Nombre original en la edición de Wilhelm: La Fuerza Domesticadora de lo Grande
descripción
Abajo tenemos el cielo, la fuerza. Arriba, la montaña, un obstáculo elevado. Podemos ver este hexagrama como la descripción de una fuerza que avanza decidida y se topa con una fortaleza. Esta representa una plaza a conquistar que por el momento nos es inaccesible, debido a la presencia de altos muros.
No es posible la conquista ya que necesitamos acumular suficiente fuerza como para poder derribar los muros de un solo ataque. Esta es una tarea difícil, que para ser llevada a cabo necesita ciertos requisitos.
En primer lugar es necesario sitiar la ciudad, lo que obliga a instalarnos en su cercanía, en una posición segura que nos permite controlar tanto la fortaleza como sus alrededores.
En segundo lugar, debemos estar atento a todo lo que sucede en la fortaleza, así como a lo que intenta entrar y salir de ella, sin perderla de vista ni por un momento.
En tercer lugar es necesario preparar las armas para el asedio: las catapultas que nos permitirán derribar los muros. Estas armas poderosas funcionan acumulando lentamente energía elástica que en su momento será liberada de golpe.
Es importante que durante las escasas pausas meditemos sobre la situación e intentemos obtener toda la información posible sobre otra gente que ha realizado esfuerzos similares en el pasado, y aplicar las lecciones aprendidas a nuestra tarea.
El tiempo del asedio es largo y exige de nosotros ser fuertes día tras día. Pero los tesoros que se esconden en la fortaleza hace que todo el esfuerzo merezca la pena.
las líneas
1 Aquí existe la tentación de atacar cuanto antes sin realizar los debidos preparativos. En este caso amenaza el peligro de una gran derrota.
2 Los recursos de los que uno dispone, aun correctamente dispuestos, son aún insuficientes como para realizar un ataque en gran escala. Es necesario por el momento limitarse a establecer el campamento y acumular o esperar refuerzos.
3 Aquí la labor se está desempeñando con ahínco. Por una parte la fuerza para el ataque está siendo acumulada. Por otra, se toman todas las precauciones para impedir cualquier daño que pueda provenir desde fuera. Es necesario y recomendable seguir así.
4 En esta línea y la siguiente asumimos la perspectiva del ocupante de la ciudad. Aquí sin más prevenimos un posible ataque por el método de aplacar las intenciones del asediador, disuadiéndolo a tiempo con un actitud pertinente.
5 En esta línea y la anterior asumimos la perspectiva del ocupante de la ciudad. Si en ella prevenimos el ataque mediante la disuasión, aquí lo hacemos debilitando las intenciones del atacante. Esto se hace mediante procedimientos psicológicos.
6 Uno ha acumulado la fuerza y el conocimiento necesario. Ha llegado la hora de atacar. Las catapultas disparan contra el muro y abren un agujero en él. Es el momento de la conquista y de la victoria. Un gran botín nos espera.