10 Mayo 2010

lost y la trivialización de la ciencia

Archivado en: Análisis, Astrología, Ciencia, Series TV — voet

Lo reconozco. Sólo he visto dos capítulos de Lost.

Los dos primeros. Suficientes.

Previamente David Lynch me la había intentado meter doblada en los 90 con su serie Twin Peaks. Y casi lo consigue: de aquella no estaba prevenido y vi unos cuantos episodios antes de caer en la cuenta de que aquello era una tomadura de pelo. Efectivamente, la premisa de Twin Peaks parecía oscilar, durante los primeros capítulos, de un simple caso de asesinato a un culto satánico, pasando por contactos extraterrestres. Pero cuando al cuarto o quinto capítulo, con la cosa ya bien liada, introdujeron a calzador a tres actores tocando y cantando una canción completa a la guitarra me dije: va a comprar el disco tu puta madre, y el resto de la serie la va a ver tu puta abuela.

¿Entendéis ahora porque sólo vi dos capítulos de Lost? ¡Porque ya estaba sobre aviso!

Así, durante todos esos años de emisión me mantuve completamente al margen. El único interés que tuve por la serie en todo ese tiempo fue debido al hallazgo casual de que Jorge García, uno de los actores, había nacido el mismo día y el mismo año que yo, comprobando regocijado que nuestra cuadratura Sol-Venus a Júpiter nos tendía a engordar como bestias. Afortunadamente yo lo llevo mejor que él.

Y hace unos pocos días, leyendo la prensa, me enteré de que el fandom andaba clueco porque la serie se acababa en seguida y por fin se iba a revelar la explicación a todo, que tras unas cuantas temporadas en antena y a raíz de lo poco que yo sabía de la serie, iba a necesitar un milagro, un deus ex machina, un todo-era-un-sueño o un os-la-metimos-doblada-nada-tiene-sentido-pringaos. Que 6 temporadas es mucho tiempo para liarla.

En esto me llegó un mail (que yo no había pedido) con un enlace a una web (que no recuerdo, pero es muy similar a muchas otras sobre la serie, como pude comprobar posteriormente) que planteaba una posible explicación a todo el meollo de la serie. Y claro, entré a leer.

Sólo recuerdo la vergüenza ajena que me produjo oir hablar de agujeros de gusano, viajes en el tiempo, materia exótica, horizontes de sucesos y un montón más de conceptos de Física tan absurdamente trivializados que ofenden.

¿Tanto daño hace la Muy Interesante? Vamos a ver si nos aclaramos.

La mayoría de las afirmaciones sobre supercuerdas, agujeros de gusano, etc… etc… no son más que suposiciones planteadas a nivel teórico por la Física moderna.

Existen pruebas indirectas, pero contundentes, sobre la existencia de agujeros negros, por ejemplo. Pero en otros casos estamos hablando muchas veces de suposiciones, cuando no de supo-suposiciones, elaboradas a partir de modelos físicos aún en construcción o meramente especulativos. En cualquier caso, su aplicación práctica es totalmente inviable.

¿Por qué? porque en caso de que estos supuestos se demostraran, la tecnología necesaria para aprovecharse de sus posibilidades requiere no ya una gran sofisticación; también energías elevadísimas, casi inconcebibles.

Un ejemplo: La creación y estabilización de un agujero de gusano macroscópico, por el que pudiera pasar una persona (no digo ya una isla) requeriría distorsionar el espaciotiempo de tal modo que la energía necesaria para hacerlo sería inmensa, probablemente de orden estelar o incluso superior. Porque el espaciotiempo no es de chicle, ni de bizcocho, ni de papel. Puedo llegar a plantearme que la humanidad, si espabila y evoluciona durante unos miles de años más, pueda tal vez obrar un prodigio de semejante magnitud. Pero no ahora.

Si en el estado de la técnica actual inversiones de miles de millones de dólares, y el esfuerzo de décadas por parte de los mejores ingenieros y físicos, apenas están consiguiendo los primeros pinitos en el campo de la fusión fría (y no hablemos de sostener la reacción y hacerla energéticamente rentable)… ¿a qué viene este despliegue de chiripitifláuticas explicaciones pretendidamente científicas para explicar la experiencia isleña de cuatro gatos?

A donde quiero llegar es que el hecho de utilizar avanzadísimas teorías científico-tecnológicas no legitima un relato hasta el punto de convertirlo en ficción científica. En todo caso podemos hablar de Fantasía a secas. Punto. Y no creerse nada. Punto. Que hay mucha gente que se cree estas milongas, ¡y hasta las discute en foros!

Plantearse seriamente una explicación para Lost basada en estos supuestos, sea esta gente el fandom de la serie o los propios guionistas, hasta el punto de creerse que justifican algo con ella, sólo denota una profunda ignorancia de lo que es la Ciencia, la Tecnología, y no digamos ya una buena premisa de ciencia-ficción.

Esta trivialización del conocimiento científico es la que me ofende, especialmente cuando el mismo crédulo, que dentro de su lío/caraja piensa que la antimateria no es atraída por la gravedad -por poner un ejemplo-, se atreve a juzgar a y reírse de la Astrología. Nada, chaval, cómprate una Polla Balance que dentro tiene una frecuencia Valenzetti fabricada por la Iniciativa Dharma.

Si quieren ustedes buena ciencia, pásense por el blog de Yuri, un descubrimiento que hice hoy, y disfruten con posts extensos, rigurosos y muy didácticos.

Esperemos mientras tanto que al final de Lost aparezca Gandalf repartiendo leña a diestro y siniestro, y no un remedo de Stephen Hawking trenzando supercuerdas con su máquina de tricotado cuántico.

PS: hablando de Gandalf. ¿No hubieran acabado antes llevando el anillo al volcán subidos en un águila de esas de las que aparecen dos veces en el libro? Vaya, ya no me gusta Tolkien.

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21 Abril 2010

mitos científicos sobre la validez de la astrología

Archivado en: Análisis, Astrología, Ciencia, Denuncia — voet

He decidido escribir este post, probablemente uno de los más largos que he hecho hasta ahora, ante la falta de información sobre este tema que hay en internet.

Por otra parte, va a ser la primera incursión seria en el asunto desde que retomé este blog. De hecho, en el 2002 escribí una Introducción a la Astrología que recopilé en mi web de textos y sigue disponible como recopilación para que sirva de pequeña guía para los posibles interesados. Obviamente alguno de los temas tratados entonces se repiten en este post, así que pido disculpas si soy redundante. También si soy algo informal por momentos, ya que esto es un glob, no una publicación “seria”. Pero pretendo ser serio en el fondo del tema tratado.

Lo que me diferencia de la mayoría de interesados en esta disciplina (no la llamo ciencia a propósito porque no lo es y no sé si algún día podrá llegar a considerarse como tal) es que tengo una formación científica sólida. De hecho, a causa de los peores defectos de esa misma formación fui un gran escéptico hasta el año 1997, en el que una persona muy querida que estudiaba con seriedad el asunto me fue mostrando ejemplos reales de aquello en lo que consistía la Astrología, hasta que me convencí por mí mismo ya no de su plena veracidad, puesto que sigue teniendo supuestos muy discutibles, pero sí de su fondo de autenticidad y de su eficacia.

Pretendo enumerar aquellos argumentos que los detractores de la Astrología suelen utilizar. Como se verá, en la mayoría de los casos reflejan un gran desconocimiento de algunos de los supuestos básicos cuando no cierta capciosidad interesada.

Lamento mucho que muchos científicos, o personas con formación científica, elijan, en contra del espíritu de su propia disciplina, agarrarse a prejuicios antes que la posibilidad de encontrarse con un mundo mental nuevo. Incluso en algún caso en el que he podido discutir con personas a las que se supone un bagaje intelectual y científico potente he visto, más allá de los posibles prejuicios que se puedan tener sobre la Astrología, una pobreza humanística y una cerrazón mental que contradice totalmente el espíritu universitario, que como su propia etimología indica, habla de universalidad: concretamente, visión universal.

Con este post no pretendo a toda costa convencer a nadie de la validez de la Astrología. Dicho “de tú”: lo que creas o no me trae sin cuidado pues considero que es más problema tuyo que mío.

MITO 1: LA GRAVEDAD DE LA MATRONA INFLUYE MÁS QUE LA DE MARTE (POR EJEMPLO)

Durante mucho tiempo pensé que este era el argumento contra-astrológico más poderoso de todos. Tras mucho meditarlo, lo encuentro hasta tramposo.

Cierto es que si aplicamos la fórmula gravitatoria de Newton, el resultado es desolador para la Astrología. Pero hay que tener en cuenta que la posible acción astrológica sobre el individuo NO es un flash gravitatorio recibido en el momento del nacimiento. Es necesario considerar el fenómeno de la resonancia.

RESONANCIA

¿Qué es la resonancia? Un físico contestaría: es una solución especial de la ecuación del oscilador armónico forzado. En términos más asequibles, que dos fenómenos que tienen la misma frecuencia tienden tanto a reforzarse mutuamente como a entrar en fase, es decir, a sincronizar cada una de sus etapas, por leve que sea su interacción mutua.

Se ve mejor con un ejemplo cotidiano: cuando damos impulso a un columpio, basta que la mano que empuja y el columpio actúen al mismo ritmo. Por pequeño que sea el impulso que demos, se acumula con el tiempo hasta el punto de poder aumentar la amplitud de la oscilación enormemente, por grande que sea la masa que movamos. Esto es el refuerzo.

Otro ejemplo: Cuando varias mujeres cohabitan, las pequeñísimas cantidades de hormonas que comparten unas con otras mediante la respiración o el contacto físico provoca que acaben teniendo la regla a la vez. Esto es entrar en fase. El mismo fenómeno explica que si ponemos dos relojes de péndulo descompasados en los extremos de una pared, no tardan en sincronizar sus tics en base a las microperturbaciones que se transmiten por ella.

Más aún: se comprueba que los planetas resuenan entre sí. Marte y Venus tienen una resonancia 1:3; por cada vuelta de Marte, hay 3 de Venus: Y si calculamos la aceleración mutua que se produce, según Newton, entre estos cuerpos en su máxima cercanía, vemos que es inferior a una cienmillonésima parte de la aceleración que produce la Tierra sobre nosotros. Aún así, acaba estableciéndose una resonancia orbital entre ambos planetas. Y entre el resto de cuerpos del sistema solar.

Si asumimos que la acción planetaria no es puntual, sino que provoca fenómenos resonantes debida a una acción duradera extendida por millones de años, vemos que el efecto de la gravedad de la comadrona no es más que ruido; Pero el de Marte, por leve que sea, es persistente y cíclico, como en el caso de la mano y el columpio. Y para ello hay que considerar…

CIERTO CHAUVINISMO ELECTROMAGNÉTICO

Cuando un científico piensa en ciclos, muchas veces lo único que viene a su mente es el espectro electromagnético, desde las ondas de radio de baja frecuencia hasta los rayos gamma y los casi increíbles rayos cósmicos. Sin embargo, suele olvidarse que absolutamente TODO en el Universo tiene naturaleza cíclica.

Es lógico que sea así, pues cualquier sistema no cíclico, en un Universo inestable y cambiante como es el nuestro, se acaba descomponiendo a no ser que su conclusión suponga un nuevo principio. Esto es cierto tanto para el electrón que gira alrededor de un protón como para un planeta que gira alrededor de una estrella. El mundo que percibimos sólido y estable es, visto a la escala adecuada, una especie de apocalipsis continuo que se destruye y regenera incesantemente de modo cíclico.

Debemos por tanto completar el espectro de frecuencias con toda clase de rangos de ciclos: latidos del corazón, respiración, el sueño y hasta generaciones humanas, pasando por revoluciones políticas y todo fenómeno con periodicidad medible; y asumir que por diversas que sean las causas que los animan, la más mínima y posible interacción que se pueda producir entre los fenómenos, por dispares que sea sus naturalezas, conducen a fenómenos resonantes.

Sobre este tipo de interacciones “poco creíbles” hablaré unos párrafos más adelante, cuando trate la interacción comprobada -pero aún no explicada por la ciencia- de la gravedad lunar con organismos vivos.

A donde quiero llegar es que es posible un análisis ondulatorio de todos los fenómenos imaginables. Dicho de otra manera: ningún sistema estable en el tiempo se libra de tener una frecuencia fundamental y de resonar con otros.

MITO 2: LA PRECESIÓN DE LOS EQUINOCCIOS

Efectivamente: la posición de las estrellas se desplaza con el tiempo. Aproximadamente 1º cada 72 años, dando una vuelta completa al cielo aproximadamente cada 26000 años.

Este hecho lo conocía la mayoría de pueblos antiguos. Sin duda. Ese desplazamiento, para quien se dedique a estudiar el Cielo, es evidente dentro de la duración de una vida humana. Para que os hagáis una idea, la Luna tiene un diámetro aparente de sólo 1/2º, con lo que ese 1º de desplazamiento implica el ancho de dos lunas llenas.

Pero es que el argumento de la precesión no tiene ningún sentido a la hora de criticar la Astrología. La posición de las estrellas es irrelevante en la Astrología occidental: importa el punto vernal, es decir el punto que marca el equinoccio de primavera. Y este se desplaza con la precesión, con lo que no es afectado por esta.

El mismo argumento se extiende al ancho aparente de las constelaciones y el desplazamiento de su posición. La relación entre patrones de estrellas y las divisiones zodiacales son espúreas y no deben ser tenidas en cuenta. El Zodiaco parte de un principio fundamentalmente simbólico-geométrico, como explicaré más adelante.

Pero la precesión no es ignorada del todo en el contexto astrológico. Existe en las tradicciones esotéricas, como en la de los Rosacruces, una relación entre la Historia humana y lo que se ha pasado a denominar las Eras Astrológicas, determinadas por el fenómeno de la precesión. De hecho, todo el pensamiento antiguo está empapado de esta simbología. Otra cosa es que se digan muchas tonterías sobre la Era de Acuario y otras modas.

MITO 3: LOS ANTIGUOS ERAN TONTOS Y CRÉDULOS, LOS MODERNOS SOMOS LISTOS Y RACIONALES

Tengo mis dudas sobre que los modernos seamos listos y racionales, pero de lo que no tengo NINGUNA duda es de que los antiguos NO eran tontos.

Existe una evolución del Pensamiento en la historia humana. Y no hablo de mera Filosofía, sino, literalmente, de la manera de pensar de los seres humanos. Como ya mencioné un ejemplo de esto en el artículo en el que pongo a parir a Gustavo Bueno, remito allí para dar una idea de lo que quiero hablar.

Al grano. Hay dos hechos históricamente innegables:

El primero es que la Astrología ocupa un lugar central en el pensamiento de todos los pueblos de la antigüedad. Hay que tener en cuenta que, a diferencia de ahora, la Humanidad vivió la casi totalidad de su historia con el cielo muy presente sobre sus cabezas, sin bombillas, sin contaminación lumínica nocturna. Esto es especialmente evidente en el caso de los pueblos del desierto. Los tuaregs visten de azul, “porque es el color del mundo”. Obviamente no hablan de la arena. Resumiendo: que tenían el cielo mucho más presente que nosotros urbanitas, que apenas distinguimos las estaciones por el termómetro o la programación de la tele.

El segundo, que la parcelación del conocimiento es un invento relativamente moderno. Hasta hace 500 años todos los grandes pensadores y técnicos eran polímatas, es decir, dominaban multitud de disciplinas. Al contrario que ahora, donde la especialización prima sobre el generalismo, se asumía con naturalidad que el espacio del conocimiento, como el mar, la tierra, o el cielo, era único.

LA POTENCIA DE LOS SÍMBOLOS

Para hacer esta unificación del conocimiento posible, debemos establecer categorías generales donde ubicar las cosas. El gran mérito del pensamiento antiguo -y esto es una aseveración mía- fue la de percatarse de que los espacios simbólicos, convenientemente representados, experimentan simetrias y son explicables mediante modelos geométricos. Lévi-Strauss, después de inventar los pantalones -es broma- y los estructuralistas en general investigaron mucho sobre esto, aunque no exactamente desde el mismo enfoque.

La matemática actual comprende y maneja perfectamente este tipo de relaciones gracias a la obra de un matemático del siglo XIX asesinado en duelo mientras era adolescente, Galois.

Y a raíz de las simetrías presentes en los espacios simbólicos, los pensadores de la antigüedad pudieron unificar sistemas de símbolos con las mismas propiedades combinatorias, creando supersistemas: uno es el Zodiaco.

El Zodiaco es un inmenso mapa, desplegado en dos dimensiones, que se define plenamente por diversas relaciones entre los componentes que lo forman y representado por metáforas de naturaleza asociativa. ¿Es esto útil? Sí. Sin duda.

Si yo puedo ubicar dos sistemas en símbolos zodiacales concretos, puedo deducir las propiedades de su interacción mutua simplemente correlando la que existe entre los dichos símbolos. Un ejemplo muy llano: seguir una rutina (virgo) y viajar (sagitario), son cosas difíciles de hacer a la vez. Y tener que viajar por rutina, horrible. La relación zodiacal de 90º, conocida como cuadratura, entre ambos signos, explica este conflicto entre ambos tipos de actividad.

Y de todos los fenómenos/sistemas de la realidad que se pueden ubicar dentro de este esquema zodiacal, el más importante es el Cielo, el objeto más vasto y envolvente para los antiguos y para nosotros, los modernos, lo reconozcamos o no. Es el Cielo el que determina el destino de la Tierra, y no al revés. TODO el conocimiento de la Antigüedad, oriente y occidente, coincide en eso. Quizás porque, vaya, va a resultar que en el fondo es cierto.

¿Es un pensamiento especialmente útil para, por ejemplo, desintegrar el átomo o trasplantar un corazón? Pues no.

Pero su intención no es la misma que la del pensamiento científico/racional/moderno/progresivo/dirigido (táchese lo que no proceda) actual. Nuestro pensamiento está bien diseñado para operar sobre el mundo y analizarlo. El pensamiento antiguo para adaptarse a él y comprenderlo.

Pero eso no significa que el pensamiento antiguo fuera “tonto”.

MITO 4: NO EXISTEN EVIDENCIAS

Me temo que sí existen. Quizás no sean todo lo directas y contundentes que desearíamos pero existen, si no pruebas, al menos indicios poderosos, observables y demostrables.

EL CASO DE MICHEL GAUQUELIN

Este artículo no estaría completo sin hablar de Gauquelin. Matemático nacido en una familia de astrólogos, luchó tanto por encontrar una herramienta científica por invalidar la Astrología (que aborrecía) que al final, sin pretenderlo, acabó convirtiéndose en uno de sus principales valedores, que no defensores. Hasta su muerte (por suicidio cuando pasó Plutón por su Sol en los 80, manda narices) rechazó la Astrología a un nivel profundo porque, a pesar de sus estadísticas favorables, no era capaz de hallar una explicación racional/física para su funcionamiento. Correlación no implica causalidad.

Lo que distingue a Gauquelin de otros científicos que intentaron lo mismo que él fue su conocimiento profundo de la disciplina compartido con un escepticismo implacable y un bagaje matemático/estadístico riguroso.

Así, diseñó su experimento a partir de una de las aseveraciones de la Astrología: que los planetas que están más cerca del horizonte, del cenit o del nadir (el punto opuesto al cénit) suponen una influencia poderosa en la psicología y vida de la persona. Así, Gauquelin intentó demostrar que NO existía correlación entre esos planetas situados en estas posiciones especiales y la profesión de esas personas mediante el estudio de miles de cartas astrales.

Se llevó el trastazo de su vida. Encontró correlaciones entre la Luna y los artistas, Júpiter y los políticos, Saturno y los científicos, etc… siendo su hallazgo más famoso el Efecto Marte, que muestra la predominancia de Marte en la carta natal de los atletas. Este estudio tuvo un efecto tan demoledor (e indignante) sobre todos los supuestos que el stablishment científico tenía sobre la Astrología que hoy en día sigue siendo objeto de polémica, más de 50 años después de su publicación, como se puede leer en el enlace anterior. El trabajo de Gauquelin, por cierto, ha sido sistemáticamente ignorado a nivel académico.

Este experimento tiene dos implicaciones reseñables: en primer lugar, que las correspondencias planetarias que obtuvo coinciden con las que otorga la Astrología clásica, lo que supone un apoyo considerable para esta.

Y en segundo lugar, y considero esto importantísimo, supuso un avance considerable para la propia Astrología.

Efectivamente, esas posiciones mencionadas son importantes, pero no exactamente como la Astrología hasta entonces asumía: el análisis demostró que los planetas eran más poderosos ANTES de esas posiciones que DESPUÉS, como afirmaba erróneamente la tradición. Esto sirvió para que instituciones como la Escuela Huber de Astrología desarrollara posteriormente conceptos muy útiles como el de planeta estresado, punto de reposo, etc… (no es este el lugar para comentarlos en profundidad, quizás un día), conceptos que mi propia experiencia, tras el análisis de docenas de cartas y de la mía propia, demuestra que son correctos. Gracias, Michel.

Sencillamente es necesaria más investigación en Astrología si queremos que algún día pueda considerarse Ciencia. Lamentablemente, su peculiar modus operandi dificulta muchísimo el diseño de experimentos y en la mayoría de los casos sólo se puede recurrir al análisis estadístico.

La cuestión es que Gauquelin, tras su experimento, se dedicó a recopilar toda la información posible sobre conexiones entre nuestro entorno cósmico y los fenómenos terrestres; muchos de ellos fueron analizados en su libro Los Relojes Cósmicos, en la actualidad difícil de encontrar, aunque yo lo encontré en un rastro y está disponible online) que debería ser de obligatoria lectura para cualquier astrólogo aficionado o profesional, pues es revelador.

En este libro se mencionan fenómenos que en algunos casos se refieren a supuestos enarbolados por la Astrología y en otros simplemente revelan conexiones entre fenómenos terrestres y celestes sencillamente inexplicables desde un punto de vista físico.

Del primer tipo destaca el estudio de John Nelson, un ingeniero de la RCA que encontró correlación entre la calidad de las comunicaciones por radio y la posición relativa de los planetas, siendo esta coherente con premisas astrológicas tradicionales.

Del segundo tipo me impactó mucho un experimento con ostras que sincronizan su apertura y cierre con las mareas (que, recuerdo, están provocadas por la Luna y el Sol). Cuando esas mismas ostras eran desplazadas miles de kilómetros y se introducían bajo techo en un acuario (donde, recuerdo, no existen mareas), tras un breve periodo de latencia sincronizaban su apertura con la que correspondería a la marea del nuevo emplazamiento… si la hubiera.

¿Cómo detectan las ostras su nueva posición geográfica? La única explicación plausible es que de algún modo son capaces de detectar la posición de la Luna. ¿Cómo? Misterio. Pero desde el momento en el que un sistema biológico se demuestra sensible a una influencia de estas características, el argumento de la matrona citado al principio de este artículo pierde fuerza.

Por otra parte, y esto ya es terreno personal, 13 años dedicados al estudio más o menos intermitente de la Astrología no hacen más que reforzarme en su validez e, importante, también a ignorar muchas premisas que en un principio creí ciertas y que progresivamente veo como se diluyen: por ejemplo, que el mero análisis de la carta astral de una persona recoge su personalidad. Es verdad, dice muchísimo; pero conocer a la persona en cuestión es esencial para entender cómo la persona VIVE su carta, algo mucho más profundo que el mero análisis de personalidad. Hace muchos años que no juego a “adivinar” mediante herramientas astrológicas.

Con esto quiero decir que no soy un mero creyente. Actualmente utilizo la Astrología como una herramienta de (auto)conocimiento y como una de las explicaciones del mundo que nos rodea, sometido a la implacable dinámica de los ciclos.

Y no como instrumento adivinatorio, aunque reconozco que disfruto muchísimo deduciendo los signos de la gente por sus rasgos y comportamiento. Curiosamente se me da mejor calcular la hora de nacimiento que el signo.

MITO 5: LOS HORÓSCOPOS DE LAS REVISTAS Y LOS PERIÓDICOS NO COINCIDEN, LUEGO LA ASTROLOGÍA ES UNA FALACIA

He tenido que oir muchas veces esta frase y variantes de ella. Y tras superar mi impulso original de liarme a puñetazos, explico siempre lo mismo:

Cuando una disciplina está desprestigiada y/o exige un esfuerzo de años para su comprensión, charlatanes y vividores se aprovechan de ello. Ocurre con la Astrología pero también con la Física Cuántica. A mí me ofende horrores cada vez que veo una supuesta revista de divulgación científica como la Muy Interesante aseverando en artículos cosas del tipo: “si hacemos un nudo marinero a una supercuerda se puede viajar en el tiempo”. No hablemos ya del new-age cuántico, que está tan de moda como mal entendido.

Pero existe una diferencia entre la percepción popular de Física y la Astrología. Cuando un físico en una institución educativa dice F=ma, asumimos la afirmación como verdadera y sin rechistar basándonos en el principio de autoridad. Cuando un astrólogo dice que los tauro somos propensos a las enfermedades de garganta, surge toda clase de recochineo.

No hago con esto situar al mismo nivel a la Física y la Astrología. Para nada. Me sitúo en el contexto de la opinión popular sobre ambas disciplinas. De hecho, probar que F=ma es más difícil de lo que parece. La primera vez que medí el valor de la gravedad en mis años de facultad, g (aprox 9,8m/s2) obtuve 2,38; y mi experimento no estaba demasiado mal hecho (era todo culpa del rozamiento del eje de la polea). Con ello no quiero decir que la ecuación de Newton sea falsa. Pero si los alumnos al escuchar la ecuación se rascaran la cabeza y fueran inmediatamente a intentar comprobarlo por sí mismos obtendríamos un montón de físico-escépticos.

Volviendo a la Astrología: la ausencia de instituciones astrológicas implantadas y organismos reguladores de la actividad hace que, como en el caso de la Muy Interesante, se suelten toda clase de paridas sin que exista un criterio extendido, actitud mental o bagaje popular de conocimiento astrológico (más allá de soy de tal signo) que se dediquen a establecer un filtro adecuado a esta información.

Así, periódicos y revistas literalmente barajan fichas con mayor o menor cantidad de tonterías cotidianas correspondientes a cada signo y generan un informe al azar que se publica en el periódico cada día. Las fichas de tauro siempre hablan de dinero y de que no seas cabezón, las de libra de relaciones de pareja, etc… Pero les falta toda seriedad, aun habiendo honrosas excepciones.

Algunos supuestos astrólogos echa leña a la hoguera y se sacan estupideces como la aparición del “nuevo signo” Ofiuco que, madredediós, ya aparece hasta en la posición de las Lunas que publica el Calendario Zaragozano.

Ofiuco está muy bien para causar polémica, ganar fama y vender muchos libros. Pero es una patada de base a los fundamentos geómetricos y simbólicos de la Astrología y supone un total desconocimiento/desprecio de la disciplina.

Insisto: No existe conexión real entre el dibujo/posición de las constelaciones y el zodiaco. El “nuevo signo” Ofiuco es una perversión inventada por morningsingers diversos que se alimentan de la ignorancia y credulidad del público. Punto.

MITO 6: PERSONAS DEL MISMO SIGNO DEBERÍAN SER ESENCIALMENTE IGUALES, Y NO LO SON

En este punto confluyen tres factores que por lo general son ignorados por el lego.

En primer lugar, el signo de una persona sólo denota la posición del Sol en el momento de su nacimiento, ignorando todos los demás cuerpos implicados. Incluso dentro del mismo signo hay variantes según se sea del principio, mitad o final del signo.

En segundo lugar, la carta astral de una persona es una red tupida de relaciones planetarias que fluctúan a lo largo de la vida de la persona, no una monolítica programación. Unos planetas tienen más actividad que otros y a veces es muy difícil determinar cuales predominan.

En tercer lugar, que mucha gente asume que la acción y posiciones de los planetas implican relaciones lineales o graduales. Error: minutos de diferencia en el nacimiento puede implicar diferencias drásticas en el sentido de la carta o en la actividad o cualidad de determinados planetas. En mi propio caso, menos de una décima de grado en la posición de Júpiter en mi carta astral suponen una diferencia cualitativa abismal en mi vivencia de ese planeta. De haber nacido un minuto sólo antes probablemente sería una persona muy distinta.

Los astrólogos recurrimos, de hecho, a una técnica llamada rectificación. Si conocemos a una persona lo bastante y sabemos su hora aproximada de nacimiento, es posible en muchas ocasiones ajustar la carta al minuto. Así deduje, tras el estudio de mi propia carta, que yo nací a las 7:51 de la mañana, partiendo de la información dada por mi madre, que me dijo que había sido hacia las ocho.

Contaré un caso real. Conozco a dos mellizos en profundidad, uno de los cuales es uno de mis mejores amigos. No se podrían encontrar, en principio, personalidades más dispares que la de estos hermanos. Esas mismas diferencias me permitieron determinar el minuto exacto de nacimiento en los dos casos mediante el análisis de sus cartas. Cuando se lo conté a su madre, escéptica respecto al tema, me aseguró que había afinado muy bien y que, efectivamente, había habido exactamente 7 minutos de diferencia entre el nacimiento de ambos. Ese dato yo no lo sabía.

En otro caso que me ocurrió al poco de comenzar a hacer cartas astrales confluyeron dos factores ideales: la madre conocía el momento de nacimiento con total exactitud, al minuto, y la carta era una de esas que parecen un libro abierto. Sin conocer a la niña analizada, que tenía 12 años en ese momento, pude describir su personalidad con bastante precisión (a tenor de lo que me aseguró la madre) y además pude predecir que hacia los 16 años se quedaría embarazada y/o se casaría con el primer hombre que se lo propusiera con tal de dejar el domicilio materno, lo que finalmente le conduciría a un infierno de unos cuatro años de duración. Se cumplió todo al dedillo, aunque debo reconocer que tal grado de precisión fue debido a esos factores que mencioné.

CONCLUSIÓN

He detallado algunos de los principales argumentos/mitos que suelen surgir en las discusiones sobre la validez de la Astrología, expuestos desde el punto de vista de un aficionado de años que comparte además formación científica.

No es mi intención tanto convencer (ese no es mi problema, es tuyo) como arrojar luz, desde mi experiencia y formación dual, sobre polémicas y discusiones que son en el fondo espúreas cuando no un mero diálogo de sordos.

Desde aquí he querido tanto criticar al científico cerrado de mollera lleno de autosuficiencia como al charlatán de feria me-invento-un-signo-nuevo o al astrólogo “creyente” que no cuestiona su propia disciplina. Ni la Ciencia, con mayúsculas, abarca todo, conoce todo o está completa, ni la Astrología puede renunciar a la busca de unos cimientos sólidos desde los que despojarse de todo lo accesorio y erróneo, así como de los complejos.

Para mí, el descubrimiento de la Astrología supuso uno de los mayores hallazgos intelectuales de mi vida; y llegó en un momento en el que mi admiración y pasión por la Ciencia estaba en crisis. Notaba que faltaba algo, que el átomo y las supernovas se podían reducir a ecuaciones, pero que en el mundo de el medio, el humano, faltaba algo, por no decir todo. No puedo resumir en un párrafo, o incluso en un artículo entero, la satisfacción personal que supone el poder compartir e integrar dentro de mi cabeza ambas explicaciones del mundo, la astrológica y la científica.

Lo más divertido de todo es que descubrí la Astrología cuando Urano pasó por mi Júpiter. Espero hablar más a menudo de ella en este mi/tu/vuestro superglob.

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16 Febrero 2010

rediseño de lunar.cranf.net

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Hola: he rediseñado el calendario lunar que hice hace un par de años, arreglando un pequeño bug así como mejorando la estética. Espero que ahora guste más.

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21 Diciembre 2009

navidad

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No, no me voy a poner ñoño, pero ¿qué estamos celebrando?

La palabra “Navidad” proviene del latín, de su festividad del Solsticio de Invierno, que los romanos llamaban Dies Natalis Solis Invicti, el día de nacimiento del invencible Sol.

Obviamente la fiesta no la inventaron los romanos. De hecho, nadie sabe a ciencia cierta que pueblo comenzó a celebrar este día, pero está claro que fue el primero cuyos conocimientos astronómicos permitieron determinar el día en que momento del año la posición del sol a mediodía era más baja. Teniendo cuenta que sólo hace falta un palo que de sombra, otro para hacer marcas y un poco de paciencia, estoy seguro de que se descubrió no mucho después de que el primer homo elquefuera mirara al cielo.

Lo que se celebra es el triunfo de la Luz sobre la Oscuridad. Y es por eso que de modo casi universal se otorga este día como el día de nacimiento de la deidad solar de turno, que en nuestra peculiar mitología occidental en el siglo XX corresponde a Cristo. Aunque a mucha gente le puede ofender este hecho, Cristo no es más que la personificación de un arquetipo mucho más antiguo. Esto no le niega valor ni como personaje histórico, ni como mito ni en el sentido de su mensaje.

Se sabe realmente poco de Cristo, pero está claro, sólo por los paralelismos con otras deidades anteriores y contemporáneas, que muchos de los hechos que jalonan su vida ha sido compartidos por otras deidades solares. Quizás, como curiosidad, lo único que se sabe a ciencia cierta en cuestión de fechas es la de su muerte: el viernes 7 de Abril del año 30. Más que nada porque es, dentro de ese rango de años, cuando el sacrificio del cordero para la pascua judía coincidía en viernes. Este post no va sólo de este tema, pero os prometo uno sobre un análisis astrológico realmente espectacular (del gran astrólogo zamorano Demetrio Santos) sobre su posible fecha de nacimiento.

Entre los paralelismos entre deidades solares relacionados con la Navidad, está el hecho de su muerte durante 3 días y su posterior resurrección. Existe una explicación astronómica sobre este hecho, y es que durante el día del solsticio de invierno, y el día anterior y posterior, el sol apenas parece moverse del mismo sitio. Por otra parte, las deidades solares siempre representan la realización personal, el ideal de ser humano que se puede alcanzar, seres perfectos: luminarias. Como el Sol.

De hecho, en la interpretación astrológica el Sol, lo que normalmente entiende la gente como “tu signo”, funciona como esbozo de la identidad de la persona y su realización como individuo. Por poner unos ejemplos: géminis, comunicador; leo, artista; capricornio, presidente de algo; piscis, ese que vive como un millonario sin necesidad de serlo.

Bromas aparte y a todo esto ¿Y no debería haber una fiesta opuesta? Pues claro que la hay, y es la noche de San Juan, correspondiente al Solsticio de Verano. En este caso lo que se celebra es la plenitud del Sol, en vez del comienzo de su declive.

Volviendo a la navidad: el significado de esta fiesta está totalmente fundamentado en los cimientos de la experiencia humana, pues del ciclo del sol depende la vida en la tierra a todos los niveles, y es un hecho tan obvio que no merece darle más vueltas.

Con esto hay que concluir que es una fiesta digna de celebrar pues está fundamentada en una situación relevante de nuestro entorno cósmico inmediato. También que de nuevo la Iglesia ha realizado una apropiación impecable de una fiesta claramente pagana. ¿Apropiación indebida? no tanto, ya que el carácter solar del mito Crístico es innegable. Y por último, que nunca está de más coger perspectiva respecto a todos aquellos aspectos de nuestra cultura que damos por absolutos.

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