31 Enero 2010

Como se puede comprobar por las fotos, hasta un chimpancé bien entrenado podría hacerlo.

El artefacto en cuestión antes y después de pasar por el horno.

He elegido esta foto con el invento ya empezado para que se aprecie la peculiar textura y compactación del interior. Delicioso. Ñam.
|
Así que comida típica de Urano… pues sí: esta receta es fantasticamente contradictoria ya que es una estupenda quesada que no lleva queso ni por asomo. Por eso pongo el tag de ironía; no significa que no se pueda comer.
Me la enseñó mi pacientísima amiga Isabel, Cocinera Mayor del Reino y una de las personas más creativas con un fogón que conozco.
Este postre tiene la ventaja de ser facilísimo y rápido de hacer y es ideal para cualquier apuro en el que tengas-que-llevar-un-detalle-a-una-reunión. Más que nada porque la gente no va a hablar de otra cosa excepto de lo rico que está este invento.
INGREDIENTES
Para un regimiento…
- 4 huevos
- 3 vasos pequeños de azúcar
- 3 vasos pequeños de leche
- 2 vasos pequeños de harina
- 1 vaso pequeño de nata
- un poco de mantequilla
Si no tienes nata echa algo más de mantequilla.
PROCEDIMIENTO
Le quitamos la cáscara (importante) a los huevos y los mezclamos con el azúcar, la mantequilla y la nata. A continuación añadimos la leche así, sin avisar, y después la harina. Batimos todo a base de bien con la batidora hasta que nos quede un líquido de aspecto desagradable.
Lo vertemos en un recipiente adecuado y lo metemos en el horno. Éste ha de estar bastante caliente cuando lo introduzcamos (250º) y cosa de 10 minutos después bajaremos la temperatura hasta 200º. Cuidado que la pasta es un poco malandrina e hincha como un suflé.
Cuando esté el conjunto bastante doradito lo sacaremos del horno. Este es el paso más peligroso, puesto que la pasta en contacto con el aire comenzará a encoger hasta alcanzar una densidad cercana a la del uranio. Conozco un caso de un cocinero (que además estaba avisado) que superó la masa crítica (unos 12kg, según Khubchand*) de quesada y esta implotó al salir del horno, llevándose consigo al cocinero, un transistor a pilas y parte del fregadero. Suponemos que a otra dimensión desconocida donde nuestro insensato amigo feneció de modo miserable.
Una vez compactado, llamamos a la grúa y le pedimos que nos lo ponga en un plato, bocarriba o bocabajo, como quieras. Si le quieres espolvorear azúcar (como en las fotos) o poner otras milongas, allá tú.
Este plato no se corrompe en 10 días.
* Khubchand S, Yang WL, Addona T, Nair DG Theoretical Critical Mass Limit for the Pasiegan Cheeseless Cheese Cake Int J Cheese. 2002 Jan 20;103(3):360-9
|
30 Enero 2010
 cranfburguesa en todo su esplendor
Puede sonar un poco pretencioso el título, pero tiene algo de verdad: La hamburguesa con pan es una receta magnífica que ha sido completamente denigrada y vilipendiada por el concepto de comida rápida. Cuando pensamos en hamburguesas pensamos inmediatamente en grasa, ingredientes dudosos y consistencias más o menos blandorras-asquerosas.
Es por eso que he intentado devolver la dignidad a este plato buscando una receta que sea todo lo contrario a este preconcepto.
Para ello, he partido de unas premisas simples: 1) nada de grasa, 2) ingredientes de primera calidad y 3) sabores naturales.
Para realizar una cranfburguesa lo ideal es disponer de una plancha de cocina, al ser posible con tapa tipo grill.
En primer lugar daremos forma de torta a 100g de carne picada que habremos mezclado con alcaparras y/o piñones, así como con dientes de ajo cortaditos. Pondremos la torta sobre la plancha y esperaremos a que se haga un poco antes de espolvorearla con una pizca de sal.
Mientras, prepararemos los panecillos añadiéndoles un poco de mostaza de dijon bien esparcida, una loncha o dos de jamón york, aros de cebolla cruda cortada muy muy fina, rebanadas de tomate de ensalada, una loncha de queso manchego y escarola/lechuga muy rizada. Mi experiencia demuestra que la lechuga normal (y no digamos la iceberg) soporta muy mal el calor. El verde que yo sugiero, sin embargo, lo soporta bien y mantiene su cualidad crujiente. Por supuesto se podrán añadir otros complementos al gusto.
 obsérvense las distintas capas empleadas y la contundencia de los ingredientes
 Una vez hecha la carne, la introduciremos en el pan con cosas y, a continuación, sobre la plancha muy caliente, romperemos un huevo, destrozando un poco la yema pero sin revolver. Pizquita de sal. Procuraremos que la mezcla de clara y yema se extienda por la plancha para que se haga rápidamente y sea más cómodo colocarla sobre la hamburguesa; ya que al hacerlo extenso y fino, nos será fácil envolverlo como un pañuelo con la espátula y colocarlo sobre la carne.
Ni que decir tiene que preparando el huevo de este modo se hace imposible que la yema pueda romper durante la ingestión y pringue la ropa.
Por último, un detalle importante. Si no disponemos de pan de sésamo de panadería y no hay más remedio que utilizar el típico pan de hamburguesa blandorro y sin carácter, tostaremos la hamburguesa en su totalidad introduciéndola entre las planchas calientes. De este modo el pan ganará en sabor, consistencia y, sobre todo, se hará más crujiente.
A la hora de consumirla sugiero darle unos bocados para apreciar su sabor natural y, posteriormente y sólo si se desea, añadir ketchup y/u otras salsas, siempre que sean de primera calidad o caseras.
Espero haber devuelto al concepto de hamburguesa, con este humilde post, el prestigio que se merece.
|
En virtud de un pacto de sangre a la luz de la luna sobre un barril de cerveza con mi amiga Esther, entre ella y yo existe un trato de carácter secreto.
Y ella acaba de cumplir su parte: una encuadernación totalmente artesanal, en piel y oro, del libro más grande jamás escrito: el I Ching.

Este es mi primer ejemplar del I Ching de la edición de Edhasa, comprado allá por 1995. Cuando llegó a manos de Esther estaba prácticamente destrozado, con cinta adhesiva para juntar el lomo y otros desperfectos.

Como se puede ver, además de su nuevo abrigo de piel, el libro viene con una caja protectora forrada en el mismo papel de aguas utilizado para las guardas de su interior.

Aquí lo podemos ver ya completamente fuera de su funda. Obsérvese el delicado moiré del forro interior de la caja, en un verde que contrasta perfectamente con los elementos en rojo del libro.

El borde de las páginas, que estaba completamente sucio y manoseado, ahora está perfectamente guillotinado y teñido de rojo. La parte superior está pulida como un espejo para que rechace el polvo.

En esta foto se puede comprobar el nervado del lomo.

Las letras rojas no están pintadas: son de un tipo de piel distinto al de la portada, y están encajadas como en una pieza de marquetería. Asimismo, las letras chinas están dibujadas con una tira muy fina de pan de oro, dificilísimo de trabajar.
La verdad es que cuando lo miro me siento como una especie de mezcla entre gollum-tesoro y un simio mirando el monolito 1:4:9 de la peli de Kubrick.
Supongo que a estas alturas os estaréis preguntando como es posible una encuadernación de esta calidad. La respuesta es muy sencilla: Esther es encuadernadora artística profesional con más de 20 años de experiencia. Comenzó con un pequeño taller en el barrio de Lavapiés, en Madrid, y desde hace un lustro está establecida en Oviedo.
Os adjunto la tarjeta de visita si queréis hacer encargos. De todos modos, como no se lee muy bien en la foto, copio los datos como texto:
Esther Ruíz Bardón
Encuadernación Artesanal y Artística
C/ San Antonio 16 1ºIzda
33003 Oviedo, Asturias
Tlf: 620 509 953
Esther normalmente trabaja para clientes de Asturias y Madrid. Pero si vivís en otro lugar y estáis interesados en contratar sus servicios no creo que tengáis ningún problema en llegar a un acuerdo con ella sobre las condiciones de envío y entrega. Eso sí, tiene una gran demanda de trabajo así que hay que tener paciencia, pues este tipo de artesanía no es de la que se hace en dos días.
Mi parte del trato, por cierto, consiste en hacerle su web profesional en la que mostrar sus trabajos y talentos. Cuando la tenga hecha avisaré por aquí.
|
29 Enero 2010
¿Conoces esa salsilla roja que hay en todos los restaurantes chinos? Pues ese era mi objetivo… pero me pasé de largo. No veas la de ingredientes que gasté hasta que obtuve el secreto de la SAE (Salsa Agridulce Experimental): la senda del investigador es dura. Pero asumí el sacrificio y al final superé mis propias expectativas.
INGREDIENTES
- 3 ó 4 naranjas de zumo (buenas, no de oferta)
- vinagre blanco
- azúcar
- 2 ó 3 cucharadas de maicena o similar
PROCEDIMIENTO
Exprimimos las naranjas y echamos el zumo en un cazo pequeño, como los de calentar la leche. Pero aún no lo ponemos al fuego.
A continuación echamos el vinagre, más o menos la mitad de cantidad que el zumo que hayamos obtenido, en el mismo cazo. Pero aún no lo ponemos al fuego.
| Si no tienes maicena o similar puedes intentarlo con harina normal. Pero en este caso lo más probable es que consigas un engrudo asqueroso como el que se tuvieron que comer mis amigos en cierta ocasión por no querer ir a la tienda a por maicena. Aun así, como estará de rico que uno de ellos me dijo “prefiero comer esto a cualquier otra cosa mal hecha“.
|
Ahora viene una parte delicada: echamos una cucharada de maizena y la diluímos lo mejor que podamos en la mezcla anterior cuando aún está fría, evitando que se formen grumos. Echamos tantas cucharadas como podamos, aunque normalmente con dos ó tres bastan. Obtendremos un líquido desagradable de color crema.
Ahora ponemos la mezcla al fuego sujetando una cuchara de madera con nuestra mano buena y el mango del cazo con la mano mala. Debemos revolver la mezcla con amor y cuidado durante unos cuantos minutos y sin parar… y simultáneamente echar azúcar de cuando en cuando, probando la mezcla hasta que el sabor ácido y dulce nos parezca equilibrado. Ojo que como pares de remover más de 5 segundos se te va a pegar/quemar la mezcla.
Cuando el mejunje quede espesote e, importante, translúcido, es que está en su punto. Retirar del fuego y almacenarlo en un bote (mejor en la nevera cuando enfríe) o servir inmediatamente como acompañante de nuestras otras recetas raras.
TORTELLINI GANÍMEDES
He aquí mi principal aplicación de la Salsa Agridulce Experimental.
INGREDIENTES
- 1 paquete de tortellini
- lomo de cerdo (adobado o no)
- pimentón dulce
- 1 bol de Salsa Agridulce Experimental (ya hecha)
PROCEDIMIENTO
Cocemos los tortellini de la manera habitual en la que se cuecen, echando un poquito de sal y todo eso. Mientras hierven, cortamos el lomo en tiras. Cuando los tortellini estén a unos minutos de estar en su punto, sofreímos las tirillas en una sartén con un poco de aceite con pimentón. Y aprovechamos para calentar la SAE en otra olla (cuidadín que no se pegue) o en el microondas.
Cuando estén bien torraditas las tiras de lomo, les echamos encima la SAE hasta que los cubra por completo. Aquí, si queremos, podemos dejar que la salsa se torre un poco dejándola unos instantes en la sartén.
Una vez listos los tortellini, los escurrimos bien y le echamos la salsa lómica empimentada que nos hemos currao. Revolvemos y servir.
La orgía de sabores dulce, picante y ácido del conjunto son sorprendentes: puedo asegurar que esta es mi única receta que, cuando me ha salido bien, ha gustado A TODO EL MUNDO.
|
19 Enero 2010
Dije en su momento que no iba a perder más tiempo hablando de cánones y cachondeos diversos a cuenta de la industria cultural, que no de los creadores.
Pero la Ley Sinde, como ya la llaman, clama al cielo.
Consiste, ni más ni menos, en la creación desde el órgano legislativo, de una fiscalía paralela, por no hablar de tribunal paralelo, al margen de las instituciones jurídicas ya establecidas: lo que va contra la separación de poderes y por tanto, de la Constitución.
Considerando además que esta fiscalía o tribunal está hecho a medida de la parte acusadora, se podría decir que el “sastre” que ha montado este tinglado (o “sastra” si nos adherimos a su estética falta de ética) está cometiendo prevaricación.
Si tenemos en cuenta además que esta gente desconoce el significado del concepto presunción de inocencia ya que por definición somos estadísticamente culpables, la cosa va directamente contra derecho.
Dice el I Ching en el hexagrama 16, El Entusiasmo, edición de Wilhelm:
Así los antiguos reyes hacían música
para honrar los méritos
y la ofrendaban con magnificencia
y en el mismo hexagrama encontramos esta joya:
[...] En esta regla de movimiento que sigue la línea de menor resistencia se funda la inviolabilidad de las leyes naturales [...] De un modo parecido se presentan las cosas en la sociedad humana. También en su seno podrán imponerse sólamente aquellas leyes que se hayan arraigadas en el sentir del pueblo, pues las leyes que contradicen este sentir sólo suscitan el resentimiento.
|
|