29 septiembre 2011

ed alleyne-johnson

archivado en: Heterodoxia Música Nostalgia

En mi último artículo sobre música hablé de Thomas Diethelm y su técnica de pedaleras con delay para tocar sobre sí mismo creando capas y capas cada vez más complejas de su propia interpretación, de tal manera que al final parece que no hay un solo instrumentista, sino varios de ellos a la vez.

Pues bueno, Diethelm no es el único que se caracteriza por utilizar esta técnica como sello personal, y por eso me ha parecido oportuno hablar de Ed Alleyne-Johnson, un violinista de Liverpool bastante curioso. Aunque es necesario aclarar antes de proseguir que, a diferencia de Diethelm, no es ni mucho menos un músico excepcional o especialmente creativo. Más aún, diría que es bastante mediocre, y no en el sentido despectivo, sino en el literal: qué hay muchísimos músicos igual o mejores que él. Pero original y freaky es un rato. Y además, en cierto sentido frívolo, forma parte de mi vida.

Mi primer contacto con Ed ocurrió en el edificio de Galerías Preciados de Oviedo a mediados de los 90, cuando el negocio ya estaba cerca de las últimas. Allí, en la horrible sección de música que había en la planta baja, entre éxitos pop y folklóricas, encontré este disco de aquí a la derecha, publicado en 1992. Costaba la friolera, de aquella, de 3000 pesetas, el equivalente a unos 70€ actuales. No exagero: recuerdo que en esos años un quinto de cerveza costaba 100 pesetas en la mayoría de sitios de marcha.

Recuerdo como me quedé fascinado con la portada de Purple Electric Violin Concerto. Por las pintas jipiosas-psicodélicas-lennon del tío, el violín rarísimo —de cinco cuerdas y construído por el propio músico, cosa que yo no sabía en ese momento— y el Conjunto de Mandelbrot como motivo recurrente en la decoración. De aquella éste no era un icono popular y sólo era conocido por friquis como yo, que en esos años me dedicaba a programar en C representaciones de fractales con mi PC Amstrad.

Lamentablemente la política de escucha de CDs de Galerías era un poco idiobécil —que no dejaban, vamos— y no sólo no tenía ni idea de a qué sonaba aquello, sino que no podía, en principio, ¡ni quitarle el plástico a la caja! Con lo que allí estaba yo contemplando lo que prometía ser la música del futuro, sin poder oírla, y con un Mandelbrot que sonreía y susurraba …cooómprame

Pero hablo de la época en la que 3000 pelas eran una pequeña fortuna y yo no tenía un duro; de la época anterior a internet, de una miseria y una escasez musical patética, la era en la que las discográficas se forraban a nuestra costa descaradamente y en la que comprar o no un disco era una decisión trascendental, al menos para la cartera.

Así que ni corto ni perezoso escondí el disco en la clasificación más aberrante para él, para minimizar las probabilidades de que alguien se lo llevara. Creo que lo metí entre las folklóricas. Y durante más de un año, cada vez que pasaba por galerías, me aseguraba de que siguiera en su sitio.

Por fin llegó el día en el que a Galerías Preciados le tocó liquidar sus existencias de casi todo, más o menos por el año 1995. Me acerqué y comprobé horrorizado que MI disco había desaparecido… pero claro, porque miré en mi escondite entre las folklóricas. Cuando recapacité y examiné la sección de New Age, allí estaba esperando por mí. Alguien de la tienda, tras bajarle el precio a 1000 pesetas, seguramente extrañado por la ubicación lo había cambiado de sitio. Y por esa pasta me lo llevé a casa. Si es que no hay como saber esperar.

Y bueno, el disco estaba bien, pero ni mucho menos tan bien como yo esperaba. Era repetitivo y algo pesado; pero es que no se le puede pedir más a un señor en solitario con mil delays que no toca precisamente a la velocidad del rayo. Escuchen:

El resto de los temas del disco son por el estilo, hasta el punto de que el álbum no es tan adecuado para una escucha atenta como para utilizarlo de música de fondo durante una cena romántica o similar. Es posible que algún instrumento más o el uso de percusión lo hubiera dinamizado lo suficiente como para hacerlo más interesante. Aun así, decidí no perderle la vista a este señor. Y llegada la era de la abundancia musical de mano de internet, el señor Alleyne-Johnson fue una de mis primeras búsquedas en el famoso programa Napster, que tantas alegrías nos dió a los primeros internautas.

Entonces me enteré de que había al menos otro disco publicado en 1994, dos años después de Purple Electric Violin Concerto: Ultraviolet, el que cada corte estaba dedicado a un color.

En el fondo, más de lo mismo. Eso fue lo que pensé tras escuchar este disco.

Estaba claro que Ed como compositor no es brillante, aunque como intérprete sea correcto, y que insistía en llevar todo el peso de la música él solo. Y que la técnica de pedaleras con delays que le permite tocar sobre capas de sí mismo, aunque en muchos aspectos un regalo, por otra también le limita enormemente, pues sólo le deja, a la hora de la verdad, tocar composiciones tipo canon contrapunteando sobre sí mismo.

Mi intuición sobre el talento compositivo de Ed fue correcta, y me lo confirmó el hecho de que los siguientes discos que podemos considerar exitosos, Echoes (2004) y Reflections (2006), son exclusivamente versiones de éxitos pop-rock y fueron publicados tras un aparente hiato de 10 años en el que Ed sacó tres discos más de composiciones propias que no tuvieron absolutamente ninguna repercusión.

La verdad es que este video me produce cierta indignación. Parece que hasta ahora, por lo que he dicho, no valoro mucho a este músico, pero no es cierto. Es verdad que NO es un gran músico, pero creo que merece alcanzar cierto status de culto aunque sea por la fidelidad que ha mostrado a su propio (aunque limitado) estilo personal. En otras palabras, debería estar sobre un escenario tocando para sus 100 incondicionales en todo el mundo y no pidiendo en la calle, tocando para el camión de la basura que casi le pasa por encima.

De todos modos se ve que es un hombre que le gusta estar al pie del cañón y no desiste en su empeño de hacer música. Así, en 2008 volvió a sacar un disco de composiciones propias, Symphony (que incluye una sinfonía, como su título indica) y este mismo año 2011, otro con mitad de temas originales, mitad versiones: Arpeggio.

En cualquier caso, estoy seguro que Ed Alleyne-Johnson está orgulloso y contento de lo que hace, que es consciente de sus limitaciones, y que algún día obtendrá el reconocimiento pleno de una pequeña pero fiel base de admiradores. Probablemente con eso le baste.

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9 comentarios

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aquí otro que usa lo de los pedales de PM: http://www.youtube.com/watch?v=UiInBOVHpO8

Comment by Sr.Psicoplasma — 29 septiembre 2011 @ 13:08

sí, si todos los que hemos tenido ocasión hemos probado. como dije en el artículo anterior, es un recurso muy resultón.

Comment by voet — 29 septiembre 2011 @ 13:16

Por cierto que hoy he soñado de nuevo con que iba en coche. Esta vez lo llevaba yo y no teníamos ningún problema: llegábamos a nosedonde y parábamos y nos poníamos a esperar nosequé, y en eso que viene un tipo apuntándome con una pistola y no sé como me las ingenio para quitarsela y salimos de ahí zumbando con una furgoneta conducida con una gitana rumana armada con un fusil. ¿alguna idea de como va eso?

Comment by Sr.Psicoplasma — 29 septiembre 2011 @ 19:05

la pistola en los sueños es uno de los símbolos fálicos por excelencia.

sería muy interesante que consideraras que imagen tienes de las gitanas rumanas (supongo que te referirás al tipo “pofavó pofavó”) y el hecho de que huyas con ella con el pene erecto, digo, pistola en ristre.

Comment by voet — 29 septiembre 2011 @ 21:17

ah no, lo he dicho mal, huyo en el coche perseguido por la furgoneta de la gitana rumana … lo de las gitanas rumanas es secundario, porque debajo de donde vivo ahora hay bastantes que se prostituyen y las veo y las oigo a todas horas …

quizá esté recuperando mi “falo”? la verdad es que podría ser,en el sentido de que estoy intentando recuperar “el control” del coche …

pero que vaya … hoy he soñado con algo mas agradable, me casaba con una hija potorrísima que tiene (en el sueño) jacques valleé …

Comment by Sr.Psicoplasma — 30 septiembre 2011 @ 10:32

no, no es tan secundario. de momento tenemos al sr.psicoplasma, “pistola” erecta, huyendo de una… prostituta.

lo del falo no tiene tanto que ver con el control del coche como con el principio de autoafirmación, de masculinidad.

Comment by voet — 30 septiembre 2011 @ 15:17

hum, comprometido con la teoría pergeñada por valleé… que subconsciente más divertido tienes.

Comment by voet — 30 septiembre 2011 @ 15:29

imagino que ante una prostituta rumana sin dientes no hay masculinidad que valga :D

Comment by Sr.Psicoplasma — 30 septiembre 2011 @ 18:25

Pues lamentablemente una discográfica, IODA, ya le ha echado el guante a Ed y su música !
Cierto que sus composiciones no son apropiadas para todo, y no se si es muy bueno ó no, yo no entiendo mucho de música, bueno casi nada. Pero lo encontré por causalidad, y al menos para mí le encontré el acompañamiento perfecto, yo lo que si que soy es una “friki” de La Hermandad Prerrafaelita, y para uno de sus miembros, Edward Burne Jones, es la música ideal para acompañar sus maravillosas pinturas en los videos que hago SIN ningún ánimo de lucro (solo por compartir cultura) y que los subo a YT.

http://www.youtube.com/watch?v=fjK-sBGg2ZI

Hasta hace muy poco no me “reñian” los “tolerantes” chicos de YT por utilizar su música (y eso que era de los poquísimos músicos en que no decian nada, y yo estaba encantada, porque tambien algo gracias a mis videos, mucha gente conocia a Ed Alleyne Johnson, de hecho mucha gente me preguntaba que de quien era la música del video, porque le encantaba. Pero de un tiempo a esta parte, IODA, me advierte en todos, de momento se conforma con poner anuncios, pero el siguiente paso imagino que será quitarme la música de golpe, pasando por prohibirlo en muchos paises. Y entonces gracias a la avaricia de las discográficas, la gente lo conocerá un poquito menos todavía. Y no creo que nadie compre discos de quien no conoce, al menos hoy dia que casi nadie va a una tienda a ver discos, como yo tambien hacia.
Este comentario lo he escrito porque yo tambien pensaba que Ed estaba orgulloso de hacer y compartir música y que logicamente aunque tenia que vender discos, no caeria en la trampa de discográficas que yo creo que ganan bastante más que los autores y que más les perjudican que ayudan. Pero sí ha caido ! :(
Gracias y saludos

Comment by Laika — 15 febrero 2012 @ 11:23

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