16 marzo 2011

radiactividad y daño genético

Escribí este artículo sobre los efectos cancerígenos y mutágenos de la radiactividad en 1998, como trabajo para la facultad. De ahí que por momentos sea extremadamente técnico. Dados su vigencia y la realidad de los tristes hechos que están teniendo lugar en Japón a raíz del terremoto trascurrido hace unos días, ha llegado la hora de recuperarlo.

INTRODUCCIÓN

Desde el proyecto Manhattan, desarrollado en Estados Unidos durante la 2ª Guerra Mundial y que condujo a la construcción de la primera bomba atómica, la elaboración de armamento nuclear no ha cesado. Se estima que actualmente (1998) existen en todo el mundo unas 12000 cabezas nucleares de plutonio, la mayoría en manos de Estados Unidos y la ex URSS, aunque el club nuclear, como es conocido, incorpora desde hace décadas a otros países como Francia, Gran Bretaña y Alemania en Europa, así como a países islámicos y del tercer mundo.

Aunque oficialmente su uso es meramente estratégico, tanto la incapacidad para un control eficaz del tráfico de plutonio -especialmente desde la caida de la URSS- como la posibilidad de accidentes, no garantizan una seguridad total. Aparte de sus efectos directos, tenemos asociados a este tipo de armamento otros mucho más difusos, peligrosos e incontrolables; uno de ellos es la radiación ionizante (RI). Ésta (radiación X, α, β, γ, neutrones) puede provenir de la misma explosión y de los restos vaporizados de la bomba.

Todo esto es reconocido por los militares, y de hecho existen bombas nucleares con gran cantidad de material radiactivo no fisionable cuya intención es, precisamente, convertir el entorno del lugar de la explosión en un desierto que pueda permanecer inhabitable miles de años. Pero no debemos quedarnos en la idea de que el armamento radiactivo se reduce a las bombas atómicas o los misiles nucleares; existen multitud de armas que hacen uso de material radiactivo. En la Guerra del Golfo, los USA utilizaron obuses de uranio activo (disparados desde tanques) contra los irakíes. Las motivaciones para esto no son gratuitas. En esta barbarie interesa también incapacitar a la población y saturar los servicios sanitarios, para que así las consecuencias de un conflicto perduren durante décadas.

Para terminar esta introducción, una anécdota interesante. En Estados Unidos se está investigando (1998) la posibilidad de construir bombas atómicas capaces de penetrar varias decenas de metros en el suelo para explotar bajo la superficie. Objetivo: destruir arsenales de armas químicas con el calor generado en la explosión.

UNIDADES DE MEDIDA en la ACCIÓN BIOLÓGICA de la RI

No tiene sentido usar unidades clásicas como el roentgen (R, cantidad de radiación capaz de producir 1,61·1015 pares de iones por kg de aire, equivalente a 0,00869Jkg-1) puesto que lo que nos interesa es cuantificar la radiación absorbida; para ello se usan unidades como el rad (radiation absorbed dose = 0.01Jkg-1) últimamente desplazada por el gray (Gy), equivalente a una absorción de 1J por kg y por tanto, perteneciente al SI.

El gray no acaba de ser útil puesto que cada tipo de radiación tiene su propio “peso específico biológico” que se compara con el de los rayos X. La unidad que lo tiene en cuenta es el sievert (Sv).

(Dosis equivalente) Sv = Gy · W (weighting factor)

La radiación β es prácticamente equivalente a la X, con lo que su W=1. Las partículas α, con mucho mayor poder ionizante, tienen W=20. Estos valores están en continua evolución y su valor cambia a medida que se conocen mejor los efectos de la RI.

EFECTOS de la RI sobre el DNA

La hipótesis más comúnmente aceptada sobre la genotoxicidad de la RI asume la formación de ROS (reactive oxygen species) en las células como consecuencia de reacciones radioquímicas. Serán daños de tipo oxidativo. Los procesos debidos a ROS más importantes en condiciones aeróbicas son los producidos por los radicales hidroxilo; ‘roban’ un átomo de hidrógeno para dar un nuevo radical que captura O2. Estimaciones de eficiencia determinan que cada 1keV absorbido equivale a 27 OH·, de los cuales 6 reaccionan con las pentosas y el resto con las bases del DNA. Solamente de la timina se han obtenido 24 productos diferentes por irradiación en condiciones aeróbicas in vitro; en condiciones sin oxígeno podemos obtener muchas más especies, pero no deja de ser especulación frente a lo que ocurre en el interior de una célula.

Es perfectamente posible hacer ensayos in vivo sobre organismos de todo tipo, y los más interesantes serán los realizados sobre mamíferos. Bombardeando ratones con radiación γ y analizando posteriormente la cromatina de origen hepático, se encuentran las siguientes especies [Mori et al, 1993]:

  • 5-hidroxi-5-metilhidantoína
  • 5-hidroxicitosina
  • 5-(hidroximetil)uracilo
  • 4,6-diamino-5-formamidopirimidina
  • 7,8-dihidro-8-oxoadenina
  • 2-hidroxiadenina
  • 2,6-diamino-4-hidroxi-5-formamidopirimidina
  • timinaglicol
  • 5,6-dihidroxiuracilo
  • 7,8-dihidro-8-oxoguanina

La última especie nombrada, además de ser la producida en mayor cantidad, también es la más relevante en su mutagenicidad a través de transversiones GT [Loft y Poulsen, 1996].

MUTAGENICIDAD / CARCINOGENICIDAD de la RI

Ya a los pocos meses del descubrimiento de los rayos X por Roentgen, fueron descritos efectos adversos derivados de su uso. Los operarios de los primeros fluoroscopios mostraban incidencia elevada de cáncer de piel. Más tarde se comprobó también una alta incidencia de casos de leucemia, así como el nacimiento de niños con severo retraso mental en mujeres que había recibido radioterapia pélvica durante el embarazo. Tanto la radioterapia como la fluoroscopía fueron habituales en el tratamiento de diversas patologías benignas hasta que en 1956 se prohibió el uso de estas técnicas en Estados Unidos y en Gran Bretaña.

Células expuestas a dosis crecientes de RI muestran consecuente inestabilidad genética, especialmente por mutaciones puntuales (principalmente cambios de base, frameshifts y delecciones minúsculas), deleciones (en relación variable respecto a las mutaciones puntuales y según el gen implicado [Hutchinson,1993]) y reordenamientos cromosómicos, siendo estos últimos los más relevantes [Ward, 1995; Murnane, 1996; otros autores]. Modelos matemáticos de rotura de DNA fueron aplicados en estos casos, comprobando que el mecanismo de los reordenamientos no correspondían a una cinética puramente química; probablemente estén envueltos programas epigenéticos [Hutchinson, 1995].

Multitud de experimentos apoyan la hipótesis de que los casos de cáncer tras exposición a radiación son debidos a mutación somática. Sin embargo, a la hora de realizar los estudios nos encontramos frente a serias limitaciones y problemas.

La polémica sobre la carcinogenicidad de la RI empezó cuando comenzaron los estudios de los efectos de las bombas atómicas arrojadas el 6 y 9 de Agosto de 1945 sobre Hiroshima y Nagasaki. Los primeros artículos reflejaron la alta incidencia de cataratas (1949) y leucemia (1952). En 1956 se realizó el primer -y somero- análisis de células germinales de supervivientes, sin encontrar resultados anómalos. Tampoco se encontrarían más tarde en estudios relativos al sistema inmune (1968) y en otros estudios citogenéticos y/o bioquímicos durante los 80 [Miller, 1995].

Todos los experimentos llevados a cabo hasta 1986 sobre humanos sólo pudieron medir consecuencias a largo plazo. En ese año sucedió la catástrofe de Chernobyl. Hasta entonces la comunidad científica se tuvo que conformar con el análisis de los supervivientes del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki y con la extrapolación de los datos referentes a animales de experimentación.

Gran parte de los estudios son de tipo epidemiológico: casos de mortalidad neonatal, defectos congénitos y supuestas enfermedades de origen hereditario pudieran haber sido causados por la RI. La puesta a punto de técnicas bioquímicas -que acabarán desbancando a las anteriores a medio plazo- precisa de un mejor conocimiento de la acción molecular de la RI [Schull, 1996]. Por otra parte, los diversos ensayos citogenéticos o bioquímicos no son fiables en su mayoría; asumen sin contraste experimental linearidad efecto/dosis. Otros no distinguen entre exposiciónes intensas/cortas y débiles/prolongadas. En multitud de casos los resultados de distintos ensayos para una misma población divergen completamente [Nussbaum y Kohnlein, 1994].

Una vez expuestas las dificultades que conlleva el estudio en humanos de los efectos de la RI, veremos los casos de Japón y Chernobyl. Pero antes de abordarlos, una cuestión interesante.

¿EXISTE UN ANTÍDOTO CONTRA LA RADIACIÓN IONIZANTE?

En un curioso experimento [Emerit et al, 1995] realizado en Armenia, se dió extractos de Gingko biloba (conteniendo flavonoides y terpenoides, antioxidantes) a 30 trabajadores expuestos a radiación. Parece ser que la exposición continua a RI fomenta la aparición en el plasma de factores clastogénicos que pueden permanecer en la sangre durante mucho tiempo (incluso décadas).

Los factores clastogénicos son de naturaleza poco clara y se detectan en el plasma de personas irradiadas o con exceso de producción de superóxidos por parte de su sistema inmunitario. Son detectables porque células cultivadas en presencia de estos factores muestran una tasa anormal de rotura de cromosomas y anomalías similares. Esta tasa está relacionada cuantitativamente con la cantidad de factores clastogénicos en la sangre [Michelson, 1982].

El tratamiento con Gingko biloba reduce a valores basales la presencia de esos elementos en el plasma. Es probable que los factores clastogénicos tengan relación con los efectos a largo plazo de la RI.

HIROSHIMA Y NAGASAKI

Todo el mundo ha oído hablar de estas ciudades y conoce más o menos la historia de su bombardeo; así que me limitaré a hablar de las consecuencias genéticas.

En 1947 se fundó la ABCC (Atomic Bomb Casualty Commission) que precedió a la RERF (Radiation Effects Research Foundation). Este organismo ha llevado a cabo durante medio siglo la mayor parte de experimentos relacionados con RI y cáncer. Sus estudios han involucrado a 120000 personas relacionadas con las explosiones de 1945. Sus conclusiones actuales [Kodama et al, 1996], expuestas brevemente, son:

  • Leucemia y cáncer tienen incidencias mayores en la población expuesta a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki que en el resto de la población.
  • Entre los supervivientes abundan especialmente las cataratas debidas a la radiación, el hiperparatiroidismo, las anomalías en el crecimiento y desarrollo así como aberraciones cromosómicas.
  • No hay efectos visibles ni daños genéticos en la descendencia de los supervivientes [Satoh, 1996].

¿Cómo se llegó a estas conclusiones? Los primeros resultados positivos respecto a la presencia de una tasa anormal de mutaciones se observó, casi 20 años después del bombardeo, en células somáticas de los supervivientes: linfocitos B y T, así como otras células del sistema inmune (excepto las NK) mostraban anomalías funcionales y cuantitativas. Estos estudios se llevaron a cabo tras observar una incidencia elevada, en las personas mencionadas, de enfermedades autoinmunes (período 1958-87), infecciones bacterianas sistémicas (1954-67) y actividad anormal de granulocitos (1947-79). No se observó, sin embargo, relación con la dosis recibida [Akiyama, 1995].

¿Cómo se establece la relación dosis-efectos? A los supervivientes se les tenía asignado (según su posición el día de la explosión, etc…) la cantidad de dosis recibida, incluyendo también factores laborales y de otros tipos ajenos a la propia explosión. El problema de la relación dosis-efectos hacia necesario desarrollar nuevas técnicas para medir las anomalías en esta población. Por una parte, estas técnicas habrían de ser suficientemente sensibles, y por otra, establecer unos parámetros que pudieran medirse 30 y hasta 40 años después de la exposición. Reseñaremos algunos experimentos para ver algunas de las metodologías usadas:

* * *

La observación de linfocitos T sin receptor α o β en 203 supervivientes de Hiroshima determinó que esta mutación era más frecuente en hombres que en mujeres (y superior a la de la población no irradiada), pero en ningún caso hubo relación con la dosis recibida. Sin embargo se comprueba que este ensayo es ideal para exposiciones recientes [Kyoizumi, 1992].

* * *

El estudio -llevado a cabo de 1985 a 1987- de aneuplodías en linfocitos de 264 supervivientes que se encontraban en el útero en el momento de la explosión, condujo a unas observaciones muy interesantes [Otahki et al,1994]:

  • La frecuencia de aneuploidía era significativamente mayor en esta población que en personas no expuestas.
  • La aneuploidía relativa a autosomas dependía de su longitud, siendo más frecuente en cromosomas cortos.
  • El cromosoma 21 y los sexuales mostraron mayor frecuencia de anomalías que el resto. Las mujeres mostraron mayor incidencia en el X que los hombres
  • La pérdida cromosómica fue 5 veces más frecuente que la ganancia.
  • No hubo correlación con la dosis, posiblemente por el factor tiempo.

Los cromosomas fueron observados por una técnica llamada bandeo G. Estudios similares [Hakoda et al, 1988; Hirai et al, 1995] establecieron que la tasa de mutación del gen HPRT era estable en el tiempo y correlacionaba mejor con el número de aberraciones cromosómicas que con la dosis recibida. Según los autores, la relación entre dosis recibida y mutación en HPRT no es lo suficientemente buena como para establecer una biodosimetría de largo plazo.

* * *

El examen de la glucoporina A (GPA) en eritrocitos parece dar buenos resultados. 1226 supervivientes analizados mostrarón una pequeña elevación en la tasa de mutación con la edad en el momento de la medición y con el número de cigarrillos fumados. Una vez eliminados estos factores, se comprobó que la tasa de mutación era ligeramente mayor en hombres que en mujeres y en Hiroshima respecto a Nagasaki, lo que venía confirmado por datos epidemiológicos sobre tumores. La correlación con la dosis era buena e independiente de sexo, edad o ciudad, y parece establecer la doubling dose para este locus GPA en 1.20Sv con un límite de detección en 0.24Sv [Akiyama et al, 1996].

Por otra parte, en este mismo experimento se observó que la correlación era mejor en personas que tenían historial de cáncer (previo o posterior al estudio) lo que parece apoyar la teoría de la mutación somática como origen del cáncer tras exposición a RI.

* * *

Otro posible buen método de medición biológica de la exposición a grandes dosis de radiación a largo plazo parece ser el ratio S (proporción entre translocaciones cromosómicas completas e incompletas, resultado de la actividad clastogénica). La validez del ratio S es debida a que estas anomalías son muy estables en el tiempo independientemente de la dosis recibida. Este método sería el ideal una vez acabada de comprobar su validez [Lucas 1998].

* * *

El análisis de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki nos ha servido para estudiar los efectos genotóxicos del armamento atómico, aún con las limitaciones impuestas por el tiempo. El accidente Chernobyl nos da ahora la oportunidad de completar este estudio y resolver definitivamente la cuestión de la heredabilidad de las mutaciones provocadas por la radiación ionizante.

CHERNOBYL

El 26 de Abril de 1986 el cuarto reactor de la central nuclear de Chernobyl (Ukrania) comenzó a arder para ser finalmente extinguido por los 200000 likvidators (término ruso con el que se designa a las personas que intervinieron directamente en la catástrofe) catorce días después, recibiendo así una dosis media de 100mSv. Los que estuvieron expuestos a varios miles de mSv tardaron solamente unos días en morir y tuvieron que ser enterrados en ataúdes de plomo. Destino parecido sufrió el reactor, cuyo sarcófago de hormigón fue completado en Noviembre de ese año. Otras 800000 personas participaron en la limpieza – dentro de lo posible- de la zona afectada. Ukrania reconoce actualmente unos 100000 muertos dentro de su territorio a causa del accidente.

778 poblaciones han sido desalojadas hasta la fecha, contabilizando casi 200000 personas desplazadas sin posibilidad de retorno. La zona prohibida abarca 4300km2 y según los testimonios, ofrece un espectáculo dantesco, sobretodo por el alto nivel de anomalías genotípicas y fenotípicas en plantas [Sosrochyns'kyi et al,1996] y en los escasos animales supervivientes [Baker et al, 1996], aunque parece ser que el medioambiente se recupera rápidamente. La composición de los radioisótopos liberados es compleja, predominando iodo-131 y cesio-134 y 137. El primero no tiene una vida media larga (8 días), pero fue el el responsable de los efectos más intensos, tanto por cantidad como por su acumulación en el tiroides. Los isótopos del cesio, sin embargo, pueden permanecer activos durante siglos.

Los efectos derivados de la propagación de la radiactividad por el viento, cadena alimentaria, etc… son dificilísimos de calcular, pero parece claro que se extienden a buena parte del planeta… y lo peor todavía no ha llegado, puesto que aún no se han manifestado todas las posibles consecuencias del accidente: tumores malignos de pulmón, pecho, etc… estos cánceres pueden tardar hasta veinte años en aparecer, como se observó en Hiroshima.

DIFERENCIAS entre JAPÓN y CHERNOBYL

La cantidad de radiación liberada en Chernobyl supera en 200 veces la arrojada en Japón en 1945. Por otra parte, la comparación de los efectos en el organismo humano parecen arrojar tanto similitudes como diferencias en un caso y en otro. Entre otras razones, por las grandes diferencias en el tipo de radiación y el modo de exposición.

La única tasa de cáncer que parece haber aumentado de manera segura es la referente al cáncer de tiroides [Quastel, 1997; otros autores] en niños sobretodo, aunque se han detectado aumentos significativos (desde 1992) de leucemias y cáncer de Wilms, en niños también, y tumores de riñón e hígado en adultos. Por otra parte, la frecuencia de malformaciones en neonatos y embriones ha aumentado considerablemente en algunas áreas extremadamente contaminadas (Lazjuk et al, 1993 y 1994).

ANÁLISIS CITOGENÉTICOS

Hay experimentos realizados sobre likvidators que muestran gran aumento en la tasa de aberraciones cromosómicas -concretamente dicéntricos y anillos- en linfocitos de sangre periférica aunque no encuentran variación en el test de micronúcleos [Slozina et al, 1997; Schevchenko et al, 1996]. Otro estudio sobre Chernobyl muestra que la capacidad de reparación del ADN en células de la sangre es afectada por la exposición prolongada a radiación; el autor propone un método de monitorización basándose en este resultado [Plappert et al, 1997].

En general, los resultados de los experimentos citogenéticos de Chernobyl no difieren excesivamente de otros estudios realizados con RI. Sin duda la conclusión más importante para nuestros fines que podemos extraer de este accidente (y la que justifica por sí sola este apartado) es que la radiación ionizante es un mutágeno de línea germinal en humanos [Dubrova et al, 1996].

¿Cómo se dedujo? Analizando la tasa de mutación en el DNA minisatélite de familias residentes en áreas polucionadas por el accidente, con descendencia nacida en 1994. El grupo de control estaba compuesto por familias residentes en Gran Bretaña.

La ventaja de analizar este DNA es que está sujeto a una frecuencia de mutación espontánea como mínimo 1000 veces mayor que los genes que codifican para proteína (por eso se le conoce como loci hipervariable). De esta manera no se hace necesaria una gran cantidad de muestra y se obtiene mayor sensibilidad. El estudio comprobó que los hijos de los individuos irradiados mostraban una frecuencia de mutación doble a la del grupo control. Desafortunadamente no se pudo establecer la curva dosis-mutación, puesto que, entre otros factores esenciales (como el desconocimiento de las dosis exactas recibidas), la mecánica de actuación de la RI sobre el DNA minisatélite apenas es conocida.

Por otra parte, no es seguro qué tipo de radiación ha actuado preferentemente en este caso; si la aguda del I-131 o la crónica del Cs-137. Probablemente esta última, puesto que un estudio similar a este en supervivientes de Hiroshima mostró resultados negativos (Kodaira et al, 1995).

BIBLIOGRAFÍA

Agents Actions Suppl 1982;11:179-201 Oxygen radicals. Michelson AM

Circular informativa INFCIR/510 del 12 de Junio de 1996 del Organismo Internacional de Energía Atómica: Recapitulación de las consecuencias del accidente

Environ Health Perspect 1994 Aug;102(8):656-667 Inconsistencies and open questions regarding low-dose health effects of ionizing radiation. Nussbaum RH, Kohnlein W

Environ Health Perspect 1996 May;104 Suppl 3:493-496 Monitoring exposure to atomic bomb radiation by somatic mutation. Akiyama M, Kyoizumi S, Kusunoki Y, Hirai Y, Tanabe K, Cologne JB

Environ Health Perspect 1996 May;104 Suppl 3:511-519 Genetic analysis of children of atomic bomb survivors. Satoh C, Takahashi N, Asakawa J, Kodaira M, Kuick R, Hanash SM, Neel JV

Environ Health Perspect 1997 Dec;105 Suppl 6:1523-1527 Lessons learned from the study of immigrants to Israel from areas of Russia, Belarus, and Ukraine contaminated by the Chernobyl accident. Quastel MR, Goldsmith JR, Cwikel J, Merkin L, Wishkerman VY, Poljak S, Abdelgani A, Kordysh E, Douvdevani A, Levy J, Gorodisher R, Barki Y, Emerit I, Kramer G

Environ Mol Mutagen 1997;30(2):153-160 Changes in the repair capacity of blood cells as a biomarker for chronic low- dose exposure to ionizing radiation. Plappert UG, Stocker B, Fender H, Fliedner TM

Health Phys 1996 Jun;70(6):798-803 Radioepidemiology of the A-bomb survivors. Schull WJ

Int J Radiat Biol 1993 Dec;64(6):645-650 DNA base damage generated in vivo in hepatic chromatin of mice upon whole body gamma-irradiation. Mori T, Hori Y, Dizdaroglu M

Int J Radiat Biol 1995 Nov;68(5):497-508 Late effects of radiation on the human immune system: an overview of immune response among the atomic-bomb survivors. Akiyama M

Int J Radiat Biol 1998 Jan;73(1):15-20 Cytogenetic signature for ionizing radiation. Lucas JN

J Epidemiol 1996 Aug;6(3 Suppl):S95-S105 A long-term cohort study of the atomic-bomb survivors. Kodama K, Mabuchi K, Shigematsu I

J Mol Biol 1995 Dec 1;254(3):372-380 Analysis of deletions induced in the genome of mammalian cells by ionizing radiation. Hutchinson F

J Mol Med 1996 Jun;74(6):297-312 Cancer risk and oxidative DNA damage in man. Loft S, Poulsen HE

Mutat Res 1988 Nov;202(1):203-208 In vivo mutant T cell frequency in atomic bomb survivors carrying outlying values of chromosome aberration frequencies. Hakoda M, Akiyama M, Hirai Y, Kyoizumi S, Awa AA

Mutat Res 1988 Sep;201(1):39-48 Increased somatic cell mutant frequency in atomic bomb survivors. Hakoda M, Akiyama M, Kyoizumi S, Awa AA, Yamakido M, Otake M

Mutat Res 1992 Feb;265(2):173-180 Frequency of mutant T lymphocytes defective in the expression of the T-cell antigen receptor gene among radiation-exposed people. Kyoizumi S, Umeki S, Akiyama M, Hirai Y, Kusunoki Y, Nakamura N, Endoh K, Konishi J, Sasaki MS, Mori T, et al

Mutat Res 1994 Feb;316(1):49-58 Aneuploidy in somatic cells of in utero exposed A-bomb survivors in Hiroshima. Ohtaki K, Sposto R, Kodama Y, Nakano M, Awa AA

Mutat Res 1995 Jul;329(2):183-196 Mutant frequency at the HPRT locus in peripheral blood T-lymphocytes of atomic bomb survivors. Hirai Y, Kusunoki Y, Kyoizumi S, Awa AA, Pawel DJ, Nakamura N, Akiyama M

Mutat Res 1996 Jan;367(1):11-23 Role of induced genetic instability in the mutagenic effects of chemicals and radiation. Murnane JP

Mutat Res 1996; 371: 29-34 Human cytogenetic consequences of the Chernobyl accident Schevchenko VA, Akayeva EA, Yeliseyeva IM, Yelisova TV, Yofa EL, Nilova IN, Syomov AB, Burkart W

Mutat Res 1997 Oct 6;379(2):121-125 Increased level of chromosomal aberrations in lymphocytes of Chernobyl liquidators 6-10 years after the accident. Slozina N, Neronova E, Kharchenko T, Nikiforov A

Nature 1996 Apr 25;380(6576):707-708 High levels of genetic change in rodents of Chernobyl. Baker RJ, Van Den Bussche RA, Wright AJ, Wiggins LE, Hamilton MJ, Reat EP, Smith MH, Lomakin MD, Chesser RK

Nature 1996 Apr 25;380:683-686 Human minisatellite mutation rate after the Chernobyl accident Dubrova YE, Nesterov VN, Nicolay GK, Ostapenko VA, Neumann R, Neil DL, Jeffreys AJ

Radiat Res 1995 Jun;142(3):362-368 Radiation mutagenesis: the initial DNA lesions responsible. Ward JF

Radiat Res 1995 Nov;144(2):160-169 Delayed effects of external radiation exposure: a brief history. Miller RW

Radiat Res 1995 Nov;144(2):198-205 Clastogenic factors in the plasma of Chernobyl accident recovery workers: anticlastogenic effect of Ginkgo biloba extract. Emerit I, Oganesian N, Sarkisian T, Arutyunyan R, Pogosian A, Asrian K, Levy A, Cernjavski L

Revista Integral, Abril 1996, nº 196

Semin Cancer Biol 1993 Apr;4(2):85-92 Molecular biology of mutagenesis of mammalian cells by ionizing radiation. Hutchinson F

Tsitol Genet 1996 Jul;30(4):15-19 The molecular mechanisms of the somatic effects of irradiation recorded in plants from the 10-km area around the Chernobyl Atomic Electric Power Station. Sosrochyns’kyi BV, Prokhnevs’kyi OI, Ruchko MV

Wilson K, Walker J Practical Biochemistry 4th ed. Cambridge University Press

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

9 noviembre 2010

texturas del cap de creus

Decir que el Cap de Creus es un paraíso para un geólogo es quedarse corto. Es EL paraíso de un geólogo, del mismo modo que ha sido fuente de inspiración para artistas como Dalí.

Por mi parte me quedé con la boca abierta cuando lo vi por primera vez. Algunas de las texturas que allí afloran sencillamente no se pueden encontrar en ninguna parte del mundo. Pero lo mejor es pasar directamente a las fotos y no decir nada más.








  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

morella, un sitio para volver

Contando mi Epopeya Mediterránea en este glob me centré, al principio, sobretodo en lo malo. Y llega el turno de lo bueno. Y de entre lo bueno, Morella es de lo mejorcito.

morella tal cual se ve tras pasar el puerto del querol en dirección a aragón.

Morella es un pueblo muy singular de El Maestrazgo, una zona que geográfica e históricamente siempre ha tenido una identidad propia y que hoy en día se divide, administrativamente, entre Teruel y Castellón y cuya capital oficial es Sant Mateu.

Digo que Morella es singular y lo es por muchos motivos. En primer lugar porque es una fortaleza natural de primer orden utilizada desde la antigüedad. De hecho, la raíz indoeuropea Mor- suele denotar una montaña aislada en medio de una llanura y se supone que de ahí proviene el nombre del pueblo. En segundo, y resulta lógico tras conocer el dato anterior, en Morella ha habido innumerables hostialidades diversas entre sus ocupantes y el ejercito sitiador de turno, remontándose las últimas refriegas a las guerras carlistas, en el siglo XIX. Y en tercer lugar, como colofón a la información que acabo de aportar, la gente de Morella es muy especial y tiene un sentido de comunidad increíble.

Y es que ha tenido una historia de sangre y fuego de la que pocos lugares pueden presumir. Esto, se quisiera o no, quizás ha condicionado profundamente el compromiso de los habitantes con su comunidad y con el mundo exterior. Y lo ha hecho para bien.

Mientras otros pueblos de la zona, a principios del siglo XX, derribaban sus murallas, los morellanos las reforzaban, quizás debido a su aguda consciencia histórica. Aún hoy en día los habitantes pagan una tasa anual para la conservación de las fortificaciones, y no sólo por su valor turístico, sino también por su valor defensivo. Quien paga la tasa tiene derecho a refugiarse dentro de las murallas en caso de conflicto armado.

la fortaleza vista desde su base. la foto, por la falta de perspectiva, no hace justicia a lo imponente que es. en la foto superior se aprecia mucho mejor la prominencia.

Tras escuchar algo así uno se podría pensar que estamos hablando de gente cerrada. Para nada. Los morellanos viven sobretodo del turismo, y con el viajero que se acerca son realmente esplendidos, hasta el punto de no consentir que NADIE abuse del turista o lo time como ocurre en otros lugares del Mediterráneo. Tan fuerte es el sentido de la solidaridad y de respeto al visitante que, y esto lo observé de primera mano, los mismos souvenirs en tiendas distintas tienen exactamente el mismo precio, hasta el último céntimo, lo que denota un pacto serio entre comerciantes. Y en ningún caso los precios son abusivos o los servicios prestados mezquinos. La seriedad y responsabilidad de los morellanos con los viajeros es inconcebible en la mayoría de los sitios turísticos que he conocido en mi vida.

basílica de santa maría

¿Y qué es lo que hay que ver en Morella? Pues bastantes cosas. Aparte de su arquitectura predominantemente medieval, civil y eclesiástica, destaca sobretodo la fortaleza, realmente imponente, como ya habréis podido comprobar en la primera foto de este artículo, una panorámica general de Morella.

El punto más alto de esta se eleva a más de 1000 metros sobre el nivel del mar y sí, efectivamente los inviernos aquí se hacen muy duros, con temperaturas de hasta -20ºC. No hay que olvidar que estamos en lo alto de la Cordillera Ibérica. En verano, de todos modos, se hace un sitio muy agradable para estar, especialmente cuando la canícula reina en la costa mediterránea, a apenas 50km de distancia.

Volviendo al asunto: El acceso a la fortaleza, previo pago de una entrada muy razonable de 3€, se hace a través de un convento abandonado dotado de una iglesia sorprendentemente grande y, en una sala adyacente mucho más antigua, un gran fresco medieval, desgraciadamente no muy bien conservado, donde se puede distinguir una alegoría de la sociedad de la época y una partitura antigua.

el fresco en cuestión
ábside de la iglesia del convento

El ascenso al castillo es progresivo, superando varios niveles de defensa bastante impresionantes, sobretodo porque se pueden apreciar los distintos añadidos y modificaciones que hubo a lo largo de la historia. A destacar la mazmorra, una cueva muy poco acogedora, que nos puede dar idea de lo que suponía estar preso en aquella época.


dos vistas durante el ascenso a lo alto del castillo. como se ve, desde él se domina toda la comarca.
hay unos cuantos cañones alrededor del castillo y, la verdad, aún acojonan un poquito.

El castillo es la principal atracción del pueblo, pero no la única. Sus calles y callejuelas, en mayoría peatonales, están muy bien conservadas y cuidadas, y su distribución es principalmente circular y en espiral alrededor de la fortificación, como es lógico.

la plaza de colón con su reloj de sol gigante
también hay sitio para lo bizarro, como esta estampa conmemorativa

Muchas de las calles están dotadas con soportales en los que podemos encontrar restaurantes de categoría y tiendas de souvenirs muy variadas (algunas especializadas en miel, jabones, ropa de lana) con precios muy razonables, como ya dije, y objetos de buen gusto.

uno de los soportales típicos de morellaLas dos veces que he estado en Morella he tenido el placer de comer en el Restaurante Casa Pere.

En la primera ocasión, acompañado por el-hombre-cuya-identidad-debe-seguir-misteriosa, nos tomamos un menú degustación (el grande, 30€ cada uno) de carácter semipornográfico en el que disfrutamos de los productos típicos del Maestrazgo y de la localidad, como las croquetas morellanas, que son cualquier cosa menos croquetas pero están riquísimas, y recetas con trufas, una de las especialidades de la zona. En febrero, todos los años, suele haber una celebración gastronómica de la trufa a la que estoy seguro merece la pena ir. La cuestión es que tras acabar el menú los camareros amablemente nos llevaron rodando hasta el coche (es broma).

En la segunda ocasión, esta vez con cachopoguoman, tuvimos la suerte de que nos atendiera el dueño del local, con el que hicimos muy buenas migas: nada más pedirnos la carta y escucharnos hablar nos dice:

—Hum, sois de Asturias, ¿eh? Pues os voy a tener que dar bien de comer, que sé como os las gastáis por allí. De aquí con hambre no marcháis.

cachopoguoman al borde del coma estomacalY efectivamente. Durante la espera por el menú degustación (el pequeño) en la terraza del bar nos trajo varias bandejas con pan con tomate y otras delicias, todas cortesías de la casa. Cuando llegó el menú apenas podíamos hablar de la contractura que ya teníamos en el diafragma, pero no dejamos ni las migas. Y al final no nos cobró ni el vino, ni los chupitos ni el café. Y además, el tío más majo que la hostia, hablándonos con ilusión de sus futuros proyectos para el restaurante y preguntándonos un montón de cosas sobre la comida asturiana. Un auténtico lujazo de sitio.

Tras acudir la grúa municipal a levantarnos de la mesa (broma también), rodamos como pudimos, esféricos de la jartura, por la calles de Morella observando las tiendas. Y que esto sirva de lección para los comerciantes de otros sitios turísticos: porque el trato es tan amable y las propuestas tan razonables, que me dejé más pasta en Morella que en cualquier otro sitio de los que he estado durante todas las vueltas que di por el Mediterráneo. En ningún momento me sentí estafado por los precios u ofendido por cosas de mal gusto en los expositores y los escaparates.

Y esto se nota también en el tipo de visitantes que paran por allí. Hay mucho turismo familiar, mucho extranjero, mucha pareja (ciertamente el lugar es un tanto romántico) y en ningún caso vimos gente maleducada, gritona o impresentable. Con su actitud relativamente discreta los morellanos han sabido atraer al turista de calidad a cambio de una oferta también de calidad.

devolviendo el bou al redil con ayudaSi acudís a Morella la primera quincena de Agosto es probable, además, que os encontréis con una tradición típica de los pueblos de la zona, los bous al carrer; literalmente, toros en la calle.

Este espectáculo, al contrario de lo que se puede pensar, es incruento y los animales en general no sufren más que cierto grado de susto, que supongo que no será tanto ya que muchos de ellos repiten su actuación de pueblo en pueblo. Los que si corren peligro son los que se ponen delante del toro.

Como asturiano poco acostumbrado a las tradiciones taurinas encuentro los bous al carrer bastante fascinantes y divertidos, y no me extraña que tengan el éxito que tienen; aunque también es verdad que de un pueblo a otro la calidad del espectáculo es muy variable, y puedo asegurarlo porque he tenido ocasión de ver los bous en tres sitios distintos. En cualquier caso, esperemos que desde el desconocimiento no se acaben prohibiendo. Sacar al toro de un sitio tirando por el rabo es lo más agresivo. No sé si eso es cruel, pero probablemente lleven peor el viaje en el camión.

En definitiva estoy hablando de un sitio muy recomendable al que intentaré retornar siempre que pueda, aunque me tenga que desviar 100km de mi ruta, sólo para volver a disfrutar de sus monumentos, de su gastronomía y de su gente.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

18 octubre 2010

mis plantitas se preparan para el invierno

archivado en: Personal Plantitas

Estos días, un tanto harto de ordenador, he aprovechado momentos libres para desescombrar la casa y, lo que es más urgente, preparar mis plantitas para el invierno tras un verano en el que las dejé solitas, a las pobres, casi un mes. Mis vecinos me dijeron que las pilluelas aprovecharon mi ausencia para montar parranda casi todos los días, poner música ultrasónica a todo volumen (Cloro y sus Plastos, Malato, Pedúncula), pegarse lingotazos de fertilizante y fumar porros de potasio.

Lamentablemente algunas se murieron durante ese mes. Una de ellas no me sorprendió, pues andaba muy pachucha. Pero las otras se las comieron los hongos por dentro. Y otra que estaba preciosa apareció hecha un cristo sin motivo alguno, como si le hubieran dado una paliza. No lo entiendo. Quizás se pasó con los porros.

De todos modos otras se pusieron esplendorosas, hasta el punto de no imaginar que les pudiera sentar tan bien el verano de Asturias. Es el caso de la portulacaria de la foto superior (la que parece un arbolito) o de los conjuntos en primer plano. Eso sí, la cola de gato, la que está en el medio al fondo, ha sufrido un poco.

Estas otras también están estupendas tras el verano, especialmente el peruvianus monstruoso (atrás a la derecha) y la haworthia retusa (la de la derecha del todo), aunque la fenestraria, que está delante del todo en la maceta cuadrada, cada vez va a peor. Realmente es una planta difícil de cuidar y muy delicada.

Las plantas del alféizar, a las que tengo un gran cariño, se han portado de maravilla. Los cactus peludos de la izquierda, han crecido mogollón, como se puede ver por la parte blanca. El resto es contaminación. La haworthia, espectacular. La gasteria de la derecha, que esquejé salvajemente el año pasado, también se ha portado muy bien y han resistido todos los plantones.

Peor suerte ha tenido mi conjunto-de-cactus-sofisticados, a los que les ha entrado la puta cochinilla quitinosa (cómo odio ese bicho, que se puede distinguir como puntitos color crema en el cactus más gordo), sin contar con uno de ellos, cuyo hueco es notorio abajo a la izquierda, que fue devorado por los hongos. Ay, qué pena. A ver si consigo salvar al resto.

Las plantitas que dejé en la barandilla de la terraza para que chuparan lluvia, por ser más necesitadas de agua, son quizás las que mejor lo han pasado. Como veis, con unas rejillas de tienda de golosinas y unas bridas de nylon se pueden hacer maravillas de espacio.

Abajo a la derecha se pueden ver dos macetas aisladas. La primera es un trozo de tierra que cogí en el monte, al lado de un río, y que me traje para casa, empapándolo regularmente. Me ha salido un ombligo de venus precioso. La otra es una opuntia subulata que me encontré completamente cubierta por cochinilla y a la que tras darle un baño de alcohol de 96º (el remedio más efectivo que he encontrado para este bichejo) he trasplantado con tierra limpia para que se cure.

A ver si es verdad.


Más info sobre mis plantitas y las plantas crasas en general en http://suculentas.cranf.net

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Personal Plantitas

14 septiembre 2010

las drogas más alucinógenas

Hoy toca hablar de dos de las drogas más alucinógenas que existen: la primera es una peculiar mezcla de oxígeno y nitrógeno, y la segunda es el óxido de hidrógeno. Ambas son conocidas en la jerga de los consumidores como aire y agua, respectivamente.

Las dos son increíblemente adictivas y producen alucinaciones; tan intensas, que son inconcebibles para la mayoría de nosotros, los que no hemos probado estas poderosas drogas.

La primera sustancia, aire, es la más adictiva de las dos: basta una sola dosis para crear una dependencia permanente que obliga a repetir la administración de manera continua durante tiempo indefinido.

La segunda, agua, no exige al consumidor tanta entrega como el aire, pero eso no significa que sea mucho menos adictiva. Se sabe que los adictos al agua sólo pueden estar unos días sin consumirla; por otra parte, su consumo suele ser mucho más gratificante que el del aire, y los enganchados a esta sustancia describen la experiencia de su ingestión como “alivio de la sed”, “sensación de frescor en la garganta” y otras percepciones inusuales.

Quizás se pregunten Vds. a qué se refieren estas bizarras declaraciones sobre supuestas sedes y gargantas. Efectivamente, se trata de delirios. Pero es que no hemos hablado aún de los poderosos efectos alucinógenos de esta sustancias, especialmente cuando están combinadas.

Los consumidores aseguran disponer durante su experiencia de, siempre según su jerga, manos que pueden utilizar (!?), así como otros órganos llamados ojos, orejas, etc… con los que hacen lo que ellos llaman ver colores, oir sonidos y otras sensaciones que globalmente definen como realidad, dentro de la ocupan un cuerpo.

Esta sensación de realidad es tan fuerte, aseguran los adictos, que te olvidas de todo lo anterior y te sumerges completamente en ella. “Al final se acaba viviendo la situación con tanta normalidad que olvidas que se trata todo de una especie de milagro, te olvidas de que es todo absolutamente increíble”, nos asegura un adicto de años que no ha tenido reparos en realizar una entrevista con este medio a cambio de proteger su identidad.

Lo más curioso es que, dentro de la alucinación, que adquiere carácter permanente y estable, gran parte de los esfuerzos de los adictos no se concentran precisamente en la obtención de más aire y agua, sino en otras actividades incomprensibles para los no consumidores, como trabajar y dormir. “Dormir es la leche… es como experimentar una realidad dentro de la realidad, un viaje dentro de un viaje”, según afirma nuestro entrevistado.

Del mismo modo nos ha aclarado que lo que coloca realmente es el aire: “Sí, el aire es fundamental para flipar; de hecho, si dejas de tomarlo aunque sea poco tiempo, adiós colocón. El agua simplemente sirve para que la experiencia dure lo más posible”.

Los que no conocemos los efectos de esta sustancia encontramos estas afirmaciones alocadas. Así parece confirmarlo el adicto entrevistado que, preguntado como describiría su experiencia de realidad declaró: “es el tripi más salvaje que puedes experimentar”.

Respecto a como se vive interiormente la dependencia a las sustancias, el mismo nos contesta: “Mientras estas allí sólo quieres que dure para siempre. De todos modos llega un momento en el que sencillamente no puedes seguir tomando más y entonces hablamos de morir. Pero bueno, se sobrelleva perfectamente. Quizás la primera vez no; pero luego te acostumbras”.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

6 septiembre 2010

miedo y asco en el camping ampurdanés

Todo el mundo sabe que los hoteles se clasifican con estrellas, y los campings con categorías. Si, siguiendo la broma, se valorara a estos últimos con objetos astronómicos, el Camping Ampurdanés de Roses, Girona, merecería el calificativo de Agujero Negro.

Si en el último artículo que escribí sobre mi Epopeya Mediterránea hablé de algunos de los peores sitios en los que he estado durante mis estancias en la costa española del mare nostrum, prepárese, oh amigo/a lector/a para sumergirse conmigo, desde la comodidad de su ordenador, en una experiencia realmente terrorífica, no superada por el Castillo del Terror o el Tren de la Bruja; sólo por algunos episodios de En Los Límites de la Realidad.


Una tarde infame de Agosto de 2010 llegamos El-Hombre-Que-No-Debe-Ser-Nombrado y yo a este camping, situado en el extremo oriental de Roses, con intención de pernoctar. El brillo del sol en lo alto y el alborozo de los turistas ocultaban una oscura realidad. De todos modos la psique cósmica no tardaría en darnos señales de lo que íbamos a experimentar.

Mientras yo custodiaba nuestro vehículo y mi compañero negociaba la disponibilidad de plazas, este no tardo en volver, asintiendo, indicando que efectivamente no tendríamos problema alguno en dormir allí.

—¿Cuanto salió al final? —pregunté—.
—36€. Por adelantado.
—¡Hostia, para ser un camping de tercera categoría no está nada mal! Por poco más podríamos dormir en un hostal y ahorrarnos el coñazo de preparar la tienda e hinchar y deshinchar el colchón —comenté—.
—Ya, la verdad es que es caro por dos personas, una tienda y un vehículo, pero ya hemos dado bastantes vueltas.
—Sí, la verdad que sí.

Al entrar para descargar nuestras cosas la responsable del camping nos dijo que cogiéramos la parcela que nos diera la gana de las que estaban en cierta zona de las instalaciones. La verdad es que la señora en cuestión sonreía y se esforzaba por agradar, pero detrás de la sonrisa, cierto rictus crispado y una mirada dura no inspiraban buenas vibraciones.

La zona en en cuestión disponía de un montón de parcelas (algunas con unas piedras bastante considerables y ninguna de las libres con tendal) pero ni una sóla de ellas estaba horizontal, ya que todas tenían cierta suave pendiente. He aquí la primera objeción que surgió al lugar, después del precio, ya que obviamente había habido trabajo de excavadora, pero no el suficiente.

Montamos la tienda en la parcela que parecía menos pedregosa, y, tras despejar unos cuantos pedruscos, sudamos un buen rato intentando clavar los vientos, ya que el suelo, madredediós, estaba duro como el cemento. Tras doblar un par de hierros a martillazos renunciamos a poner más y dejamos la tienda un tanto floja.

Entonces fui a los baños/duchas/váteres.

El horror, el horror, que diría el coronel Kurtz.

Las instalaciones globalmente daban bastante grima, y me recordaban por su deterioro y (ausencia de) acabados un pelín a Auschwitz. Sólo los fluorescentes, que resultarían anacrónicos, y el hecho de ver en color y no en B/N, mitigaban la sensación. Pena de no tener foto del interior; sólo esta de la entrada tomada desde lejos.

Por supuesto, nada de papel, jabón, ganchos de colgar las toallas, tapa en los váteres, pestillos fáciles de manejar o de las más elementales comodidades que uno espera de cualquier tipo de aseo que no sea de gulag. El interior de las duchas, dotadas de cómodos y sofisticados (sí, es ironía) grifos bi-mando, sugerían ominosamente la salida inminente de zyklon-B o neurotóxicos diversos en vez de agua.

Afortunadamente, como Vds. podrán deducir, lo que salía era agua; o si no, no podrían estar leyendo esto.

Tras una giñada que puso en jaque la coordinación y resistencia de varios grupos musculares, y numerosos intentos infructuosos de acceder al WiFi del camping, dimos un pequeño paseo por el exterior para ver que nos ofrecía el entorno.

Esto… una playa pequeñita y un tanto masificada. Nada más. Bueno, sí: un par de restaurantes de postín aislados y, en muchos cientos de metros a la redonda, casas residenciales; Y se acabó, a excepción de un supermercado (cerrado). Nada que ver con el resto de Roses, que abunda en locales de hostelería.

Entretanto nos dió la noche, y nos entraron ganas de cenar. Así que nos acercamos a la cafetería del camping, que en contraposición a los baños era bastante más acogedora.

Nos atendieron unos camareros que parecían inmigrantes del este, dada la dificultad, parquedad y acento con los que se expresaban. Por algún motivo estaban visiblemente nerviosos (?!) y con expresión de liebres deslumbradas por un coche en medio de la noche. Un tanto extrañados por su actitud, pedimos unas jarras de cerveza que tardaron bastante en servirnos.

Mientras, volvimos a intentar entrar en internet con el portátil. Pero, aún cuando detectábamos una señal bastante potente de la red del camping, aquello no navegaba ni patrás. Preguntamos a la señora y de nuevo con su sonrisa un tanto forzada, nos mandó finamente a freir gárgaras desentendiéndose del tema.

No tardó en aparecer otro incauto con el portátil en la mano, que al vernos con uno se acercó a preguntarnos. Le dijimos que no se matara, que era imposible navegar y que mucho menos se molestara en hablar con la responsable, que le iba a dar largas. No nos hizo ni caso, y tras ver como iba a hablar con ella, pocos minutos después le vimos salir de recepción con cara de mala leche. Ni que decir tiene que no pudimos acceder a internet en toda la estancia.

Llegada la hora de pedir algo, y ante la ausencia de alternativas baratas en la cercanía (si lo llegamos a saber…) echamos un vistazo a las fotos de los platos que había sobre la barra. Lo primero que me llamó la atención fue que las fotos de las ensaladas, que prácticamente eran la única opción disponible, mostraban platos realmente rácanos con precios disparatados. De lo único que no había fotos era de las pizzas. Y a sabiendas de que ni seis ensaladas de aquellas podrían quitarnos el hambre que teníamos, nos arriesgamos a pedir una pizza cada uno.

Craso error.

PIZZA CUATRO ESTACIONES TRES QUINCENAS [VARIEDAD CAMPING AMPURDANÉS]

INGREDIENTES:
· Oblea de pan finísima, de unos 20cm de diámetro.
· CUATRO champiñones troceados para que parezcan más.
· UNA loncha de jamón york troceada para que parezca que son más.
· UNA aceituna pequeña.
· UNA rociada de spray de tomate.
· UNA rociada de spray de queso.

PRECIO:
· 8,50€

Tras disfrutar el raro y fascinante placer de comer la infrapizza más miserable de la historia a precio de marisco, y mientras mi compañero sugería darle a la cocinera 50 céntimos más para que los pusiera en ingredientes, tuve el detalle, como persona educada que soy, de dejar el hueso de la aceituna en medio del plato para su posterior recauchutado y reciclaje.

Espero que lo agradecieran.

Pagamos finalmente la cantidad que se expone en el escaneo de al lado, correspondiente a la factura que nos fue entregada (en el que suponemos es el último formato diseñado por Hacienda para presentar el IVA y que por tanto conservé para su posterior estudio y análisis) a cambio de cuatro jarras (normales) de cerveza rubia, que no de ambrosía, a pesar del precio, y dos subpizzas.

Tras esta opípara (que sí, que este artículo está archivado bajo ironía) cena, nos dispusimos a dormir.

El primer problema que nos encontramos a la hora de realizar tan sencillo acto fue que cierta gente de una de las tiendas vecinas tenía más gana de cachondeo que de dormir, con lo cual se dedicó a dar por culo, hasta altas horas de la madrugada, juzgando la responsable del camping que lo mejor era no intervenir. Pero, como siempre llevo tapones para los oídos en mis viajes, este problema tuvo fácil solución.

El segundo problema, aún peor, es que ciertas jardineras adyacentes a nuestra parcela, y que erróneamente suponíamos no habían sido regadas en su vida dada su semimarchitez, sí eran regadas con regularidad: concretamente, con un sistema de goteo irregular que comenzó a la 1 de la mañana y que tardó entre media hora y una hora en efectuarse. Un plic-ploc continuo, arrítmico, atonal, envolvente, psicótico, desquiciante que era imposible no oir, a pesar de los tapones.

Al despertar, y tras saludarnos mutuamente mi compañero y yo con una mirada de varios gigabits que expresaba a la perfección lo que pensábamos del lugar, nos enfrentamos al insulto final.

¡¡¡SÍ, EL INSULTO FINAL!!! A PESAR DE QUE EN EL CAMPING AMPURDANÉS LA AUSENCIA DE SERVICIOS O MANTENIMIENTO PARECE SER TOTAL, DADO EL TOTAL ABANDONO QUE MOSTRABAN LOS BAÑOS O LOS ABUNDANTES PEDRUSCOS PRESENTES EN LAS PARCELAS, SÍ SE MOLESTAN EN UNA COSA: EN PONER UNA PEGATINA PUBLICITARIA DEL CAMPING SIN PERMISO EN LA PARTE DE ATRÁS DE TU VEHÍCULO.

Pegatina cutre, torcida, mal puesta, que en su elaborado (que sí, que es ironía) grafismo pretende denotar el clásico símbolo de una tienda de campaña, pero que a primera vista más bien parece una cruz cristiana inclinada; con lo que el resultado a lo lejos, para más INRI (hey, qué adecuado lo de INRI) es que llevas en el coche una pegatina de la asociación del rosario de la parroquia de un suburbio de extrarradio.

A la salida del infralugar, bien temprano, la responsable nos despidió con un tímido ¿Pudísteis conectar el WiFi?

No contestamos.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

31 agosto 2010

best of voet’s bichifoto summer 2010










  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
índice   cranf.net   wordnadapress