13 Junio 2010

¿por qué no hemos ido a ceres todavía?

Archivado en: Astronomía, Tecnología, Utopía, Viajes — voet

En la primera imagen podemos ver la mejor foto existente de Ceres, tomada por el Telescopio Espacial Hubble. Se pueden observar detalles en la superficie. En la segunda foto se aprecia la rotación de Ceres y la existencia de un punto brillante de naturaleza desconocida bautizado Piazzi, en honor al descubridor de este planeta enano. La última compara Ceres con la Luna y la Tierra. Ceres es más o menos del tamaño de la península ibérica. [imágenes extraídas de la wikipedia]

foto del hubble + fotos en rotación + comparación con la luna y la tierra
¿Cómo es posible que, en todas las décadas que llevamos de exploración espacial, hayamos lanzado multitud de sondas a Marte, un puñado hacia Júpiter y el resto de planetas exteriores, pero hayamos ignorado a Ceres de tal manera?

Ceres fue descubierto el 1 de Enero 1801 por Giuseppe Piazzi, en uno de los episodios más apasionantes de la Historia de la Astronomía. No sólo porque fue encontrado, perdido y vuelto a encontrar gracias a las matemáticas de un jovencísimo Gauss; también porque formó parte de una de las primeras búsquedas sistemáticas de nuevos cuerpos celestes.

Bode y Titius, astrónomos de la segunda mitad del siglo XVIII, fueron los primeros en concretar una ley que ya se venía barruntando desde, al menos, el siglo anterior: Que había una relación geométrica, relacionada con números enteros, que explicaba las distancias a las que se encontraban los planetas. Estamos hablando de la Ley de Titius-Bode, obsoleta desde el descubrimiento, en 1846, de Neptuno, primera excepción importante a la misma.

Según Titius-Bode, entre Marte y Júpiter había un hueco intrigante probablemente habitado por un planeta desconocido. El descubrimiento en 1781 de Urano, un planeta más allá de Saturno que cumplía la citada ley, no dejaba de reforzar esta hipótesis. Así, Xaver von Zach, propuso a los mejores astrónomos de su época coordinar esfuerzos para encontrar el planeta desconocido.

Esta búsqueda no sólo dió sus frutos con el hallazgo de Ceres, al que inicialmente se le consideró como un nuevo planeta; a partir de ella se encontraron muchos otros componentes de lo que hoy llamamos Cinturón de Asteroides entre Marte y Júpiter. En su época fueron un concepto revolucionario en Astronomía; de hecho, asteroide, nombre dado por el gran Herschel a estos objetos, significa “con forma de estrella”, ya que suelen ser objetos tan pequeños que parecen puntos tenues, igual que estrellas poco brillantes. Pero a diferencia de estas, los asteroides están en nuestro propio Sistema Solar y se mueven. Y a diferencia de los cometas, no tienen cola.

Así se descubrieron finalmente cuatro asteroides importantes: 1 Ceres, 2 Palas, 3 Juno y 4 Vesta. Y también infinidad de cuerpos menores. En todos los casos, cuando se habla de asteroides se suele poner el número de orden de descubrimiento delante del nombre para indicar su categoría.

Sin embargo, de entre todos estos objetos Ceres es especial, hasta tal punto que se le ha reconocido finalmente la categoría de planeta enano, tras mucha deliberación entre astrónomos profesionales, no exenta de polémica, sobre lo que era un planeta o no. Esta denominación es quizás injusta. Se supone que la definición moderna de planeta implica a) que sea lo suficientemente grande como para adoptar una forma más o menos esférica b) que orbite alrededor de una estrella y no de otro planeta, sin ser el mismo una estrella. Estas dos condiciones son cumplidas por Ceres, pero no la tercera: c) que haya desalojado el resto de objetos de su órbita. Por cumplir a) y b), pero no c), se le considera enano.

Debo decir que la condición c) no depende exclusivamente de las características intrínsecas del planeta, sino de su relación con la distancia al Sol. Si la Tierra estuviera a la distancia de Plutón, no podría limpiar su vecindario. Véase el concepto de Esfera de Hill en la wiki y este excelente artículo al respecto.

Cuestiones de nomenclatura aparte, nos encontramos que Ceres contiene por sí solo 1/3 de la masa total del Cinturón de Asteroides. También que parece tener una tenue atmósfera que se supone compuesta de vapor de agua, lo que hipotetiza la existencia un océano similar al predicho en Europa, el satélite de Júpiter. El periodo de rotación es de unas 9 horas. Su temperatura superficial, estimada en 40º bajo cero, no es demasiado baja, y sus características orbitales no lo hacen excesivamente complejo de alcanzar por una sonda, ya que está relativamente cerca, poco más allá de Marte.


Mas aún, a pesar de su algo excesiva inclinación sobre la eclíptica, paradójicamente es más fácil, desde las proximidades de la Tierra, enviar naves a Ceres que a Marte: el tiempo de viaje es menor y además, el número de ventanas de lanzamiento también: viajar a Marte es adecuado cada 780 días. A Ceres, cada 466.

¿Por qué no hemos ido a Ceres todavía?

Existe en marcha una misión para la exploración de Ceres: DAWN, especialmente novedosa por ser la primera que utiliza propulsión iónica en vez de tácticas de fly-by para ganar impulso. Fue lanzada en 2007, tras infinidad de cancelaciones y retrasos sobre el plan original.


En el momento de escribir estas líneas la nave está a un poco más de un año de contactar con Vesta, para luego dirigirse a Ceres y ponerse en órbita baja alrededor de él en 2015.

Vesta y Ceres son muy distintos. El primero es un planeta basáltico, como la Luna, al que se supone un núcleo metálico, como la Tierra. A pesar de ser muy pequeño y no formar una esfera perfecta, ha experimentado diferenciación en sus capas internas, lo cual supone un enigma considerable y presupone la existencia de minerales radiactivos que hayan fundido el interior del asteroide.

A Ceres también se le supone esta diferenciación en capas, pero parece más rico en minerales de carbono y agua que el anterior: se estima que la superficie contiene una capa de hielo de 100km de espesor; más agua que la de todos reservorios de agua dulce de la Tierra juntos.

Esto no implica per se la existencia de vida en Ceres. Pero sí la posibilidad de convertirse en una futura plataforma de exploración, una especie de apeadero interplanetario, debido a la ya citada abundancia de agua (sólida), a una insolación utilizable como fuente de energía (a pesar de ser casi 10 veces menor a la que recibe la Tierra) y a su bajísima velocidad de escape, de unos 500m/s. De hecho, a nivel de recursos explotables y otros parámetros (como el corto ciclo de rotación y las diferencias de temperatura entre el día y la noche) resultaría, en principio, mucho más fácil colonizar Ceres que la Luna… una vez llegados allí.

La cuestión es que, por más que he buscado en internet la razón porque la que se ha ignorado tanto este cuerpo en la exploración espacial, no la he encontrado. Personalmente, no creo que haya una conspiranoia gubernamental o nada similar dentro de las razones para no haber explorado Ceres hasta ahora. Más bien creo que se trata de un asunto de popularidad.

Marte o Júpiter tienen relevancia desde la antigüedad por el papel de dioses que se les otorgó, además de tener protagonismo estelar, valga la broma, en muchas obras de ciencia ficción y en la mitología popular contemporánea. Ceres, sin embargo, es pequeñito y fue descubierto avanzada la Era de la Razón. La ficción pocas veces le ha contemplado como lugar interesante (a no ser algún inframúsico chiflado o algún cineasta perturbado) y, al nivel de la calle, Ceres recuerda antes a una deidad griega que a un cuerpo celeste. Es quizás que por ello no se le haya prestado la atención que merece.

Pero la merece. Qué ganas tengo de que llegue 2015.

PS: para saber más, recomiendo, aparte del enlace a la wikipedia, esta página.

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8 Junio 2010

pintada

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C/San Antonio, Oviedo, 19 de mayo de 2010

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Archivado en: Increíbleble, Utopía

30 Abril 2010

wiley brooks

Archivado en: Comer, Heterodoxia, Increíbleble, Ironía, Utopía — voet

Wiley Brooks es un Breatharian (respiracionista) estadounidense que ha fundado el Breatharian Institute of America, además de Señor de los Arcángeles Solares. ¿En qué consiste esto del respiracionismo? En alimentarse exclusivamente del aire sin ingerir alimento sólido o líquido alguno.

Este hombre se hizo famoso en 1981 a través del programa ¡Esto es Increíble!, donde a pesar de llevar años sin comer levantó ante las cámaras diez veces su propio peso (!?) para demostrar su increíble estado de salud. Y desde entonces ha tenido cierta familla.

De hecho, tras aparecer en el programa se dedicó a enseñar su técnica para vivir sin comer ni beber, a través del instituto creado por el mismo, por tarifas módicas que oscilaban entre los 15 y los 25 millones de dólares, aunque parece ser que últimamente ha bajado el precio de sus enseñanzas a unos miserables diez mil dólares.

Entre ellas se explica que comer no es una actividad fisiológica natural, sino un hábito adquirido como fumar. En realidad, el alimento natural del organismo y de todas las cosas del Cosmos es el Aire Puro. Fijémonos que estamos hechos de células; y éstas de moléculas, luego de átomos, y estos a su vez de partículas. Ni electrones ni átomos necesitan comer, con lo que extrapolando, en un alarde de lógica, se deduce que los organismos complejos tampoco lo necesitamos.

La verdad es que comer es malo para el organismo.

— Pero, (¿puedo llamarle señor?) señor Wiley… ¿Por qué tenemos entonces aparato digestivo?
— El aparato digestivo no es más que un condensador de luz. De hecho, seguro que nunca ha oído hablar de ello, pero le aseguro que el Sol y los planetas tienen gigantescas bocas e intestinos. Cierto es que no se ven, pero créame: están ahí.

traducción más o menos libre de lo leido en el Q&A de su antigua página.

La cosa no acaba aquí.

En 1983 hizo una Gran Revelación después de ser pillado al salir de un 7-Eleven con un batido de frutas, un perrito caliente y una caja de bizcochos de nata: Ni él ni nadie puede vivir *exactamente* sin comer por culpa de los Cuatro Grandes Obstáculos, que son la Polución Social, la Polución Alimenticia, la Polución Atmosférica y la Polución Eléctrica.

De hecho, como explicó en una entrevista a la revista Colors, muy de vez en cuando debe comer comida basura para armonizar con el ambiente alimenticio que le rodea, inevitable por vivir en una cultura de consumo. Así, asegura que la hamburguesa doble de cuarto de libra de McDonald’s posee una “frecuencia base” ideal para los respiracionistas. Del mismo modo, el secreto de la Coca Cola Light consiste en que su principal ingrediente es “luz líquida”.

Do the meditation excersize before drinking lots of diet coke in the 20 oz and 1 liter sizes (with caffeine) in the plastic bottles only. Along with a double-quarter-pounder/with cheese meal at McDonald’s only. (you can combine two quarter pounders to make a double-quarter pounder if necessary). Always meditate 30 mins to an hour before eating. Try to eat a minimum of at least one meal a day for as long you can. Go back to my web site periodically to see if you can start to feel the new energies after reading a few paragraphs.

copiado y pegado de su página actual

Pero comer una hamburguesa y una cola light de vez en cuando no basta para ser respiracionista: si quieres prepararte para abandonar esta vida de comida terrenal y unirte a su grupo es esencial que también medites repitiendo el cántico compuesto por las Cinco Palabras Mágicas Pentadimensionales, impronunciables en nuestra realidad terrenal.

No es para tomarlo a risa. Los dos párrafos anteriores tienen sentido cuando explica que las vacas son seres pentadimensionales que convierten vulgar comida tridimensional en nutritiva esencia pentadimensional llamada “carne de vaca”.

Para aprender a pronunciar bien las Cinco Palabras Mágicas Pentadimensionales debes marcar, una vez alcanzada la quinta dimensión, su número de teléfono pentadimensional para que él mismo te las pronuncie gratis (sólo por el coste de la llamada). Si por lo que sea el pentateléfono pentacomunica, pentabasta con pentameditar las Cinco Palabras Mágicas Pentadimensionales unos pentaminutos y pentavolver a pentallamar (aunque a mí no me queda muy claro como llenar la espera así si precisamente estoy llamando para enterarme de cómo se pronuncian).

De todos modos, no debemos urgirnos a la hora de adoptar este magnífico modo de vida que Wiley nos propone. Ahora mismo la Tierra, dañada por las pruebas nucleares realizadas durante el siglo pasado, no está preparada para mantener a los seres vivos exclusivamente a base de aire. Hasta que llegue el momento adecuado, el señor (¿debo llamarle señor?) Wiley nos recomienda que sigamos comiendo tranquilamente.

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24 Marzo 2010

la guerra no terminó

Archivado en: Análisis, Heterodoxia, Utopía — voet

Aldous Huxley dijo hace muchos años:

Armamento, deuda universal y obsolescencia planificada: los tres pilares de la prosperidad de Occidente.

Me acuerdo que la primera vez que leí esta cita me quedé muy pensativo. Y cuanto más la repaso, más me doy cuenta de las implicaciones que tiene y de la grandes verdades que saca a la luz sobre nuestro mundo.

Hace algún tiempo llegué a la conclusión de que cuando se habla de Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial, hasta cierto punto se está faltando a la verdad. Hubo una 1GM iniciada por Alemania, una tregua de 20 años tras ese primer descalabro, y una 2GM fomentada por los mismos que intentó completar el trabajo empezado en la primera. Y vaya si lo completó, pero no exactamente como esperaban en Berlín.

Por eso desde entonces me gusta concebir ambos conflictos como la Guerra Civil Europea, iniciada por Alemania y que acabaron ganando, con posterior reparto de territorio, la Unión Soviética y USA. Estoy casi seguro de que no soy el primero ni el único que defiende este punto de vista y que en ese sentido no soy precisamente un alarde de originalidad.

Pero estos días, tras darle vueltas, me estoy dando cuenta de que ni siquiera se puede hablar del fin de la guerra, al menos desde cierta óptica.

Marvin Harris, el antropólogo famoso por sus obras de divulgación, le da una grandísima importancia al factor económico al explicar la evolución y psicología de muchas de las culturas. Y distingue dos tipos de estas: las extensivas y las intensivas.

Las primeras limitan el crecimiento de su población y hacen un uso moderado y sostenible de los recursos. Su desarrollo histórico es mínimo o prácticamente inexistente; de hecho, hay quien niega que puedan tener algo llamado Historia, ya que no experimentan pautas de cambio que no sean provocadas por factores externos (desastres naturales, invasiones, etc…)

Las segundas, las intensivas, son las que sobreexplotan sus recursos; así acaban llegando, tarde o temprano, a situaciones insostenibles a causa del agotamiento de estos. El ejemplo clásico es el suicidio ecológico de la cultura de la Isla de Pascua.

Sí, nuestra civilización corresponde al segundo tipo. Y no sólo encaja dentro de esta categoría, sino que difícilmente se puede hablar de una cultura, pasada o futura, que más abuse de los recursos de los que tiene disposición. Y el camino al desastre que estamos llevando es tan evidente que no creo que sea necesario remarcarlo, a pesar de infraargumentos neocones varios que afirman lo contrario. Simplemente basta con considerar nuestra dependencia, total y absoluta, del petróleo. Que es un recurso limitado. Punto.

¿Y por qué esta sobreexplotación? ¿Cuál es el origen? Creo que está arraigado en las guerras mundiales o, mejor dicho, en la Guerra Civil Europea.

Fue precisamente el esfuerzo bélico de este conflicto el que obligó a multiplicar la capacidad productiva de todos los países envueltos en ella: Alemania y Japón porque estaban preparándose para el conflicto, y los aliados como respuesta a la amenaza. En cualquiera de los casos, el aumento de la producción industrial y de la (obligada) explotación de recursos fue espectacular.

¿Qué pasó cuando acabó el conflicto? Hay que ser conscientes de que en las dos décadas anteriores a la guerra, tanto en Europa como en los USA (a pesar del espejismo de los años 20) hubo una gran crisis del modelo económico debida, entre muchos factores, a la política predominante de producción industrial.

Por regla general, las fábricas durante este periodo, cuyo rendimiento por trabajador no dejaba de aumentar, funcionaban a medio gas para mantener los precios altos. Así se llegó a una situación paradójica en la que el paro se convirtió en endémico (una industria a medio gas necesita, valga el simplismo, la mitad de trabajadores) a la vez que las tiendas estaban llenas de viandas que los obreros no podían comprar. Las turbulencias sociales y políticas resultantes llevaron precisamente al ascenso de personajes como Hitler.

Con ello estaba claro que tras 1945 no había marcha atrás posible. La economía de guerra imperante durante los años de conflicto no se podía desmontar. No se podía mandar a la gente a sus casas. Había que mantener el cotarro funcionando como fuera. Y las cabezas pensantes del capitalismo, que se habían estudiado a Marx y Engels como nadie, consiguieron encarrilar el problema mediante la implantación en los corazones y las mentes de una Cultura de Consumo. Y no sólo a nivel ciudadano, como muy bien previó Eisenhower.

Y por eso afirmo que, al menos en este aspecto, la Guerra no terminó.

Seguimos viviendo en una economía de guerra, de superproducción, de dilapidación de recursos, en un esfuerzo exclusivamente dirigido a la autosupervivencia de un modelo que es insostenible y, a la larga, catastrófico, como estamos viendo y viviendo.

Está claro por tanto que una manera de evitar el desastre es bajar la velocidad de la vida, la velocidad de nuestras necesidades. Pero este acto es algo que, sencillamente, no es viable desde la situación actual. Si lo intentáramos, la locomotora no iría más despacio: se pararía. Nuestra economía sólo admite una huida hacia adelante: sólo se puede pensar en términos de crecimiento, y no de mengua.

La Guerra no acabó. Y cuando acabe, tendremos Guerra.

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Archivado en: Análisis, Heterodoxia, Utopía

3 Marzo 2010

jacque fresco y el proyecto venus

Archivado en: Admirable, Heterodoxia, Tecnología, Utopía — voet

Si habéis visto Zeitgeist: Addendum os acordaréis de la parte final, basada en el Proyecto Venus. Si no, os recomiendo que le deis al enlace anterior pues contiene el documental entero, que tiene poco desperdicio y debería ser obligatorio en los institutos de secundaria para todos los escolares entre 12 y 16 años.

Al grano: El Proyecto Venus es iniciativa de Jacque Fresco y su mujer Roxanne Meadows. El nombre le viene por su base de operaciones, en Venus, Florida.

En resumen, consiste en el diseño, de principio a fin, de una sociedad utópica cuya base es una Economía Basada en Recursos, en contraposición a nuestra Economía Basada en Beneficios. No es una idea exclusiva de Fresco, pero supone la base de todo el Proyecto Venus.

Si miramos la página oficial del proyecto Venus con sus gráficos un tanto ingenuos de futuras infraestructuras y máquinas automáticas, probablemente nos recuerde a las enciclopedias de la vida futura que leíamos de pequeño, repletas de coches voladores y panolladas similares. Esto parece restarle seriedad al planteamiento; pero cuando miramos de cerca las reflexiones de Fresco sobre la organización económica actual y la que él propone como alternativa, no hay más remedio que asentir en muchas cosas.

Voy a intentar resumir algunos de los razonamientos de Jacque Fresco sobre economía.

Una economía basada en el beneficio necesita y provoca escasez: para obtener beneficios es necesario que al coste de producción se le añada una plusvalía más o menos proporcional a este. En el momento en el que el coste de algo tiende a cero por su abundancia (por ejemplo, el aire), deja de haber beneficio. La cultura del beneficio necesita de la escasez para medrar.

El dinero está obsoleto: En una época pretecnológica donde la explotación de los recursos era cara y la escasez inevitable y endémica, tenía sentido el uso del dinero como herramienta para la distribución de la riqueza. Hoy en día la tecnología permite tanto la explotación como la transformación de los recursos a muy bajo coste.

Esto y lo anterior implica que:

Hay más recursos que dinero. Si la cultura del beneficio fomenta la escasez y el coste real de producción no hace más que bajar debido al progreso tecnológico, sólo se puede conservar el sistema monetario haciendo que la cantidad de dinero en circulación sea escasa; en definitiva, que el dinero sea el cuello de botella de cualquier iniciativa. Fresco lo expone así con sus propias palabras:

Al principio de la Segunda Guerra Mundial en los USA había unos 600 aviones de guerra. En apenas un año estábamos fabricando 90.000 al año. La cuestión al principio de la guerra era: ¿Hay fondos para producir todo lo que necesitamos para la guerra? La respuesta era No, no tenemos bastante dinero u oro; pero tenemos recursos suficientes. Eran los recursos y no el dinero los que permitieron la capacidad de producción y eficiencia necesaria para ganar la guerra. Desafortunadamente sólo se piensa así en tiempos de conflicto.

A esto hay que añadirle que esta abundancia de recursos es MUY real, y que la tecnología para sacar el máximo partido de ellos está ahí presente. Tenemos recursos de sobra para que todo el planeta viva muy bien trabajando apenas unas horas al día.

Estimaciones como la que se citan en Zeitgeist, aseguran que sólo la explotación adecuada de la energía geotérmica disponible en las zonas adecuadas del planeta permitiría generar 4000 veces más energía que la que consumimos actualmente; y además, limpia.

La cultura del beneficio conduce a la corrupción y la desconfianza: esto lo expresa Fresco muy bien con el siguiente ejemplo: Cuando un médico dice que necesitas operarte de algo, lo que le supone un beneficio a él, no sabes si es realmente necesario para ti o quiere comprarse un yate. Beneficio y ética se repelen mutuamente.

Hay cosas que se deben hacer porque son necesarias, y no por que den beneficio: Esta afirmación es mía pero supongo que Fresco la firmaría sin dudar. Hay cosas que no dan beneficio por sí mismas, o al menos no inmediato, pero que son necesarias: educar al que no sabe, mitigar los efectos del cambio climático, poner una colonia en la Luna YA (Obama, ya te valium), garantizar un nivel de vida mínimo a los que no tienen nada… En una cultura del beneficio lo que no es rentable sencillamente no se lleva a cabo.

El sistema monetario está comprometiendo el futuro del planeta y de la especie: Sirva esto como corolario de las afirmaciones anteriores. Ciertamente el beneficio inmediato supone el rechazo de cualquier planificación a largo plazo. ¿Quién puede invertir en algo que sólo dará beneficios dentro de 100 años, por inmensos que sean? Sólo empresarios o gobernantes con una visión fuera de lo común.

El dinero no es la única motivación posible: Cuando estas ideas saltan a la palestra, la respuesta más habitual del público es: Sin dinero, ¿qué motivación tendría yo para trabajar?.

En nuestra actual economía basada en la explotación de la Tierra y de las personas, los beneficios que se producen ya son enormes, pero no los vemos. ¿No te lo crees? Busca datos de cualquier gran empresa y divide los beneficios anuales entre el número de trabajadores. Si cogemos las cifras públicas de una petrolera, que es un buen ejemplo, nos sale que cada empleado, de media, produce casi 600.000€ de beneficio anual. ¿Quién los disfruta? Lo más seguro, un puñado de personas que probablemente no han visto un cubo de petróleo en su vida.

Eso es mucha pasta. Si esa riqueza (que no dinero), y la de todo el trabajo realizado en todo el planeta, fuera efectivamente distribuida entre todos los seres humanos, viviriamos como reyes o emperadores. De lo que se deduce que para vivir bien a secas bastaría que trabajaramos muy poco al día. Y no digo si simplemente nos limitáramos a nuestras necesidades básicas.

Más aún, el trabajo pasaría de ser una obligación para sobrevivir a orientarse en función de las pasiones individuales o colectivas, que funcionan como la motivación definitiva. Véanse los Falansterios de Fourier. En un mundo así, sé que mi profesión tendría que ver con la programación de máquinas, una de mis pasiones.


Ciertamente creo en la visión de Fresco, y creo en ella porque es posible y plena de sentido. Lo que no creo es que estemos lo suficientemente desarrollados como para realizar una transición fluida hacia una economía basada en recursos.

No se trata sólo de que toda la maquinaria socioeconómica actual trabaje unida para impedir que cualquier tipo de iniciativa de este tipo.

[ Sólo hay que ver lo que ocurre cuando internet posibilita que la copia de música o vídeo sea gratuita. Sí, hablo de cánones y chorradas varias. No me extrañaría incluso que la innombrable me viniera un día a decir algo como: Quita TU música de TU página, que la estás regalando y eso es ilegal. ]

Lo peor es la fe ciega en el sistema actual, una fe que no se acaba de desmoronar incluso cuando se observa de cerca la crisis económica de 2007 y su origen en una especie de juego de cartas financiero que aparentemente estaba desconectado de la realidad.

Y la ilusión, todavía presente, de que en un sistema de beneficios todo el mundo gana. Falso: cuando hablamos de recursos materiales, en toda transacción, para que unos ganen, otros tienen que perder.

No me quiero extender más porque me deprimo. Concluiré: el salto sólo será posible el día que lleguemos a una situación límite en la que perdamos todos. Espero que no sea demasiado tarde.

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