21 septiembre 2011

diethelm/famulari

Ayer realicé uno de los descubrimientos musicales más interesantes de este año, gracias al amigo Da Robotz que está puestísimo en este tipo de rarezas. Se trata de un dúo de los 80 formado por los, relativamente desconocidos, músicos suizos Thomas Diethelm y Santino Famulari. No pongo enlaces porque, tristemente, no hay información relevante sobre ellos nisiquiera en la wikipedia.

El primero, Diethelm, posee un sonido muy peculiar debido a su uso de guitarras acústicas con cuerdas de nylon embellecidas con infinidad de efectos, pero sobre todo con el uso de larguísimos delays sobre los que superpone multitud de capas de su propia interpretación. Sin duda es una técnica muy resultona que todos los guitarristas con gusto por los electrones hemos probado alguna vez, y que disimula muy bien las carencias del intérprete. Pero no nos engañemos, porque Diethelm tiene una técnica soberbia, estratosférica —no sin razón es uno de los mejores guitarristas suizos—, y en sus manos esta técnica no es resultona, sino deslumbrante.

no estoy del todo seguro si este hombre es thomas diethelm, aunque por el estilo, la edad y los recursos utilizados, y el hecho de que por alguna parte leí que su último proyecto se llamaba efectivamente guitero, diría al 90% que sí. en cualquier caso, espectacular.

Famulari es un teclista/pianista de jazz bastante conocido dentro de los circuitos de músicos de su país, pero muy poco fuera; de hecho es muy difícil encontrar información sobre él en internet. Pero desde luego, simplemente escuchándole se aprecia que también tiene una técnica muy depurada y un buen gusto considerable, así como un sincero amor por los sintetizadores.

El dúo Diethelm/Famulari se formó en 1982 y sacó su último disco en 1984, con lo que lamentablemente sólo estuvo en activo dos años. Existe, eso sí, cierta incoherencia sobre el número de discos publicados, ya que algunas fuentes hablan de los siguientes tres:

Sin embargo he sido incapaz de encontrar el primero, que me temo se trate de algún tipo de single promocional. La página DiscoGS, que para mí, a todos los efectos, es la referencia absoluta para este tipo de cuestiones, confirma que sólo parecen existir los dos últimos álbumes.

Ambos discos están repletos de temas enormemente dinámicos, muy enérgicos y frescos. Intentar seguirlos con la guitarra muestran rápidamente —por los acordes y digitación empleados— que la mayoría, si no todos, están compuestos efectivamente por el guitarrista, Diethelm, y que Famulari tiene un papel más secundario, pero sin duda imprescindible, a la hora de adornar los delirios melódico-instrumentales del primero.

Algo que llama la atención, a la hora de comparar ambos discos, es lo similares que son en su producción, a pesar de contar con ingenieros distintos: La mezcla es ambos casos es considerablemente limpia, a pesar de lo apabullante que puedan resultar las distintas capas de guitarra, como corresponde al espíritu de la época, los primeros 80. La reverberación de la mezcla también es muy de esos años, y quien haya escuchado Crises, de Mike Oldfield —especialmente el corte Taurus 3— reconocerá ese peculiar matiz sonoro.

De hecho, la escucha de este dúo, especialmente en los momentos más tranquilos, ocasionalmente recuerda bastante a los discos de Oldfield de los primeros 80. Pero también se aprecian reminiscencias de Yes, e indudablemente de otros superguitarristas como Pat Metheny o Al Di Meola. Hola.

Y es que este disco se suele ubicar en el Jazz, en el New Age y en otras etiquetas que no le acaban de cuadrar del todo. Personalmente, lo ubicaría a medio camino entre el Jazz-Rock, al estilo de los que acabo de mencionar, el Flamenco-Rock —la instrumentación ayuda— y el Art-Rock de dúos como Godley & Creme, otro par de marcianos muy interesante, aunque considerablemente más chiflado; y es que por momentos remite a los espectáculos de vodevil.

Queda por añadir que cada disco tiene un percusionista de lujo como acompañante: En The Flyer el responsable es la mala bestia conocida como Trilok Gurtu, y en el segundo, Valleys in My Head, el menos conocido, pero no menos animal, Fritz Hauser.

Quizás lo único que empaña estos discos sea la ocasional voz en falsete, bastante forzada, que aparece en algunos temas. Me recuerda a la (ausencia de) voz de Wim Mertens, que parece que se va a derretir en cualquier momento. Como dice la máxima: Qué gran cantante sería, si no fuera por la voz. Aun así, afortundamente no es la única voz que aparece.

Y bueno, llega el momento de dejaros con la música de estos dos genios. Espero vuestras opiniones en los comentarios.

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9 noviembre 2010

morella, un sitio para volver

morella tal cual se ve tras pasar el puerto del querol en dirección a aragón.

Morella es un pueblo muy singular de El Maestrazgo, una zona que geográfica e históricamente siempre ha tenido una identidad propia y que hoy en día se divide, administrativamente, entre Teruel y Castellón y cuya capital oficial es Sant Mateu.

Digo que Morella es singular y lo es por muchos motivos. En primer lugar porque es una fortaleza natural de primer orden utilizada desde la antigüedad. De hecho, la raíz indoeuropea Mor- suele denotar una montaña aislada en medio de una llanura y se supone que de ahí proviene el nombre del pueblo. En segundo, y resulta lógico tras conocer el dato anterior, en Morella ha habido innumerables hostialidades diversas entre sus ocupantes y el ejercito sitiador de turno, remontándose las últimas refriegas a las guerras carlistas, en el siglo XIX. Y en tercer lugar, como colofón a la información que acabo de aportar, la gente de Morella es muy especial y tiene un sentido de comunidad increíble.

Y es que ha tenido una historia de sangre y fuego de la que pocos lugares pueden presumir. Esto, se quisiera o no, quizás ha condicionado profundamente el compromiso de los habitantes con su comunidad y con el mundo exterior. Y lo ha hecho para bien.

Mientras otros pueblos de la zona, a principios del siglo XX, derribaban sus murallas, los morellanos las reforzaban, quizás debido a su aguda consciencia histórica. Aún hoy en día los habitantes pagan una tasa anual para la conservación de las fortificaciones, y no sólo por su valor turístico, sino también por su valor defensivo. Quien paga la tasa tiene derecho a refugiarse dentro de las murallas en caso de conflicto armado.

la fortaleza vista desde su base. la foto, por la falta de perspectiva, no hace justicia a lo imponente que es. en la foto superior se aprecia mucho mejor la prominencia.

Tras escuchar algo así uno se podría pensar que estamos hablando de gente cerrada. Para nada. Los morellanos viven sobretodo del turismo, y con el viajero que se acerca son realmente esplendidos, hasta el punto de no consentir que NADIE abuse del turista o lo time como ocurre en otros lugares del Mediterráneo. Tan fuerte es el sentido de la solidaridad y de respeto al visitante que, y esto lo observé de primera mano, los mismos souvenirs en tiendas distintas tienen exactamente el mismo precio, hasta el último céntimo, lo que denota un pacto serio entre comerciantes. Y en ningún caso los precios son abusivos o los servicios prestados mezquinos. La seriedad y responsabilidad de los morellanos con los viajeros es inconcebible en la mayoría de los sitios turísticos que he conocido en mi vida.

basílica de santa maría

¿Y qué es lo que hay que ver en Morella? Pues bastantes cosas. Aparte de su arquitectura predominantemente medieval, civil y eclesiástica, destaca sobretodo la fortaleza, realmente imponente, como ya habréis podido comprobar en la primera foto de este artículo, una panorámica general de Morella.

El punto más alto de esta se eleva a más de 1000 metros sobre el nivel del mar y sí, efectivamente los inviernos aquí se hacen muy duros, con temperaturas de hasta -20ºC. No hay que olvidar que estamos en lo alto de la Cordillera Ibérica. En verano, de todos modos, se hace un sitio muy agradable para estar, especialmente cuando la canícula reina en la costa mediterránea, a apenas 50km de distancia.

Volviendo al asunto: El acceso a la fortaleza, previo pago de una entrada muy razonable de 3€, se hace a través de un convento abandonado dotado de una iglesia sorprendentemente grande y, en una sala adyacente mucho más antigua, un gran fresco medieval, desgraciadamente no muy bien conservado, donde se puede distinguir una alegoría de la sociedad de la época y una partitura antigua.

el fresco en cuestión
ábside de la iglesia del convento

El ascenso al castillo es progresivo, superando varios niveles de defensa bastante impresionantes, sobretodo porque se pueden apreciar los distintos añadidos y modificaciones que hubo a lo largo de la historia. A destacar la mazmorra, una cueva muy poco acogedora, que nos puede dar idea de lo que suponía estar preso en aquella época.


dos vistas durante el ascenso a lo alto del castillo. como se ve, desde él se domina toda la comarca.
hay unos cuantos cañones alrededor del castillo y, la verdad, aún acojonan un poquito.

El castillo es la principal atracción del pueblo, pero no la única. Sus calles y callejuelas, en mayoría peatonales, están muy bien conservadas y cuidadas, y su distribución es principalmente circular y en espiral alrededor de la fortificación, como es lógico.

la plaza de colón con su reloj de sol gigante
también hay sitio para lo bizarro, como esta estampa conmemorativa

Muchas de las calles están dotadas con soportales en los que podemos encontrar restaurantes de categoría y tiendas de souvenirs muy variadas (algunas especializadas en miel, jabones, ropa de lana) con precios muy razonables, como ya dije, y objetos de buen gusto.

uno de los soportales típicos de morellaLas dos veces que he estado en Morella he tenido el placer de comer en el Restaurante Casa Pere.

En la primera ocasión, acompañado por el-hombre-cuya-identidad-debe-seguir-misteriosa, nos tomamos un menú degustación (el grande, 30€ cada uno) de carácter semipornográfico en el que disfrutamos de los productos típicos del Maestrazgo y de la localidad, como las croquetas morellanas, que son cualquier cosa menos croquetas pero están riquísimas, y recetas con trufas, una de las especialidades de la zona. En febrero, todos los años, suele haber una celebración gastronómica de la trufa a la que estoy seguro merece la pena ir. La cuestión es que tras acabar el menú los camareros amablemente nos llevaron rodando hasta el coche (es broma).

En la segunda ocasión, esta vez con cachopoguoman, tuvimos la suerte de que nos atendiera el dueño del local, con el que hicimos muy buenas migas: nada más pedirnos la carta y escucharnos hablar nos dice:

—Hum, sois de Asturias, ¿eh? Pues os voy a tener que dar bien de comer, que sé como os las gastáis por allí. De aquí con hambre no marcháis.

cachopoguoman al borde del coma estomacalY efectivamente. Durante la espera por el menú degustación (el pequeño) en la terraza del bar nos trajo varias bandejas con pan con tomate y otras delicias, todas cortesías de la casa. Cuando llegó el menú apenas podíamos hablar de la contractura que ya teníamos en el diafragma, pero no dejamos ni las migas. Y al final no nos cobró ni el vino, ni los chupitos ni el café. Y además, el tío más majo que la hostia, hablándonos con ilusión de sus futuros proyectos para el restaurante y preguntándonos un montón de cosas sobre la comida asturiana. Un auténtico lujazo de sitio.

Tras acudir la grúa municipal a levantarnos de la mesa (broma también), rodamos como pudimos, esféricos de la jartura, por la calles de Morella observando las tiendas. Y que esto sirva de lección para los comerciantes de otros sitios turísticos: porque el trato es tan amable y las propuestas tan razonables, que me dejé más pasta en Morella que en cualquier otro sitio de los que he estado durante todas las vueltas que di por el Mediterráneo. En ningún momento me sentí estafado por los precios u ofendido por cosas de mal gusto en los expositores y los escaparates.

Y esto se nota también en el tipo de visitantes que paran por allí. Hay mucho turismo familiar, mucho extranjero, mucha pareja (ciertamente el lugar es un tanto romántico) y en ningún caso vimos gente maleducada, gritona o impresentable. Con su actitud relativamente discreta los morellanos han sabido atraer al turista de calidad a cambio de una oferta también de calidad.

devolviendo el bou al redil con ayudaSi acudís a Morella la primera quincena de Agosto es probable, además, que os encontréis con una tradición típica de los pueblos de la zona, los bous al carrer; literalmente, toros en la calle.

Este espectáculo, al contrario de lo que se puede pensar, es incruento y los animales en general no sufren más que cierto grado de susto, que supongo que no será tanto ya que muchos de ellos repiten su actuación de pueblo en pueblo. Los que si corren peligro son los que se ponen delante del toro.

Como asturiano poco acostumbrado a las tradiciones taurinas encuentro los bous al carrer bastante fascinantes y divertidos, y no me extraña que tengan el éxito que tienen; aunque también es verdad que de un pueblo a otro la calidad del espectáculo es muy variable, y puedo asegurarlo porque he tenido ocasión de ver los bous en tres sitios distintos. En cualquier caso, esperemos que desde el desconocimiento no se acaben prohibiendo. Sacar al toro de un sitio tirando por el rabo es lo más agresivo. No sé si eso es cruel, pero probablemente lleven peor el viaje en el camión.

En definitiva estoy hablando de un sitio muy recomendable al que intentaré retornar siempre que pueda, aunque me tenga que desviar 100km de mi ruta, sólo para volver a disfrutar de sus monumentos, de su gastronomía y de su gente.

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30 julio 2010

the bird and the bee

archivado en: Admirable Música

Hacía tiempo que no encontraba un grupo electrónico altersynthpopero tan fresco, original y de calidad como The Bird and The Bee.

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archivado en: Admirable Música

22 abril 2010

ruta de la seimeira

archivado en: Admirable Eo Rutas

Durante mi estancia esta semana santa en torno al río Eo hice un montón de rutas y de fotos.

La ruta de la seimeira (seimeira significa salto de agua en eonaviego) parte de Pumares, un pueblecito que está a apenas un kilómetro de Santa Eulalia de Oscos, también conocida como Santalla. El código de la ruta es P.R.AS-116.

un árbol precioso de camino a pumares desde santa eulalia
Es importante no despistarse. Aunque desde la rotonda de Santalla indica la dirección correctamente, algún desvío que nos encontremos por el camino puede confundirnos. Si vamos andando, debemos ir por el asfalto hasta llegar a Pumares propiamente dicho.

panorámica de pumares
Como se ve Pumares es un pueblo precioso muy cuidado y construido con el material tradicional de la zona, que es la pizarra. En él hay un par de hoteles rurales bastante lujosos.

No debemos cruzar el puente, sino seguir recto dejando siempre el río Agüeria a nuestra izquierda.

el río agüeria al principio de la ruta
Al principio de la ruta parece que está todo cuidado como un parque, y los colores de la vegetación de principio de primavera ayuda a hacerlo mágico.

Sin embargo, esta sensación desaparece pronto a medida que el camino se va haciendo cada vez más salvaje. De todos modos, la ruta en sí no es muy exigente y apenas tiene 150 metros de desnivel y unos 3-4 km de camino desde el pueblo a la cascada. En algún lugar he leído que no se recomienda a niños pero, sinceramente, no creo que revista problema para ellos.

Y efectivamente, a lo largo de unos centenares de metros desde la anterior foto no dejamos de encontrarnos pequeños saltos de agua y árboles caprichosos y recios…

árbol rarito
…aunque otros no tanto.

árbol roto
Al poco comienzan una serie de desniveles bastante accesibles y el camino se estrecha considerablemente, aunque en compensación parace que en cualquier momento van a salir Frodo y Gandalf de un recodo.

frodo y gandalf pasaron por aquí
justo antes de llegar a ancadeira
Después de una pequeña subida por un camino empedrado llegamos a Ancadeira, un pueblo abandonado en medio de un entorno absolutamente increíble (vaya, esta expresión me la ha pegado zor). Este lugar es uno de los más bonitos de toda la ruta.

árbol en los oscos
Aunque yo no recomendaría a nadie entrar en las casas, yo lo hice a pesar de una laja de pizarra que sobrevivía en el techo derrumbado de una de ellas. Concretamente, esta:

casa en ancadeira
Saqué un montón de fotos de y desde su interior, pero me quedo con estas dos:

desde la casa
en el techo se ve la laja de pizarra a la que me refiero
Avanzando por el camino no tardamos en llegar al Valle del Desterrado, muy cercano a la seimeira. El nombre del valle viene por esta leyenda que podemos ver en un panel instalado en un área recreativa con mesas y demás que hay a unos cientos de metros antes de llegar a la cascada:

Hace muchos años habitaba en Santa Eulalia de Oscos, un señor para el que trabajaba un obediente criado.

Una tarde, regresaban de una jornada de caza y se dirigían a escuchar misa, pero se les hizo un poco tarde. El señor, que no quería perderse la celebración, ordenó al muchacho que se adelantara galopando y diera orden al cura de retrasar la ceremonia para que le diera tiempo a llegar. Así hizo: dando fusta a su caballo llegó a la iglesia antes de iniciar la misa. Le dijo al cura que aguardase, que su amo estaba en camino. El párroco, viendo que ya estaba congregado todo el concejo, pese a las súplicas del joven se negó a retrasar la hora de inicio y comenzó la liturgia.

Cuando llegó el señor, ya estaban abandonando todos la iglesia. Pidió explicaciones a su criado y se enfureció de tal modo que le ordenó que matase al cura o que ahí mismo mandaría matarle a él. El criado, viéndose tan acosado, no vió otra solución que obedecer a su amo. Mató al cura con la esperanza de que no le prendieran, pero su mismo amo le delató. La pena que le correspondía al joven era morir en la horca.

Por aquellos tiempos se daba la circunstancia de que todos los vecinos de Santa Eulalia excepto nueve pertenecían a la nobleza. Una disposición real otorgaba el título de hidalguía a todos aquellos habitantes que fuesen autosuficientes, o lo que es lo mismo aquellos, que no necesitaban trabajar ni comerciar con nadie. Como quiera que en los Oscos casi todas las caserías producían todo aquello que necesitaban para vivir, a muchos de sus vecinos se les dio el título de hidalgos. Estos hidalgos no poseían riqueza y trabajaban de sol a sol para sobrevivir, pero tenían título.

Llegado el día del ajusticiamiento se congregó casi todo el concejo. A la hora de levantar la horca, como los nobles no podían ejercer de verdugos no había brazos suficientes capaces de elevarla. Hubo que cambiar la sentencia del criado y, librado de la ejecución se le desterró de por vida a sitio donde no oyera carro chirriar, gallo cantar ni campana sonar. Por aquel entonces poca gente se aventuraba a ir más allá de la aldea de Ancadeira y aquí lo confinaron. Desde entonces este valle se conoce con el nombre de Valle del Desterrado.

La verdad es que la historia tiene retranca. Y justo enfrente del cartel podemos ver una corripa, que es una construcción de piedra donde la gente guardaba las castañas en invierno para que se mantuvieran frescas y comestibles hasta el verano.

una corripa
Una vez pasada este área recreativa nos encontraremos una intersección con puente que nos lleva, si lo cruzamos, hasta la aldea de Busqueimado, a un kilómetro y medio cuesta arriba. Si no cruzamos el puente y seguimos unos centenares de metros no tardaremos en ver la seimeira, de unos 30 metros de altura.

seimeira
Desde este punto podemos aprovechar para subir a Busqueimado por el puente que dejamos atrás o volver por donde vinimos hasta Pumares.

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archivado en: Admirable Eo Rutas

24 febrero 2010

schopenhauer

Sería bueno comprar libros si se pudiera comprar a la vez el tiempo para leerlos; pero casi siempre se confunde la compra de los libros con la apropiación de su contenido.

Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos; pero no son lo que representan, sino sólo la mascara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero.

Toda sociedad exige, necesariamente, un acomodamiento recíproco, un temperamento; así, cuanto más numerosa es, más insípida se hace. No se puede ser verdaderamente uno mismo, sino mientras está uno solo; por consiguiente, quien no ama la soledad, no ama la libertad. Porque no es uno libre sino estando solo.

Nuestras ansiedades, preocupaciones, miedos, vejaciones, etcétera, normalmente sólo tienen que ver con la opinión de alguien sobre nosotros. La manera de quitarse esta locura de encima es percatarse de cuán falsas, perversas, erróneas y absurdas son la inmensa mayoría de las opiniones que existen en la mente de los hombres y lo poco, por tanto, que debemos preocuparnos por ellas.

Siempre me resultó un obstáculo en mi vida, y en todo lo que emprendí, que hasta una edad bastante avanzada no fuera capaz de formarme una idea lo suficientemente clara de la pequeñez y miseria de los hombres.

No existe opinión alguna, por absurda que sea, que los hombres no acepten como propia si llegada la hora de convencerles se arguye que tal opinión es aceptada universalmente. Son como ovejas que siguen al carnero dondequiera que vaya; les es más fácil morir que pensar.

Las religiones, como las luciérnagas, necesitan de la oscuridad para brillar.

Lo que se conoce como opinión universal es la opinión de dos o tres personas; nos convenceríamos de esto si pudiéramos asistir a su génesis. Fueron dos o tres personas quienes primero la afirmaron y benévolamente creyeron haberla examinado a fondo. Otros, que les consideraban suficientemente capacitados, aceptaron en principio esas ideas. Y estos a su vez fueron más creídos por gente indolente que opinaban que era mejor asumirlo en seguida que entretenerse con comprobaciones. Y así creció el número de crédulos, hasta que llegó un momento en el que el consenso se convirtió en deber. A partir de aquí los que están capacitados para juzgar están obligados a callarse.

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17 febrero 2010

voltaire

Hoy voy a hablar de uno de mis autores favoritos: Voltaire.

A mucha gente le suena este nombre de los libros de filosofía e historia del colegio y se imagina que se debe tratar de un ladrillo espantoso. Pues para nada. De hecho, escribe unos libros muy actuales y divertídisimos. Voltaire tenía muy mala uva, y la descargaba en cantidad de libritos satíricos (algunos escritos bajo seudónimo por eso de conservar el pellejo) donde no dejaba títere con cabeza.

Ayer precisamente acabé de leer El Ingenuo. Es la historia de un indio del Canadá que llega a Francia después de un largo viaje, y que debido a su falta de “educación” (sí, entre comillas) es el tío más natural del mundo y dice lo que piensa. Así sucede que le intentan convertir al cristianismo y le dan a leer una biblia. Tanto entusiasmo le despierta el Nuevo Testamento que decide circuncidarse inmediatamente, lo que escandaliza a todos. Lo mismo ocurre cuando, después de confesarse, obliga literalmente al cura a confesársele a él, bajo el mandamiento de “Confesaos los unos a los otros“. Más tarde, en la fecha del bautizo no aparece, dejando a todo el mundo preocupado. No aparece… porque está en el río pasando frío esperando a que lo rocíen. Cuando le explican finalmente que no se hace así, el contesta algo así como “Joder, tanta gaita con el libro de las narices y al final no hacéis nada de lo que dice; hacéis lo que os sale de los cojones“…. en definitiva, que grita a la sociedad de su época (y de la nuestra) la incoherencia y la hipocresía de su comportamiento.

Otro librito delicioso, y uno de los más famosos es Cándido. En él critica, más bien destroza, la filosofía de Leibnitz, quien aseguraba que “al ser este mundo creado por Dios, no tiene más remedio que ser el mejor de los mundos posibles“. Así enseña el maestro Pangloss, experto en Cosmogonigología (!), al pobre Cándido que vive feliz en su castillo… hasta que lo invaden, lo queman, matan al padre, violan a la madre y la hermana, a él le dan por culo, después hostias, huye en barco, naufraga, llega a Lisboa, hay un terremoto… y Cándido no deja de repetirse “¡Es el mejor de los mundos posibles! ¡Es el mejor de los mundos posibles!“.

También es una pasada Macromegas y Micromegas, sobre lo grande y lo pequeño. Macromegas, habitante de Saturno de 30km de altura, llega a la tierra y coge a una ballena en la puntita de su uña. Al ver a un ser tan increíblemente diminuto se pregunta “¿Tendrá conciencia? ¿Pensará?“…

Y uno de mis favoritos es Zadig, que transcurre en la antigua Babilonia. Zadig es un tío honrado y cabal, preocupado por hacer (y que se hagan) las cosas bien. De hecho, atrae la admiración de todos los gobernantes que se encuentra, quienes lo quieren tener a su lado. Y hace las cosas tan bien tan bien tan bien, que no sufre más que traiciones, envidias, malos rollos y puteos, cuando no se lo intentan cargar directamente.

Otra pasada de libro es La Princesa de Babilonia, quien busca desesperadamente a su amado por todo el mundo… ocasión que Voltaire aprovecha para hacer un repaso, escupiendo veneno, de la gente de los países que recorre la susodicha.

Pero lo mejor de Voltaire es que, en todos estos libritos, entre las risas y el cachondeo, esconde unas verdades como puños y unos pensamientos profundos. E introducidos de manera tan contundente que muchas veces dejas de leer un buen rato mientras le das vueltas al puñetazo mental que acabas de leer. Y como ejemplo, un fragmento de Zadig.

Antes de seguir leyendo, hay que ponerse en antecedentes: Zadig vivía en Babilonia, y era un hombre recto, honesto, preocupado por hacer las cosas bien… con lo que no hacía más que ganarse traiciones y enemigos por todas partes. En este punto del relato, Zadig está de vuelta de todo y se dedica a viajar de incógnito… pero repentinamente conoce a un ermitaño que destila sabiduría en sus palabras. Éste le pide a Zadig que le acompañe durante unos días y que no se separe de él, pase lo que pase. Y esto es lo que pasa:

Los dos viajeros llegaron al atardecer a un castillo soberbio. El ermitaño pidió hospitalidad para él y para el joven que lo acompañaba. El portero, al que se hubiera tomado por un gran señor, los introdujo con una especie de bondad despectiva. Los admitieron a su mesa en el último puesto, sin que el señor del castillo los honrara con una mirada, pero fueron servidos como los demás con delicadeza y profusión. A la mañana siguiente, tras dormir en un bello aposento, un criado les entregó a cada uno una moneda de oro. Zadig comprobó que el bolsillo del ermitaño estaba abultado, y se dió cuenta que había robado una jofaina de oro. Quedó muy sorprendido, pero no dijo nada.

Hacia el mediodía, el ermitaño se presentó a la puerta de una casa muy pequeña donde vivía un rico avaro; allí pidió hospitalidad por unas horas. Un criado malvestido les hizo pasar a la cuadra y les ofreció algunas aceitunas podridas, pan malo y cerveza pasada. El ermitaño comió y bebió igual que contento que la semana pasada. Después dió al criado mal encarado que los vigilaba las dos monedas de oro y le pidió hablar con su amo. “Magnífico señor, dignaos aceptar esta jofaina de oro en agradecimiento”. El avaro a punto estuvo de caerse de espaldas, pero el ermitaño no le dejó tiempo de volver de su asombro; salió apresuradamente con su joven viajero.

Zadig, extrañadísimo, le dice “¿Qué es lo que veo? Robáis una jofaina a quien os recibe magníficamente y se la dais a un avaro que os trata indignamente”. El anciano responde “Hijo, el hombre espléndido que sólo recibe a los extranjeros por vanidad y para que admiren sus riquezas, se hará más prudente. El avaro aprenderá a ejercer la hospitalidad. No os extrañéis por nada y seguidme”.

Llegaron al anochecer a una casa sencilla, donde nada denotaba prodigalidad ni avaricia. El dueño era un filósofo retirado del mundo, que cultivaba en paz sabiduría y virtud. Y no se aburría. Él mismo recibió a los viajeros con nobleza que nada tenía de ostentación. Primero les hizo descansar y luego él mismo les llevó comida, mientras hablaba de las últimas revoluciones de Babilonia, “…pero los hombres no merecen tener un rey como Zadig”. Éste, que viajaba de incógnito, enrojeció y sintió redoblar su dolor. Todos convinieron en que el mundo no estaba a gusto de los más sabios, y el ermitaño añadió que no se conocían los caminos de la providencia, y que los hombres hacían mal juzgar un todo del que sólo conocían una pequeñísima parte.

Tras la conversación, el hombre volvió a acompañarlos a sus aposentos y agradeció al cielo su visita. Incluso les ofreció algo de dinero, que el ermitaño rehusó. Al día siguiente, tras despertar, el ermitaño dijo: “hay que partir mientras están todos durmiendo: quiero dejarle a este hombre un testimonio de mi estima y afecto”. Diciendo estas palabras, pegó fuego a la casa con una tea. Zadig, asustado, intentó impedirlo, pero el ermitaño le arrastraba con una fuerza superior. La casa estaba en llamas y el ermitaño, que ya estaba lejos decía “A Dios gracias, ya está la casa de este hombre destruida de arriba a abajo”. Zadig sintió deseos de pegarle e insultarle, pero se contuvo.

La última noche la pasaron en casa de una viuda virtuosa y su encantador sobrino de catorce años, su única esperanza. Al día siguiente, mandó a éste acompañar a los viajeros hasta un puente que, habiéndose roto hacía poco, era peligroso. Ya en el puente, el ermitaño le dijo al chico: “Venid, tengo que mostrar mi agradecimiento a vuestra tía”. Y cogiéndole del pelo lo tiró al río, donde la corriente lo tragó.

Zadig no pudo más: “¡Monstruo! ¡El más canalla de todos los hombres!”.

Interrumpió el ermitaño: “Me habías prometido más paciencia. Sabed que bajo las ruinas de aquella casa que incendié yacía un inmenso tesoro, y que este niño que acabo de ahogar hubiera matado a su tía dentro de un año y a vos dentro de dos”. Y Zadig respondió “Quien os lo ha dicho, bárbaro”.

Y en ese momento el ermitaño dejo caer su capa y relució. Cuatro alas surgieron. Era un ángel.

“Los hombres todo lo juzgan: tú eras entre todos los hombres el que más merecía ser ilustrado. No hay mal del que no nazca un bien. Si no hubiera más que bien y no hubiera mal, esta tierra sería otra tierra, el encadenamiento de los acontecimientos sería otro orden de sabiduría. El Ser Supremo ha creado millones de mundos de los cuales ninguno es igual a otro. Todo lo que ves en el pequeño átomo en el que has nacido debía estar en su lugar y en su tiempo, según las leyes inmutables del que todo lo abarca. No hay azar, todo es orden y previsión.”

Y el ángel Jesrad, elevándose hacia lo alto, le dijo: “Dirígete a Babilonia”.

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20 diciembre 2009

boris vian

Este post nació como una recomendación literaria vía mail a la Srta. Takanawa, nuestra enviada especial en Quahog (pero no el de la Tierra, sino el Quahog de Venus), pero he pensado que al ser de posible interés general pues me lo curro un poco más y lo publico aquí para placer de todos. De nada.

EL HOMBRE

boris vian¿Quién fue Boris Vian? Pues uno de los artistas más polifacéticos, polémicos, divertidos y subversivos que ha dado el siglo XX.

Nacido en 1920, es un personaje realmente difícil de describir a no ser que se tenga una perspectiva general de su obra, pero un dato esencial a la hora de comprender su visión de la vida es que era consciente de que iba a morir joven por culpa de una afección cardiaca, lo que le provocó 1) que viviera deprisa e hiciera del trabajo de creación una carrera contra el tiempo y 2) que no tuviera miedo a nada.

Finalmente murió antes de cumplir los 40, durante el estreno de la primera película basada en una de sus obras. Por lo visto, y no es broma, no le gustaba nada la adaptación. Realmente se achaca su muerte al intensísimo ritmo de trabajo que caracterizó toda su vida, regado por pocas horas de sueño y muchas fiestas.

Boris destacó como trompetista de jazz, hombre de letras y enfant terrible del arte de su tiempo. Y no precisamente, como lo correspondería a las turbulentas décadas que vivió, como un activista político. Su sentido de la subversión era sencillamente cósmico, y su capacidad de epatar a la burguesía, y por extensión a todo el orden establecido, infinita. Como buen piscis, disfrutaba escandalizando y gozaba confundiendo al personal sobre el sentido de sus obras, incluso haciéndose traductor de su propia obra achacando su autoría a inexistentes escritores estadounidenses.

Si tuviera que definirlo con una sola palabra, usaría “humorista” en su sentido más profundo: como persona que enfrentándose al poder y a las convenciones revela el absurdo de su tiempo haciendo reir. Llegó a alcanzar el grado de Sátrapa dentro del Colegio de Patafísica.

LA OBRA

“[...] introdujo el dedo índice de la mano izquierda en su ojo y ¡horreur! lo sacó por el otro. Habiéndolo enganchado de esa manera, lo desventró a zarpazos con la mano derecha desde el estómago hasta los muslos. Mientras tanto, el Mayor vomitaba dulcemente en un jarrón.”

“[...] encontraron al automóvil pastando bajo un árbol.
-Es verdad -dijo-. No me acordaba que hace esto siempre que lo enterramos.”

He leído mucho de Boris, aunque no todo, ya que su producción es muy extensa y en español no hay mucho publicado. Hay que tener en cuenta que en los todavía recientes tiempos del franquismo Vian no era nada bien visto; algo parecido a lo que pasaba con el grandísimo Enrique Jardiel Poncela, quizás el Boris Vian español, cuyas ediciones en tiempo de Franco tenían un tercio de grosor con respecto a la obra original tras pasar la censura.

Existen ciertos elementos recurrentes en su obra: la violencia extrema aunque slapstick, el realismo delirante y algunos personajes, como El Mayor. Este ¿ser? está basado en un amigo real de Boris, un diletante muy cafre que tenía costumbre de comerse su ojo de cristal delante de las chicas en las fiestas, y abandonar éstas tirándose por la ventana. Precisamente en una de estas salidas se mató.

Aunque el espíritu general de las novelas de Vian es siempre ácrata y alocado, El Mayor es, dentro de ese mundo, la síntesis entre la distinción aristocrática, el descaro y el terrorismo de salón. Qué narices: es un cínico hijo de puta que no deja de caer simpático. Parece como si el propio Vian le tuviera una gran admiración y, a través de sus libros, quisiera vivir como él.

Me limitaré a mencionar, así de memoria, algunas de sus novelas más memorables con una breve reseña:

EL LOBO-HOMBRE
Relatos cortos. El cuento que da título al libro es sobre un pacífico lobo, Denise, que en plenilunio se convierte en hombre… y está a-co-jo-nao por las barbaridades que puede hacer cada vez que se transforma en semejante bestia. La famosa canción Lobo Hombre en París (♫…ha transformado en hombre a Denise…♪) proviene de aquí. Atención a las historias sobre el Mayor.

Otro de los relatos de este libro, imitado hasta la saciedad, describe una ciudad sobre la que desciende una niebla que impide ver, con lo que al cabo del tiempo la gente acaba tocándose para comunicarse. Cuando la niebla desaparece, todos los habitantes se arrancan los ojos.

QUE SE MUERAN LOS FEOS
Un científico loco intenta a toda costa conseguir al hombre y mujer perfectos, consiguiendo todo lo contrario: que los feos se lleven todas al huerto. De plena vigencia en nuestra época de culto al cuerpo.

LA HIERBA ROJA
Una máquina del tiempo sirve para que el protagonista intente remediar todos los errores que ha cometido en su vida.

EL ARRANCACORAZONES
Libro obsesivo y onírico, donde varias historias trenzadas rayan en la locura. Impresionante el personaje de la madre abnegada.

ESCUPIRÉ SOBRE VUESTRAS TUMBAS
Terrorismo literario, fue publicado bajo pseudónimo dando a entender que era un relato autobiógrafico escrito por un negro estadounidense y que él mismo era un mero traductor. Consta de pasajes de relativa calma que culminan en episodios cada vez más violentos hasta dejar a La Naranja Mecánica a la altura de una primera comunión. Aún puede escandalizar, a pesar de estar escrito en los años 30.

VERCOQUIN Y EL PLANCTON
JALEOSAS ANDADAS
Más libros sobre el Mayor. Loquísimos.

A disfrutar con el señor Vian.

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