31 Agosto 2009

lisboa (1)

Archivado en: Portugal — voet

Hola a todos: lo prometido es deuda, así que voy a contar por aquí algunas cosillas sobre mis vacaciones que, aparte del rollito automasturbatorio mira-que-bien-me-lo-pasé (que me la refanfinfla lo que pienses, por otra parte), creo que podrán ser útiles a quien se plantee ir por los mismos sitios por los que he estado…

…a pesar de que en este caso hable de un destino tan habitual y cercano para un español como pueda ser Lisboa. Seguro que muchos habréis estado ya, pero para aquellos que no, contaré unas cuantas cosas interesantes.

en el camino

Me encanta viajar en coche. Creo que es la mejor manera de hacerlo por la libertad total que uno puede disfrutar viajando de esa manera, y sobretodo por la ausencia de agobios respecto a horarios. No digamos la cantidad de equipaje que se puede llevar encima, y hasta de recuerdos a la vuelta.

Todo el mundo habla de lo mal que conducen los portugueses: pues mira tú, no sé si sería verdad hace años, pero la verdad es que no encontré nada especialmente raro ni agresivo… De hecho, dirían que son hasta educados con respecto a los españoles (y no digo respecto a los asturianos): pero bueno, tampoco es que vayan como la seda.

La verdad es que ya desde Salamanca (pues por allí entré), muchos coches que se dirigían hacia Portugal iban realmente follaos, a 170km/h. De hecho, conduciendo hasta allí inventé mentalmente los carriles-chusma, que algún día expondré en este glob y solucionaran la escasez de órganos para trasplante, aparte de eliminar darwinianamente a los conductores indeseables. Volviendo al tema de la velocidad, daba la sensación de viajar en el tiempo en España, de vuelta a los tiempos anteriores al carnet por puntos.

Otra particularidad del conductor portugués es el uso creativo que le da al arcén. En una ocasión incluso me invitaron a adelantar por el procedimiento de meterse completamente en él. Por otra parte, las autopistas están bastante bien, no son especialmente caras cuando son de peaje y en ese sentido la modernización de Portugal es patente.

fachada del hotelEn definitiva, si tenéis miedo a conducir en Portugal, no lo tengáis porque no son tan cafres como nos lo pintan. Son bastante peores los madrileños y no digo ya los valencianos.

Eso sí: hay que llenar el depósito en España pues el combustible es aproximadamente un 10% más caro que aquí. Y no espereis a la última gasolinera antes de la frontera que tiene unas colas del carajo.

el alojamiento

Ciertamente me quedé encantado con el apartahotel que me recomendó un amigo. Se llama Vip Eden y está en el centro de Lisboa, en la Praça dos Restauradores.

Es muy reconocible por su forma semicircular y, aunque no es tan bonito por dentro como por fuera, es tranquilo (al menos no oí ruidos ninguna noche), con habitaciones realmente amplias y un servicio realmente invisible, lo que siempre se agradece. La única pega que le pongo es cierto olor a mierda por las noches, a veces en la habitación, pero otras ya en la acera, al entrar, con lo que debe ser un problema de la calle y no del edificio.

Además, tampoco es caro tratándose de un teórico 4 estrellas. Digo teórico porque nunca me he fiado de las puñeteras estrellas. Al grano: para dos personas, cuatro días en pleno agosto, la cosa salió por 300€, lo que son exactamente 37,5 eurodólares por persona y noche.

Quizás lo mejor del hotel, si es que acaba uno harto de patear, sea la piscina que tiene en la azotea, en la que se puede incluso nadar cómodamente pues cubre bastante, y desde la que se tiene una vista impresionante, como se puede ver en la foto.

panorámica desde lo alto del hotel
El tío de la izquierda, por cierto, es La Abeforma, también conocida como Abelardo, y sempiterno compañero de aventuras de vuestro querido Voet.

inciso: aparcar en lisboa

La madre que parió a los lisboetas: Si estás acostumbrado a la señalización española a la hora de buscar aparcamiento, probablemente lo pases muy mal para encontrar un sitio donde dejar el coche.

En primer lugar, el concepto de zona azul existe como en todos los sitios: pero no marcan la zona azul con ese color, sino en blanco. Si ves líneas de demarcación de aparcamiento, hay un 99% de probabilidades de que sea un aparcamiento de pago. Pero tampoco se matan mucho a la hora de señalizarlo, aparte de la existencia de un parquímetro cerca, ya que utilizan señales verticales al principio de las zonas azules.

¿Y las zonas de libre aparcamiento? pues sencillamente no están pintadas. Si la calle es bastante ancha y hay otros coches aparcados, significa que podrás aparcar libremente. Pero deberás asegurarte bien.

Obviamente en el centro de Lisboa es muy complicado encontrar aparcamiento, con lo que al llegar nos dirigimos al barrio de Alfama, situado al este del hotel, subiendo unas cuestas endemoniadas. Al final dimos con un sitio en una calle llamada Paço da Rainha (traducido, Palacio de la Reina) tras un par de falsos intentos en zonas prohibidas y de pago.

¡curioso!

Precisamente muy cerca de la citada calle, en el Campo dos Martires da Patria, encontramos de casualidad algo que nos sorprendió mucho: un lugar de culto a un santo laico.

Aquí le depositan las ofrendas
José Tomás de Sousa Martins fue un médico excepcional de finales del XIX que trabajó en un hospital muy cercano al lugar donde se erige la escultura de la foto y que se volcó mucho en los pobres, consiguiendo además curas supuestamente milagrosas. La coña viene de que al morir el pueblo solicitó que se le canonizara cuando antes: pero la iglesia se negó pues el doctor era abiertamente ateo. A la gente le dió igual.

En la foto de arriba, lo que se ve en la base del monumento (aparte de la Abeforma) son cientos de placas de mármol donde la gente da gracias a este hombre por curaciones en las que supuestamente intercede, ya que la gente le va a rezar por sus familiares enfermos. El mueble negro que tiene delante es una hornacina en cuyo interior siempre hay velas ardiendo… y todo esto nos lo explicó una señora mayor muy simpática que se acercó a nosotros al vernos con el interrogante encima.

la hospitalidad

Porque si algo hay que reconocer es que los portugueses son increíblemente amables con los españoles. No sé si con los extranjeros en general o sólo con los españoles, pero son MUY amables. Y eso que tuve ocasión de ver a muchos españoles acercarse de manera prepotente, hablando directamente en español sin ninguna consideración.

Es cierto que muchos portugueses saben español, o por lo menos nos entienden. De hecho, están bastante empapados de la cultura española. Como muestra, un botón: tirados encima de la cama en el hotel, después de una pateada especialmente salvaje, hicimos zapping para comprobar si la TV portuguesa era tan execrable como la nuestra. En esto dimos con un programa-concurso de preguntas y respuestas, en plan cultura general, y comprobamos, divertidos y asombrados, que una de cada cuatro preguntas eran sobre España… ¡y todos los concursantes las acertaban! Una era: si en España te dicen “guapo” ¿qué quieren decir?. la respuesta es bonito, claro.

En definitiva, y volviendo al tema de la educación, no está de más preguntar siempre por adelantado Perdone, ¿sabe usted español? y después proseguir la conversación. Y por supuesto, obrigado siempre, aunque es bastante mosqueante ya que tiene género. Las mujeres dicen obrigada y al principio despista.

…continuará…

Archivado en: Portugal

30 Agosto 2009

vuelta al curro

Archivado en: Personal — voet

Hoy se acabaron mis vacaciones de este año, que no estuvieron nada mal. Vuelta al curro y a pasar muchas horas delante de un ordenador. A lo largo de los siguientes días espero publicar un montón de posts que tengo pendientes.

Archivado en: Personal

21 Agosto 2009

monstruoburguesa

Archivado en: Comer, Viajes — voet

Este año las vacaciones están siendo bastante variadas. Sólo con las fotos que he tomado tengo para un montonazo de posts. Como aún estoy disfrutándolas y paso el menos tiempo posible en casa, no me voy a poner ahora.

Pero tengo que hablar de las maravillosas hamburguesas del bar Gema de Salamanca. Siempre que paso por allí (y esta vez me pilló en medio de un viaje a Lisboa del que hablaré por aquí) no pierdo la oportunidad de ir a tomar una de sus deliciosas, monstruosas y económicas viandas. Cómo me gusta comer…

Conocí este lugar por primera vez hace 10 años, en el 1999, gracias a un amigo que estaba estudiando allí. Es el típico bar de barrio, pequeño y acogedor, que se llena de estudiantes para comer. El sentido de la dosis de comida que necesita un ser humano está bastante perturbado y es algo que me encanta. Y aunque han cambiado de dueños, la filosofía sigue siendo la misma. Es por eso que estoy encantado de hacerles el reconocimiento que se merecen en este mi glob.

He aquí una hamburguesa de 3 euros. La pila de referencia es tamaño AA y el bolígrafo, estándar:

monstruoburguesa en todo su esplendor
Nada de pan blandorro, nonononó; es pan-pan. Del de verdad. Además es tan grande que ya la sirven cortada en dos para que sea manejable. Y si pensáis que tiene poco relleno, deleitémonos con el interior cuando ya han sido consumidos 270º:

el interior místico
Gracias, bar Gema, por existir.

Archivado en: Comer, Viajes

12 Agosto 2009

moraleja

Archivado en: Ficción, Princesas — voet

Érase una vez una princesa… bueno, no era en realidad una princesa. Era una bruja más o menos buena que preparaba y vendía pócimas de todo tipo para ganarse la vida: filtros de amor, crema para los sabañones, algún crecepelo que otro (daba igual, nunca funcionaba) y hasta aspirinas.

Pero aunque no era una princesa, insisto, era bastante mona, andaba como una princesa, vestía como tal, se comportaba como una y, además, cuando algo no le gustaba, apartaba la nariz haciendo un mohín como de asco. Y esto último era lo que mejor le salía. De vez en cuando hasta usaba un kit para entrenar.

Y como buena princesa wannabe, estaba a la caza de algún príncipe azul.

No es que en la vida le faltara de nada. De hecho, tenía motivos de sobra para ser feliz. Pero sentía que algo le faltaba, que tenía un gran hueco que llenar. Digámoslo así.

La cuestión es que de vez en cuando, en sus ratos libres, subía a un peñasco cerca de su puesto en el mercado y con su telescopio, óptica zeiss, oteaba las calles para ver si veía algún galán a lomos de un caballo blanco. Lo malo es que muchas veces en vez de príncipes azules se topaba en la lente al señor Praxis, un auténtico marrano que estaba todo el día sucio, sudado, currando pico en mano y que ocasionalmente se comía un moco. Eso cuando, aunque no se oyera por la distancia, veía como levantaba una pierna y se tiraba un pedo con abundante celebración. Obviamente desde tan lejos no olía, pero nuestra aspiro-a-princesa aprovechaba para practicar el mohín y proseguía incansable su búsqueda.

Y no le fue mal, no. Primero topó con el Principe Isdín. Fue bien durante algún tiempo, pero el príncipe se aburría: pues a él lo que le iba, en el fondo, era matar dragones. Y un día se puso la armadura, se cargó el RPG7 al hombro y se marchó al amanecer sin apenas musitar un “adiós”.

Después, de modo inesperado, apareció el Principe Kern. Era guapísimo, musculoso y bien vestido, y olía… hummm… acabaron disfrutando noches locas de lujuria y gozo. Pero un día nuestra protoprincesa descubrió, demasiado tarde, que no era un príncipe de verdad, sino un bandido que se hacía pasar por tal y saltaba de flor en flor dejando un reguero de llantos. Fue devorado poco después por unos perros, sufriendo una muerte miserable, pero de eso la casi-princesa nunca se enteró.

Todavía se estaba lamentando por este episodio cuando topó con el príncipe Pfizer. Era perfecto, ario pero nada nazi, de alta cuna mas trato humano. Digamos que tenía todas las virtudes y ningún defecto. Con él tuvo ocasión de tratar unas cuantas veces, y hasta se le insinuó descaradamente. Pero este príncipe era tan honesto y noble que no sólo no se aprovechó de ella, sino que le confesó que su ambición era muy alta y que sólo se casaría con la más bella e inteligente, y por tanto bondadosa, de las princesas del más alto pedigrí. Y partió para no volver.

Y así fueron pasando un montón de príncipes, a cual más decepcionante. El Príncipe de Mylan, el Príncipe Normon (que era bastante normal), el príncipe Davur, etc.. etc… Hubo hasta uno, ni se acuerda ya de cómo se llama, del que pudo comprobar, tras quitarse éste la ropa, que sólo tenía abdominales de un lado. A partir de ese momento, todo fue cuesta abajo.

Seguían llegando príncipes en abundante número, pero cada vez los encontraba más decoloridos y vulgares. De vez en cuando se dejaba arrebatar por uno, pero cada vez le duraban menos.

Y un día se fijó que, donde estaba el señor Praxis, sólo había un inmenso agujero. Temiendo que le hubiera caído un meteorito encima (no sería la primera vez en aquel pueblo) y atraída por el morbo se acercó. Una vez allí, descubrió que el agujero era bastante cuadrado y además tenía mucha profundidad, casi quince metros. Abajo seguía el señor Praxis picando como un condenado. Sorprendida por la transformación del sitio, le preguntó (intentando no hacer el mohín, pues ya lo tenía automatizado): ¿Qué estás haciendo?

Y el gañán del Señor Praxis miró para arriba y le dijo: Estoy construyendo los cimientos de la casa donde vivirá la mujer que ame, que será aquella que tenga una cabeza bien amueblada, buenos muslos, que no le importe oler a veces a comida, con la que me pueda tirar pedos en confianza y que me quiera de verdad.

A lo que ella contestó: No tienes ni puta idea de lo que es el amor.

Archivado en: Ficción, Princesas

2 Agosto 2009

mese rompió el bolso

Archivado en: Inventos — voet

super-bolsoMi precioso bolso de bandolera, práctico como el sólo, mese rompió por uno de los agarres de la correa.

Decidido a que no mese vuelva a romper, he pergeñado la solución definitiva.

Para ello sólo hace falta…

1) chapa de acero del frontal interno de una bahía de 3.5 pulgadas de una CPU vieja.

2) 7 tuercas.

3) 7 tornillos.

4) 7 arandelas.

5) dremel o similar para tallar la chapa y hacer los agujeros.

El resultado es absolutamente indestructible y de rabiosa actualidad.

Archivado en: Inventos
índice   cranf.net   wordnadapress
12