27 Febrero 2010

vinilo vs. compact disc (2)

Archivado en: Análisis, Audio, Nostalgia — voet

Esta es la segunda parte de este artículo. En aquel me centro en la parte emocional de la discusión. Este sin embargo tiene carácter más técnico.

Divido el artículo en varias secciones según el aspecto a tratar, no sin antes dejar claro que un vinilo correcto en un buen equipo suena mejor que el mejor formato digital posible en un mal equipo, para así dejar de lado posibles objeciones espúreas que puedan surgir al respecto comparando tal o cual equipamiento.

DIFERENCIAS EN LA RESPUESTAS ESPECTRAL Y DINÁMICA

Es necesario darse cuenta que gráficas comparativas entre versiones de una misma grabación en Long Play y CD no pueden conducir a ningún tipo de conclusión relevante.

En primer lugar porque lo que se analiza no es el Long Play, sino una digitalización de él, lo que de por sí invalida muchos tipos de análisis y resultados.

En segundo porque las diferencias en el proceso de producción que ha tenido el mismo tema, normalmente separado por años, equipamiento utilizado y envejecimiento del máster original (que antiguamente se hacía en cinta magnética, lo que es relevante como se verá) pueden ser abismales. Esto es más cierto aún si tenemos en cuenta modas como las Loudness Wars de las que hablaré más adelante.

En tercer lugar las posibles variaciones en el espectro entre ambas versiones sólo se pueden juzgar respecto a la fidelidad al sonido original: o sea, el máster. Como todavía no he encontrado en internet un análisis que incluyera a este elemento en juego, considero que no se puede deducir a partir de las diferencias entre las versiones de vinilo y CD que una sea “mejor” o “peor” respecto al original, ausente.

Lo que si nos puede interesar son mediciones objetivas del rango dinámico, es decir, de la mínima y máxima señal que son capaces de registrar respecto al suelo de ruido de las grabaciones, y también del rango espectral: las frecuencias máximas y mínimas que se pueden registrar con fiabilidad.

En este artículo se hace un análisis bastante exhaustivo de varias grabaciones. La conclusión más evidente respecto al rango dinámico es que el CD le gana al vinilo por goleada. Mientras el límite teórico y práctico en un CD es de 96dB, encontrar un vinilo que llegue a los 70dB es excepcional. Eso significa que un CD admite variaciones de volumen casi 10 veces superiores respecto a un LP.

Por la parte espectral gana el LP. Se pueden observar en muchos de ellos presencia de información musical por encima de los 20kHz. El autor del artículo anterior lo considera una ventaja. A mí me parece una tontería si tenemos en cuenta que es muy probable que nuestros altavoces sencillamente no reproduzcan esa información. Achaco al fenómeno a resonancias y formación de armónicos por elementos mecánicos (la aguja) y/o electromagnéticos (en la transducción de la señal mecánica a eléctrica).

En el CD no puede existir información fiable a partir de 22kHz por la aplicación del teorema de Nyquist. Una manera de expresarlo en que cuando se digitaliza a cierta frecuencia de muestreo, esa frecuencia actúa como un espejo imaginario que reproduce en las frecuencias altas una imagen invertida de las bajas. Ello implica, entre otras cosas, que es necesario muestrear al menos al doble de la frecuencia máxima que se quiera almacenar.

Por otra parte, la sensación de “aire”, de espacialidad en una grabación, cabe perfectamente en la banda de 10-20kHz. Existe un pico ancho hacia 16kHz en las grabaciones de flauta, por ejemplo. Pero rápidamente decae como tendencia general en todos los instrumentos habituales.

RUIDO ANALÓGICO, RUIDO DIGITAL

De los párrafos anteriores se deduce que el vinilo es más susceptible al ruido que un CD, aunque sea sólo por su menor rango dinámico efectivo. Y puede que eso no sea un problema si consideramos el tipo de ruido. Puede incluso que la clave este aquí: en que el cerebro prefiera un ruido concreto al silencio total. Veremos que finalmente esto no es relevante.

Para darse cuenta de las diferencias en ruido entre un LP y un CD vamos a imaginar que sacamos un molde de una colina y la copiamos dos veces: la primera vez utilizando piedras redondas de diversidad de tamaños, desde el tamaño de una furgoneta al de un perdigón, y la segunda vez utilizando bloques cúbicos, todos del mismo tamaño.

Si observamos la primera copia, que sería la analógica, veriamos que está formada por piedras grandes cuyos huecos están rellenos por piedras más pequeñas y así consecutivamente. La otra copia, la digital, parecería hecha de lego.

En ambos casos tenemos ruido. Si nos acercamos lo suficiente a la primera copia veremos que existen multitud de huecos entre las piedras. En algún caso veremos incluso alguna grande sobresalir más de lo que debería. Sin embargo, la distribución fractal de los huecos da una sensación de organicidad considerable, y es hasta bella a la vista. En el caso de la segunda copia veriamos que la copia tampoco es exactamente fiel: pero en este caso la naturaleza de los huecos, el ruido, es relativa a las aristas y vértices de los cubos perfectamente apilados. Los huecos tiene todos la misma relación, que es exactamente la del tamaño del cubo. La sensación no es de organicidad, sino de geometría pura y artificialidad.

¿Es el ruido analógico más “natural” y agradable que el digital? La respuesta es que sí, sin duda, por su naturaleza fractal. Es el caso del Ruido Rosa (véase enlace anterior), muy cercano al Ruido Verde, que es el que se registra cuando se graba “silencio” en la naturaleza. El ruido digital es por contra más “antinatural”.

Pero la cuestion es cual la cantidad de ruido que oímos en la práctica. Para eso es necesario percatarse de que:

1) el ruido de un CD, como se deduce del análisis del rango dinámico, puede ser hasta 10 veces menor en volumen que el de un vinilo.

2) luego un CD puede recoger ruido del vinilo (o del propio directo) y codificarlo, si es lo queremos. El ruido analógico enmascararía al digital. Pero ni siquiera debería ser necesario añadirlo ya que

3) NINGÚN equipo se salva del ruido analógico, simplemente porque en el momento necesario de convertir la señal digital en analógica se introduce ruido debido, como mínimo, la agitación térmica de los electrones en los cables.

Mi conclusión es que el ruido digital de un CD sólamente es apreciable en equipos de altísima gama a gran volumen. En ese mismo equipo el ruido analógico de un vinilo será audible, pero por su naturaleza no resultaría especialmente molesto. O sí.

Por otra parte el ruido digital es mitigable en grado sumo: procesos complicadísimos de interpolación digital y sobremuestreo pueden redondear nuestra colina hecha de cubitos, alisando y suavizando considerablemente sus aristas. Incluso un diminuto condensador sirve para este difuminado a falta de microprocesadores específicos. Es verdad que este proceso implica una pérdida de resolución, por supuesto. Pero estamos hablando de cubos diminutos con respecto al tamaño total de la colina. Si la contemplamos de lejos probablemente la encontremos indistinguible a la original.

Como ventaja esencial de la colina de cubos con respecto a la de cantos rodados de distinto tamaño es que, además, podemos apuntar la disposición de los cubos en una libreta no muy grande. Si intentamos apuntar la disposición de cada piedrita en la otra colina no podremos. La colina de cubos es digitalizable y fácilmente reproducible al milímetro, la otra no. Por otra parte, caminar por la la colina de esferas las descoloca en cada paseo. Mientra que por la de cubos es posible caminar sin descolocar ni una sola pieza. Así se resumen las dos abrumadoras ventajas del CD sobre el LP: la capacidad de copia exacta y la durabilidad de la información.

Podría quedar una objeción final por parte de un vinilo-defensor: que la capacidad de detalle de una grabación analógica es infinita. Pero se rebate fácilmente: la punta de la aguja no tiene un tamaño infinitamente pequeño, y su efecto es nivelador: de hecho, eso reduce el ruido. Eso sin considerar los artefactos mecánicos debidos a la amortiguación de la aguja, los baches que encuentra y su inercia. Existen de todos modos giradiscos carísimos que utilizan láser para leer el surco.

Eso sí, en ambos casos, vinilo y CD, tenemos que asumir que por las mismas causas las propias membranas del altavoz vibran con pequeñas irregularidades muy difíciles de mitigar. Pero no es lo que se debate aquí.

TÉCNICA Y MODAS

Se suelen ignorar dos hechos fundamentales entre la era del vinilo y la era del CD. La diferente naturaleza del máster y la diferencia en la producción de música. Se suelen usar erróneamente como argumentos a favor de un formato a otro, pero en realidad son irrelevantes.

Hasta los años 80 los máster originales se realizaban sobre cinta magnética, en una grabación, por supuesto, de carácter analógico. A partir de esa época la grabación se hará directamente sobre un formato digital, sea cinta, RAM o disco duro.

Cuando alguien argumenta que el vinilo suena más cálido es por dos razones. La principal es que la cinta magnética, al igual que los amplificadores de válvulas, cuando saturan en determinada frecuencia, no la cortan como hace el muestreo digital: alcanza el tope de rango y la energía sobrante la convierte en armónicos de esa misma onda, muy agradables al oído.

En el caso de la cinta magnética esto es especialmente cierto con las bajas frecuencias, que generan armónicos en los medios. Como consecuencia, la música suena más rica, densa, cálida. Pero no es consecuencia del formato final, sino de la naturaleza del máster. Yo utilizo por emulación de software un plugin VST gratuito que simula la histéresis magnética de la cinta en el proceso final de mezcla de mis propios temas llamado jb ferox.

Otra gran diferencia entre la producción musical de los 70 a los 90 es el tratamiento de las altas frecuencias. Si observamos el espectro acumulado de un tema musical de los 70 bien producivo, veremos que de 1kHz a 10kHz la ganancia de pico o RMS (más relacionada con la intensidad sonora) puede bajar en una pendiente recta hasta 20 y 30 dB de un punto a otro. En un tema de los noventa, el espectro cae tan solo 10dB. Eso hace que suene más brillante y por tanto, “mejor”. Aunque a alguna gente le puede cansar tras un tiempo. Hay casos extremos, que invito a analizar, como el tema fade to grey, donde la respuesta no sólo desciende sino que permanece plana hasta los 8kHz y a partir de ahí sube otra vez (!).

Estas dos consideraciones, la saturación magnética y las tendencias en la ecualización, explican el porqué de que la mayoría de grabaciones de vinilo suenan cálidas y las de CD brillantes: Por su diferencia generacional, por así decirlo, más que por sus peculiaridades intrínsecas.

Pero la diferencia más brutal y menos considerada ha sido la tendencia de sobrecomprimir el sonido.

(EXCESIVA) COMPRESIÓN DE SONIDO

Alguien que se haya informado o pensado un poco se habrá dado cuenta de que la información sonora en un LP está directamente condicionada por la profundidad del surco. Si un cañonazo suena en medio de una canción, el pico de la explosión condicionará el volumen del resto de la grabación. Ese es el motivo de que a mediados del siglo XX se inventara la compresión, mediante sistemas electrónicos o electroópticos.

La compresión es un proceso que sirve para aplastar los picos excesivos en una onda, nivelando su dinámica y permitiendo que quepa la información en menos sitio. El hecho es que la música comprimida… ¡suena mejor! Es la pura verdad. Tiende a igualar diferencias desagradables en el volumen, como las que se suelen dar en guitarristas y cantantes, y da más entidad y volumen a la mezcla final si posteriormente se amplifica el resultado del compresor (que de por sí disminuye el volumen, no lo aumenta). La compresión es una herramienta fantástica: permite controlar hasta el punch de bombos y bajos y realzar enormemente cualquier mezcla… siempre que se use bien. Y perdón por lo que voy a decir, pero el tema de la compresión parece ser el que peor llevan los profesionales de esto.

En definitiva, cuando nos pasamos de compresión el sonido se aplasta, pierde dinámica y se hace machacón. Eso sí, al menos inicialmente, un tema sobrecomprimido suena de la hostia. Las Loudness Wars de los 90 (por favor clica y mira las gráficas comparativas) partieron de la idea cuanto más alto, mejor. Y efectivamente, coincidieron con la difusión del CD como formato.

Y claro, cuando se compara la compresión y la dinámica de un vinilo de los 80 a la de un CD de los 90 o de este siglo, la diferencia es notoria. Aparentemente suena mucho mejor el CD, incluso a menor volumen. Pero a la hora de la verdad nos cargamos la esencia de la música, pues falla la dinámica, las diferencias de volumen entre instrumentos y toda la información musical que ello conlleva. Esto se extiende a multitud de reediciones en CD de álbumes antiguos.

DOS EJEMPLOS DE TODO LO DICHO

Ya que no puedo subir vinilos a la web, habrá que imaginarse que el primer video es de una grabación analógica, mezclado analógicamente, comprimida ligeramente de modo analógico, masterizada sobre cinta y con relativamente pocos agudos. Como así fue, efectivamente, en su origen.


La siguiente es de finales de la era CD, antes de la supremacía del MP3. Digital de principio a fin, a excepción de los instrumentos, está MUY comprimida (suena mucho más alto, como comprobarás) y tiene una mayor cantidad de agudos con respecto a la primera grabación, especialmente en las bandas de presencia y aire [a partir de 3kHz], que la hace literalmente brillar.


¿Es la diferencia entre un sonido u otro debida al formato de escucha? No. Es debido a diferentes formas de produccion.

VAPULEANDO FINALMENTE AL VINILO

Los efectos mecánicos de la aguja se transmiten de una forma u otra a la señal, con lo que esta no recoge fielmente la supuesta información almacenada. Otros defectos mecánicos, más fáciles de corregir, se refieren a la estabilidad de la velocidad de giro del motor del tocadiscos. Los CDs no se ven afectados pues bufferizan electrónicamente la señal y la liberan en función de un reloj interno muy preciso.

Defectos en la calidad del vinilo o la marca que queda cada vez que posamos la aguja en él producen saltos, clicks y pops que en CD sencillamente no aparecen. Errores de datos en la lectural digital se corrigen mediante computación con lo que posibles números locos son desechados e interpolados.

La separación de canales en el surco de un vinilo dista de ser perfecta. Un único surco almacena la información en estéreo pues su perfil es en forma de V, almacenando cada palito de la V la información de un canal, con lo que la aguja vibra en dos dimensiones. A efectos prácticos la vibración en un sentido acaba afectando a la vibración en sentido perpendicular.

Un fenómeno curioso que se produce en vinilos con el surco muy apretado es que la información de un punto puede verse afectada por la de la parte del surco situada adyacentemente, normalmente a menos de 2 segundos de diferencia en el tiempo. Es por eso que se puede oir un delay de muy baja intensidad antes y después del sonido original.

La diferencia de velocidad lineal al disminuir el radio de giro hace que el inicio del disco tenga más resolución que el final. Un CD, no obstante, disminuye su velocidad de giro a medida que se aleja del centro conservando la velocidad lineal (los CDs se reproducen de dentro a afuera, alrevés que los vinilos).

Por último, un adecuado aislamiento mecánico del giradiscos es esencial para que no oigamos en los altavoces los martillazos de dos pisos más abajo transmitidos a través de la aguja.

LA GRAN VENTAJA DEL VINILO

Cuando estalle la guerra nuclear va a ser mucho más fácil hacer que sobrevivan y puedan ser escuchados en el futuro los discos de vinilo que los CDs.

CONCLUSIONES

El CD es mucho mejor que el vinilo considerando su fidelidad, resistencia y facilidad de copia.

Destaca también en la relación señal/ruido.

Las calidades de uno u otro son equivalentes siempre que se realice una mayor inversión en el equipo analógico. Pero al mismo precio gana claramente el CD.

Muchos argumentos que se emplean en favor de uno u otro son espúreos y basados en aspectos ajenos al formato.

El único argumento válido y definitivo para preferir el vinilo al CD es de carácter romántico, sea por nostalgia del pasado o por dejar un legado al futuro, lo cual es muy respetable. Pero es un argumento muy ligado a las preferencias personales y no tiene que ver con la calidad del sonido. En este aspecto, de modo objetivo/técnico, el CD es claro ganador.

El CD no es un formato perfecto. El SACD supone una mejora sustancial y debería ser el estándar en los comercios. Sino algo mejor.

Cuestiones, broncas y demás en los comentarios.

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10 comentarios

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Espectacular. Muy bien contado y, lo que es mejor, resuelve muchas dudas que tenía generadas. De todas formas, otras no se me terminan de aclarar. Por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=EScPiP2QjXM

En el vídeo se aprecia una clara diferencia en favor de su versión en vinilo. Pero claro, ¿esta mejoría es un grano de arena en los LPs actuales o en cambio es la normalidad de este formato?, porque, si fuera lo segundo, éste sería un motivo crucial para seguir comprando vinilos. Si el último disco de Metallica (Death Magnetic) suena muchísimo mejor en el Guitar Hero que en CD, no quiero imaginar qué harán si cuidan un poco la edición en vinilo.

Claro que, como bien has dicho, esto no responde a las capacidades técnicas de ambos formatos, sino al uso que se haga de las grabaciones. Este otro vídeo muestra claramente la línea que ha seguido el CD en estos últimos años: http://www.youtube.com/watch?v=KMNJEC1G-fE

La pregunta entonces sería, ¿vale la pena comprar CD’s si al rato de escucharlos estás agotado por la ausencia de rango dinámico? Me parece a mi que seguiré buscando por eBay primeras ediciones tanto en vinilo como en CD.

En resumen, estaría bien saber si ante dos versiones (una en CD y otra en vinilo), una destaca sobre otra, aunque sólo sea por que hayan puesto más mimo en su producción. Si las versiones en vinilo de hoy tienen un rango dinámico mayor que sus hermanos CD’s la balanza seguirá inclinada en favor del plástico negro.

Un saludo y, otra vez, mis felicitaciones.

Comment por Rafisnicov — 27 Febrero 2010 @ 19:00

Me alegra que consideres que está bien contado pues tenía miedo a que no se me entendiera. Y además puedo comprobar que has captado el espíritu de lo que quería decir.

El tema de las guerras de volumen sigue candente y es problemático. Pero una cosa está clara: la capacidad de compresión debería ser algo de los equipos y no de la grabación.

El material original no debería estar comprimido, o en todo caso con los picos limados, y sería el usuario el que decidiría cómo escuchar el tema, ya que un tema no comprimido se puede comprimir, pero lo contrario no es cierto.

Una solución parcial sería sacar dos cedés por album: uno sin comprimir para escuchar en casa y otro comprimido para escuchar en el coche o en una fiesta.

Respecto a la política actual de producción en vinilos y CDs: no tengo ni idea. Pero no me extrañaría que las guerras de volumen se hayan extendido al vinilo, ya que el proceso es independiente de formato.

La única recomendación que te podría dar sería que, como el tipo de producción suele tener que ver con la discográfica más que con el artista, en el momento que toparas con un buen disco de una casa concreta probarás con más de la misma. Dorian Records (cito de memoria), por ejemplo, graba CDs sin aplicar ningún tipo de compresión.

Comment por voet — 27 Febrero 2010 @ 19:16

Exacto, creo que por ahí deberían ir los tiros. Dos versiones para “diferente” uso. Claro que, con el supuesto problema de venta de CD’s no creo que las compañías estén por la labor. Pero en cambio, sí parece que los vinilos de ahora venden. De momento he encargado uno y haré la comprobación yo mismo, así decidiré qué hacer en el futuro.
Tomo nota de tu recomendación sobre discográficas, pero ciertamente, bastante tengo con buscar CD’s a buen precio como para limitar más la búsqueda. Además son mucho los estilos de música que escucho. :D
Lo que está claro es que a partir de ahora tendré más cuidado a la hora de comprar, no puede ser que hoy día ocurran cosas como ésta:
http://www.youtube.com/watch?v=7UjQc0dM4H4
http://www.youtube.com/watch?v=sTBoMlsw-0I

Lo que no es de recibo es que tengamos que estar pendientes de si esta remasterización vale la pena o no.

Comment por Rafisnicov — 27 Febrero 2010 @ 19:39

yo también escucho muchos estilos distintos y tengo fama por los cambios atroces de estilo cuando pongo música.

están muy bien los vídeos que me pones. cuando haga una revisión al artículo incluiré alguno.

Comment por voet — 28 Febrero 2010 @ 13:49

Debería hacer yo la prueba con The Lamb (tengo dos versiones en LP y otra en CD) a ver qué pasa…

Comment por BVM — 1 Marzo 2010 @ 21:49

Pues dependerá de cuando es la grabación del CD. Sabes rápidamente si ha sido comprimido por la poca diferenca de volumen efectivo entre las partes suaves y fuertes, o en las escasas variaciones de volumen dentro de los gorgojeos ocasionales de piter gueibriol. Si no me equivoco tienes también el “Selling England by the Pound” en CD y LP.

Comment por voet — 1 Marzo 2010 @ 23:27

Esta muy bien explicado ,si el cd suena mejor que el vinilo ,pera la pregunta es con los nuevos equipos que reproducen discos de vinilo por medio de un laser sin pasar de analogico a digital o sea reproduce analogico por medio de un laser ahi si que suena mejor el vinilo porque es la onda original sin conversion sin nada ,siempre y cuando el vinilo sea nuevo .lamentablemente estos equipos cuestan 15000 dolares

Comment por pablo — 12 Agosto 2010 @ 1:16

pablo: la verdad es que no sé que incremento de calidad puede suponer un láser a la hora de explorar un vinilo. puede que sea relevante o no, no lo sé.

lo que sí tengo claro es que la gente que compra un lector de estos lo hace sobretodo por no dañar el disco con la aguja.

Comment por voet — 31 Agosto 2010 @ 10:22

Perdón por el tostón, pero creo que interesa…

Muy buenas a todos. En primer lugar te quiero dar la enhorabuena, Voet, por tu buen entendimiento, comprensión, dedicación, explicación y metodología aplicada en el campo audiovisual, audio por lo que trata y visual por la comparación que haces en el 1er capítulo ;)

Para empezar, microresumiré cómo creo que entiendo yo la música. Mis amigos reconocen como que soy capaz de diferenciar mp3 de cualquier bitrate menor de 256 Kbps (¡obviamente no siempre acierto!) y hasta casi qué codificador se usó. En tests de audio de inspección rozo los 0dB. Me considero un audiófilo y en cuanto a la captación de audio me refiero quisiera dejar claras unas cosillas, técnicamente hablando, y sin mencionar ecualizaciones ni compresiones, partiendo siempre de toda tu muy bien expuesta información.

VINILO: Sistema de audio analógico (el de las piedrecitas ;) . La aguja hace vibrar una cápsula y ésta transmite esas señales sin amplificar a un preamplificador, quien se encarga de transformar las ondas en electromagnéticas para metérselas al altavoz una vez amplificadas. Si todo es analógico (como es debido), más tiempo real no existe. ¿Qué quiero decir? Que no hay ningún preproceso ni postproceso de audio de ninguna clase pese a la circulación dentro del circuito, por lo que la onda ya está hecha en el vinilo. “Casi” lo mismo que cuando se grabó: las ostias de las baterías o de la guitarra se metían en las cintas de los magnetófonos y éstas hacían vibrar el cabezal para marcar (grabar) los surcos del disco.

CD: El lego que nos decías. Escalones. Según su reproductor, puede sonar mejor puliendo bordes. Cierto. Por esto, necesita postprocesos porque si mete la información en los altavoces probablemente nos destruiría los cristales. Debe inventarse en todo momento la onda para su interpolación.

ESPACIO/TIEMPO (VINILO/CD): Como dices, el vinilo tiene una precisión en el espacio/tiempo infinita, sólo limitada por el ancho de la aguja y porque los surcos tampoco son del todo perfectos materialmente. Ahora bien, la posición del altavoz en el CD está limitada a poco más de 32000 sitios. Las ondas del CD están limitadas a 22050 y escalonando.

‘Intonses’: el viernes pasado compré de un alemán (ebay, no fuí a la tienda porque cogía un poquillo lejos :p ) una cápsula Ortofon con aguja incorporada que me costó muy barata para lo que es: 30E y llega a una resolución de 25KHz. ¡¡Lo que buscaba!! Mirando por Internet descubrí cápsulas Denon con aguja (nada, baratijas de 1.000E) que llegan a la resolución escalofriante de… ¡¡¡75.000HZ!!! 1 mes de trabajos forzosos para tener un dedal en mi mano. Esto, sumado al disco que me compré de los modernos Royksopp (no deben grabar masters a menos de 24bits/96KHz, una tasa que ya podríamos considerar buena), tiene que haber una diferencia con el CD SÍ o SÍ. Creo que no me equivoco. La frecuencia alcanzable de un vinilo debe ser mucho mayor. Una cosa es que suene peor por contacto físico y otra por su respuesta en armónicos y calidad en general. Como un buen revelado de una cámara de fotos reflex de carrete o una digital de 3MP: amplíalas.

Saludos!

PD: Los masters hechos a 96KHz seguirían sin superar ni por asomo el capsulote de Denon por la ley que mencionaste en el artículo.

Comment por Toni B. — 1 Septiembre 2010 @ 0:22

Perdón, me equivoqué: en el CD son 65536 posiciones por muestra máxima entre variación de onda, no 32000. Y matizo: son 22050 Hz, ondas por segundo basadas en 44.100 muestras (samples).

Comment por Toni B. — 1 Septiembre 2010 @ 0:45

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