21 septiembre 2011

diethelm/famulari

Ayer realicé uno de los descubrimientos musicales más interesantes de este año, gracias al amigo Da Robotz que está puestísimo en este tipo de rarezas. Se trata de un dúo de los 80 formado por los, relativamente desconocidos, músicos suizos Thomas Diethelm y Santino Famulari. No pongo enlaces porque, tristemente, no hay información relevante sobre ellos nisiquiera en la wikipedia.

El primero, Diethelm, posee un sonido muy peculiar debido a su uso de guitarras acústicas con cuerdas de nylon embellecidas con infinidad de efectos, pero sobre todo con el uso de larguísimos delays sobre los que superpone multitud de capas de su propia interpretación. Sin duda es una técnica muy resultona que todos los guitarristas con gusto por los electrones hemos probado alguna vez, y que disimula muy bien las carencias del intérprete. Pero no nos engañemos, porque Diethelm tiene una técnica soberbia, estratosférica —no sin razón es uno de los mejores guitarristas suizos—, y en sus manos esta técnica no es resultona, sino deslumbrante.

no estoy del todo seguro si este hombre es thomas diethelm, aunque por el estilo, la edad y los recursos utilizados, y el hecho de que por alguna parte leí que su último proyecto se llamaba efectivamente guitero, diría al 90% que sí. en cualquier caso, espectacular.

Famulari es un teclista/pianista de jazz bastante conocido dentro de los circuitos de músicos de su país, pero muy poco fuera; de hecho es muy difícil encontrar información sobre él en internet. Pero desde luego, simplemente escuchándole se aprecia que también tiene una técnica muy depurada y un buen gusto considerable, así como un sincero amor por los sintetizadores.

El dúo Diethelm/Famulari se formó en 1982 y sacó su último disco en 1984, con lo que lamentablemente sólo estuvo en activo dos años. Existe, eso sí, cierta incoherencia sobre el número de discos publicados, ya que algunas fuentes hablan de los siguientes tres:

Sin embargo he sido incapaz de encontrar el primero, que me temo se trate de algún tipo de single promocional. La página DiscoGS, que para mí, a todos los efectos, es la referencia absoluta para este tipo de cuestiones, confirma que sólo parecen existir los dos últimos álbumes.

Ambos discos están repletos de temas enormemente dinámicos, muy enérgicos y frescos. Intentar seguirlos con la guitarra muestran rápidamente —por los acordes y digitación empleados— que la mayoría, si no todos, están compuestos efectivamente por el guitarrista, Diethelm, y que Famulari tiene un papel más secundario, pero sin duda imprescindible, a la hora de adornar los delirios melódico-instrumentales del primero.

Algo que llama la atención, a la hora de comparar ambos discos, es lo similares que son en su producción, a pesar de contar con ingenieros distintos: La mezcla es ambos casos es considerablemente limpia, a pesar de lo apabullante que puedan resultar las distintas capas de guitarra, como corresponde al espíritu de la época, los primeros 80. La reverberación de la mezcla también es muy de esos años, y quien haya escuchado Crises, de Mike Oldfield —especialmente el corte Taurus 3— reconocerá ese peculiar matiz sonoro.

De hecho, la escucha de este dúo, especialmente en los momentos más tranquilos, ocasionalmente recuerda bastante a los discos de Oldfield de los primeros 80. Pero también se aprecian reminiscencias de Yes, e indudablemente de otros superguitarristas como Pat Metheny o Al Di Meola. Hola.

Y es que este disco se suele ubicar en el Jazz, en el New Age y en otras etiquetas que no le acaban de cuadrar del todo. Personalmente, lo ubicaría a medio camino entre el Jazz-Rock, al estilo de los que acabo de mencionar, el Flamenco-Rock —la instrumentación ayuda— y el Art-Rock de dúos como Godley & Creme, otro par de marcianos muy interesante, aunque considerablemente más chiflado; y es que por momentos remite a los espectáculos de vodevil.

Queda por añadir que cada disco tiene un percusionista de lujo como acompañante: En The Flyer el responsable es la mala bestia conocida como Trilok Gurtu, y en el segundo, Valleys in My Head, el menos conocido, pero no menos animal, Fritz Hauser.

Quizás lo único que empaña estos discos sea la ocasional voz en falsete, bastante forzada, que aparece en algunos temas. Me recuerda a la (ausencia de) voz de Wim Mertens, que parece que se va a derretir en cualquier momento. Como dice la máxima: Qué gran cantante sería, si no fuera por la voz. Aun así, afortundamente no es la única voz que aparece.

Y bueno, llega el momento de dejaros con la música de estos dos genios. Espero vuestras opiniones en los comentarios.

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