es un paraíso para un geólogo es quedarse corto. Es EL paraíso de un geólogo, del mismo modo que ha sido fuente de inspiración para artistas como Dalí.

Por mi parte me quedé con la boca abierta cuando lo vi por primera vez. Algunas de las texturas que allí afloran sencillamente no se pueden encontrar en ninguna parte del mundo. Pero lo mejor es pasar directamente a las fotos y no decir nada más.








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