12 septiembre 2011

cachopomán en el café canela

archivado en: Cachopomán Oviedo

Vuestro superhéroe favorito no se conforma con visitar y evaluar a los clásicos, ya que siempre está abierto a nuevas experiencias.

Así que en esta ocasión, la visión del cartel —reproducido aquí a la izquierda— a la puerta del recientemente abierto modesto Café Canela de Oviedo —en Google Street View todavía es el Mesón Galeón— hizo que Cachopomán adoptara su identidad secreta y pasara a valorar tan generosa y sorprendente oferta: un señor cachopo, pan y bebida incluida, por 4,90€. Sencillamente inaudito.

El bar-cafetería es el típico de barrio, sin excesivas florituras decorativas pero tampoco con los típicos cuadros de mal gusto que se suelen ver en sitios así, y sus responsables gente muy amable y maja con la que estuve conversando animadamente mientras me preparaban el susodicho cachopo.

Debo aclarar que el lote completo, como se puede ver en el cartel, abarca el cachopo en sí acompañado con abundante patata, una ración de pan realmente generosa y una bebida a elegir entre agua y vino; escogí este último y no me pusieron una copa, sino que me dejaron la botella entera, como en los mejores sitios paisanos.

Hete aquí el artefacto, y como se puede comprobar fácilmente, no es para nada una ración minúscula, aunque tampoco es para dos personas como el cachopo típico. Aunque quizás un pelín demasiado hecho, los filetes son finos, el relleno equilibrado y la relación cantidad-calidad-precio sencillamente espectacular. Tanto, que me siento obligado a no buscarle ningún tipo de pegas.

No le pongo nota porque este cachopo no juega realmente en la misma liga que otros valorados aquí, pero el concepto está realmente bien, ya que así tenemos la oportunidad de tomarnos un cachopo ligero un día de entresemana sin el riesgo/necesidad de reventar y por un precio más que razonable.

Debo añadir como nota final que esta oferta no es todos los días, ni mucho menos. Pero si no hay cachopo suele haber otros platos por el estilo también por precios casi ridículos. Espero que el Café Canela y sus propietarios tengan éxito con su iniciativa y permanezcan con su negocio funcionando muchos años. Negocio que podéis encontrar en la C/ Fuertes Acevedo 54, de Oviedo.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Cachopomán Oviedo

9 noviembre 2010

morella, un sitio para volver

morella tal cual se ve tras pasar el puerto del querol en dirección a aragón.

Morella es un pueblo muy singular de El Maestrazgo, una zona que geográfica e históricamente siempre ha tenido una identidad propia y que hoy en día se divide, administrativamente, entre Teruel y Castellón y cuya capital oficial es Sant Mateu.

Digo que Morella es singular y lo es por muchos motivos. En primer lugar porque es una fortaleza natural de primer orden utilizada desde la antigüedad. De hecho, la raíz indoeuropea Mor- suele denotar una montaña aislada en medio de una llanura y se supone que de ahí proviene el nombre del pueblo. En segundo, y resulta lógico tras conocer el dato anterior, en Morella ha habido innumerables hostialidades diversas entre sus ocupantes y el ejercito sitiador de turno, remontándose las últimas refriegas a las guerras carlistas, en el siglo XIX. Y en tercer lugar, como colofón a la información que acabo de aportar, la gente de Morella es muy especial y tiene un sentido de comunidad increíble.

Y es que ha tenido una historia de sangre y fuego de la que pocos lugares pueden presumir. Esto, se quisiera o no, quizás ha condicionado profundamente el compromiso de los habitantes con su comunidad y con el mundo exterior. Y lo ha hecho para bien.

Mientras otros pueblos de la zona, a principios del siglo XX, derribaban sus murallas, los morellanos las reforzaban, quizás debido a su aguda consciencia histórica. Aún hoy en día los habitantes pagan una tasa anual para la conservación de las fortificaciones, y no sólo por su valor turístico, sino también por su valor defensivo. Quien paga la tasa tiene derecho a refugiarse dentro de las murallas en caso de conflicto armado.

la fortaleza vista desde su base. la foto, por la falta de perspectiva, no hace justicia a lo imponente que es. en la foto superior se aprecia mucho mejor la prominencia.

Tras escuchar algo así uno se podría pensar que estamos hablando de gente cerrada. Para nada. Los morellanos viven sobretodo del turismo, y con el viajero que se acerca son realmente esplendidos, hasta el punto de no consentir que NADIE abuse del turista o lo time como ocurre en otros lugares del Mediterráneo. Tan fuerte es el sentido de la solidaridad y de respeto al visitante que, y esto lo observé de primera mano, los mismos souvenirs en tiendas distintas tienen exactamente el mismo precio, hasta el último céntimo, lo que denota un pacto serio entre comerciantes. Y en ningún caso los precios son abusivos o los servicios prestados mezquinos. La seriedad y responsabilidad de los morellanos con los viajeros es inconcebible en la mayoría de los sitios turísticos que he conocido en mi vida.

basílica de santa maría

¿Y qué es lo que hay que ver en Morella? Pues bastantes cosas. Aparte de su arquitectura predominantemente medieval, civil y eclesiástica, destaca sobretodo la fortaleza, realmente imponente, como ya habréis podido comprobar en la primera foto de este artículo, una panorámica general de Morella.

El punto más alto de esta se eleva a más de 1000 metros sobre el nivel del mar y sí, efectivamente los inviernos aquí se hacen muy duros, con temperaturas de hasta -20ºC. No hay que olvidar que estamos en lo alto de la Cordillera Ibérica. En verano, de todos modos, se hace un sitio muy agradable para estar, especialmente cuando la canícula reina en la costa mediterránea, a apenas 50km de distancia.

Volviendo al asunto: El acceso a la fortaleza, previo pago de una entrada muy razonable de 3€, se hace a través de un convento abandonado dotado de una iglesia sorprendentemente grande y, en una sala adyacente mucho más antigua, un gran fresco medieval, desgraciadamente no muy bien conservado, donde se puede distinguir una alegoría de la sociedad de la época y una partitura antigua.

el fresco en cuestión
ábside de la iglesia del convento

El ascenso al castillo es progresivo, superando varios niveles de defensa bastante impresionantes, sobretodo porque se pueden apreciar los distintos añadidos y modificaciones que hubo a lo largo de la historia. A destacar la mazmorra, una cueva muy poco acogedora, que nos puede dar idea de lo que suponía estar preso en aquella época.


dos vistas durante el ascenso a lo alto del castillo. como se ve, desde él se domina toda la comarca.
hay unos cuantos cañones alrededor del castillo y, la verdad, aún acojonan un poquito.

El castillo es la principal atracción del pueblo, pero no la única. Sus calles y callejuelas, en mayoría peatonales, están muy bien conservadas y cuidadas, y su distribución es principalmente circular y en espiral alrededor de la fortificación, como es lógico.

la plaza de colón con su reloj de sol gigante
también hay sitio para lo bizarro, como esta estampa conmemorativa

Muchas de las calles están dotadas con soportales en los que podemos encontrar restaurantes de categoría y tiendas de souvenirs muy variadas (algunas especializadas en miel, jabones, ropa de lana) con precios muy razonables, como ya dije, y objetos de buen gusto.

uno de los soportales típicos de morellaLas dos veces que he estado en Morella he tenido el placer de comer en el Restaurante Casa Pere.

En la primera ocasión, acompañado por el-hombre-cuya-identidad-debe-seguir-misteriosa, nos tomamos un menú degustación (el grande, 30€ cada uno) de carácter semipornográfico en el que disfrutamos de los productos típicos del Maestrazgo y de la localidad, como las croquetas morellanas, que son cualquier cosa menos croquetas pero están riquísimas, y recetas con trufas, una de las especialidades de la zona. En febrero, todos los años, suele haber una celebración gastronómica de la trufa a la que estoy seguro merece la pena ir. La cuestión es que tras acabar el menú los camareros amablemente nos llevaron rodando hasta el coche (es broma).

En la segunda ocasión, esta vez con cachopoguoman, tuvimos la suerte de que nos atendiera el dueño del local, con el que hicimos muy buenas migas: nada más pedirnos la carta y escucharnos hablar nos dice:

—Hum, sois de Asturias, ¿eh? Pues os voy a tener que dar bien de comer, que sé como os las gastáis por allí. De aquí con hambre no marcháis.

cachopoguoman al borde del coma estomacalY efectivamente. Durante la espera por el menú degustación (el pequeño) en la terraza del bar nos trajo varias bandejas con pan con tomate y otras delicias, todas cortesías de la casa. Cuando llegó el menú apenas podíamos hablar de la contractura que ya teníamos en el diafragma, pero no dejamos ni las migas. Y al final no nos cobró ni el vino, ni los chupitos ni el café. Y además, el tío más majo que la hostia, hablándonos con ilusión de sus futuros proyectos para el restaurante y preguntándonos un montón de cosas sobre la comida asturiana. Un auténtico lujazo de sitio.

Tras acudir la grúa municipal a levantarnos de la mesa (broma también), rodamos como pudimos, esféricos de la jartura, por la calles de Morella observando las tiendas. Y que esto sirva de lección para los comerciantes de otros sitios turísticos: porque el trato es tan amable y las propuestas tan razonables, que me dejé más pasta en Morella que en cualquier otro sitio de los que he estado durante todas las vueltas que di por el Mediterráneo. En ningún momento me sentí estafado por los precios u ofendido por cosas de mal gusto en los expositores y los escaparates.

Y esto se nota también en el tipo de visitantes que paran por allí. Hay mucho turismo familiar, mucho extranjero, mucha pareja (ciertamente el lugar es un tanto romántico) y en ningún caso vimos gente maleducada, gritona o impresentable. Con su actitud relativamente discreta los morellanos han sabido atraer al turista de calidad a cambio de una oferta también de calidad.

devolviendo el bou al redil con ayudaSi acudís a Morella la primera quincena de Agosto es probable, además, que os encontréis con una tradición típica de los pueblos de la zona, los bous al carrer; literalmente, toros en la calle.

Este espectáculo, al contrario de lo que se puede pensar, es incruento y los animales en general no sufren más que cierto grado de susto, que supongo que no será tanto ya que muchos de ellos repiten su actuación de pueblo en pueblo. Los que si corren peligro son los que se ponen delante del toro.

Como asturiano poco acostumbrado a las tradiciones taurinas encuentro los bous al carrer bastante fascinantes y divertidos, y no me extraña que tengan el éxito que tienen; aunque también es verdad que de un pueblo a otro la calidad del espectáculo es muy variable, y puedo asegurarlo porque he tenido ocasión de ver los bous en tres sitios distintos. En cualquier caso, esperemos que desde el desconocimiento no se acaben prohibiendo. Sacar al toro de un sitio tirando por el rabo es lo más agresivo. No sé si eso es cruel, pero probablemente lleven peor el viaje en el camión.

En definitiva estoy hablando de un sitio muy recomendable al que intentaré retornar siempre que pueda, aunque me tenga que desviar 100km de mi ruta, sólo para volver a disfrutar de sus monumentos, de su gastronomía y de su gente.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

31 mayo 2010

rite of spring 2: calentando motores

[Segundo artículo sobre la fiesta de primavera: el primero, con las fotos de los disfraces, aquí.]

Antes de los conciertos, el concurso de karaoke y demás, se hizo necesario juntar fuerzas mediante la comida y la bebida. Para ello se preparó una estupenda paella, con abundantes alcachofas.



Los primeros asistentes llegan a la casa. Al final nos juntamos como unas 50 personas. Algunas ya llevaban de prefiesta desde el día anterior.


Aprovecho para poner esta foto de la barra antes de que se llenara de gente y sólo se vieran cabezas.


Sesión de cante jondo incluida en el ticket.


Mientras se hace la paella nada como lubricar previamente el gaznate.


Parece grande, ¿verdad? Pues no quedaron ni los huesitos del pollo.


El escenario, ya preparado para el macroconcierto que tendría lugar a continuación.


Glomp, Slurp, Ñam.


La gente se reúne para el concierto. Como se puede ver, love is in the earth.


No me pidan explicaciones que no las tengo.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks

2 mayo 2010

voet’s oriental cumple at the oviedo cranf facilities

archivado en: Personal Recetas

the three thankyous und the maestro chi-qi-ta-ho con su brújula geomántica
elaboración mandala / fase 1
elaboración mandala / fase 2
elaboración mandala / fase 3
la turbamulta está contenta
al ataque!
flying over mandala
viet ñam
luz azul y roja sobre fondo verde
les luthiers
"vosotros discutid pero a mí dejaime el ordenador"

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Personal Recetas

5 abril 2010

cachopomán en casa pedro (santa eulalia)

archivado en: Cachopomán Eo

Ni aún de retiro espiritual Cachopomán baja la guardia ni por un momento.

Así tuve oportunidad de tomar un cachopo en Casa Pedro, un hotel-restaurante estupendo sito en Santa Eulalia de Oscos. He aquí el artefacto, con paquete de tabaco como referencia:


Ciertamente no es muy grande comparado con otros cachopos que he analizado. Sin embargo, esto no se puede tener en cuenta aquí, sencillamente porque en la zona, muy próxima a Galicia, no existe tradición de cachopo. Más aún, ni siquiera es conocido por muchos hosteleros afincados aquí, como pude comprobar para mi sorpresa. Por tanto, al no haber competencia, el tamaño es, sin más, razonable.

Toca entonces analizar la calidad. Y es ex-qui-si-ta. La carne es realmente buena, así como el jamón y el queso de relleno. Las patatas no parecían congeladas, aunque no pondría la mano en el fuego, y los champiñones de acompañamiento, ligeramente sofritos con ajo, estaban realmente ricos y hasta crujientes. En una época donde es rarísimo encontrar un restaurante con champis que no saben a lata, esto es muy de agradecer. Por su presencia no eché de menos algo de ensalada.

El tamaño es adecuado para una sola persona, que si no es muy voraz se quedará satisfecha. El precio, correcto, teniendo en cuenta que cuesta 11.50€ con pan (muy bueno) incluido.

Mi diagnóstico es que la relación calidad/precio es muy buena, aunque la cantidad se queda un poco atrás; pero debemos tener en cuenta la falta de tradición en la zona. Aun así, por otros platos que probé (pornográficas las croquetas de cabrales) puedo afirmar que el sitio es muy recomendable para zampar en general.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Cachopomán Eo

río eo (2)

archivado en: Comer Eo Naturaleza

Ya estoy de vuelta a la vida cotidiana y por tanto, a este mi/tu/vuestro superglob.

En mi último post puse una de las muchas fotos que hice durante mi escapada de semana santa a la zona del río Eo. Fuí hasta allí buscando reencontrarme con la Naturaleza después de pasar 6 meses completamente volcado en un proyecto de implantación de un sistema informático, es decir, delante de una pantalla.

Como el objetivo de este pequeño viaje era más de carácter interno que externo, encuentro cierta dificultad a la hora de contar lo que vi y viví, ya que prefiero guardar reserva. Así que al contrario que en otros viajes que hice, que conté de modo cronológico, haré un pequeño resumen de mi estancia y en futuros posts contaré algunas de las rutas de senderismo que hice durante este tiempo, algunas de belleza sobrecogedora.

PRIMERAS IMPRESIONES

Ciertamente me llevé una sorpresa nada más llegar a la zona, ya que no me la encontré tan salvaje como pudiera esperar, al menos aparentemente. La fuerte inversión con fondos europeos sobre estos concejos ha potenciado su carácter turístico y los pueblos, caminos y carreteras están tan cuidados y arreglados que da la sensación de haber caído en una trampa para turistas. Pero como pude comprobar, nada más lejos de la realidad.

Las comarcas que rodean al Eo (a las que se les suele llamar sin más Los Oscos) están formadas por siete ayuntamientos distintos (incluyendo los Oscos propiamente dichos) que viven en gran parte, efectivamente, del turismo. Pero no es el típico turismo masivo que se puede encontrar en la costa mediterránea; al contrario, se basa sobretodo en el respeto al patrimonio natural y está dirigido a gente amante de la montaña y de las rutas por naturaleza. Y aunque mucha gente ha criticado y critica este enfoque, puedo afirmar que al menos por lo que fui testigo, esta inversión ha potenciado positivamente una zona que estaba prácticamente condenada al aislamiento y la autarquía económica.

Si no eres de Asturias o Galicia lo más probable es que la palabra Oscos no te diga nada. Pero esta zona destacaba por su peculiar modo de vida. Ancestralmente desconectada del resto del mundo por su geografía y situación, la gente que aquí vivía prácticamente era autosuficiente en todos los sentidos. Mucha de la gente que aquí vivía poseía casas Y terrenos que les proveían de todo al precio de trabajar de sol a sol. La gente se hacía con sus propios medios desde el pan hasta el licor, y la única industria, de carácter artesanal, que tenía cierta relevancia hacia el mundo exterior estaba basada en el hierro. Aún se conservan unas cuantas herrerías tradicionales impulsadas por energía hidráulica, y hay toda una cultura de navajas y cuchillos artesanales en plena vigencia.

ALOJAMIENTO

Aunque inicialmente me iba a hospedar en San Martín de Oscos, allí conocido como Samartín d’Ozcos, al final encontré habitación en Santa Eulalia, localmente llamado Santalla d’Ozcos. Véase foto.


Allí me hospedé en Casa Pedro, un bonito hotel atendido por, como es fácil deducir, Pedro, un hostelero multigalardonado por la calidad de sus servicios. Y ciertamente es un reconocimiento merecido pues Pedro es una persona que se desvive porque estés agusto y vuelvas. No sólamente se preocupa de dar comida y alojamiento de excelente calidad (hasta el café que sirve es de primera) a un precio muy asequible sino que demuestra que para esto de la hostelería no vale cualquiera: hay que saber y valer para ello.



LA GENTE

Toda la gente con la que tuve oportunidad de tratar, tanto en Santalla como en otros muchos sitios que estuve, es extraordinariamente amable. No sólo es abierta por naturaleza sino que en ningún momento tienes la sensación de que te intenten timar, como pasa en muchos sitios que viven principalmente del turismo.

Me produjo una gran impresión la manera de hablar. Al ser una zona que experimentó un aislamiento durante siglos, en él se mezclan influencias del gallego y del asturiano y el dialecto que se habla, el eonaviego (que toma el nombre por estar la zona comprendida entre el río Eo y el Navia) está muy vivo, como pude comprobar al oir a un montón de gente charlar en el primer bar-tienda en el que entré y durante el resto de mi estancia.

Yo que aprendí a hablar el bable que me enseñó mi abuela y estoy bastante familirizado con la lengua asturiana más o menos oficial que se habla en Asturias lo pasé mal para entender a la gente de allí. Aunque las palabras no son muy distintas y con atención son reconocibles, la fonética es muy distinta a la que se utiliza en el resto de Asturias: el uso de la che vaqueira, por ejemplo, está muy extendido. ¿A qué suena? pues un poco a como los argentinos pronuncian la y griega y la elle: ¿shegaste sha?.

EL PAISAJE

Es bastante montañoso, aunque variado. Mientras Taramundi tiene montes surcados por valles profundos y umbríos, de modo similar a Grandas de Salime o Pesoz, San Martín es mucho más abierto y formado por colinas redondeadas. En Santa Eulalia se pueden encontrar ambos tipos de paisajes.

En la zona ha habido muy poca industrialización, al contrario que en el resto de Asturias; eso no significa que esté exenta del todo de ella. Cerca de Grandas de Salime, sobre el río Navia, hay una presa con un conjunto industrial en ruinas que parece una especie de Minas Tirith que hubiera sido conquistada por Mordor. Es hasta bello por lo ominoso que resulta.


Y que valga la referencia a El Señor de los Anillos para mandarle un mensaje a Peter Jackson: Macho, entiendo que para rodar tus películas sobre la obra de Tolkien hayas escogido tu tierra, Nueva Zelanda. Pero si hubieras necesitado una alternativa, tendrías que haber venido por aquí.

Los paisajes, una vez que nos alejamos de las zonas más o menos urbanizadas, exquisitamente cuidadas, son sobrecogedores. Como veréis en futuros posts, o mismamente en la foto del anterior, no es difícil imaginarse a Gandalf y sus hobbits apareciendo por un recodo del camino.

A todo ello contribuye la omnipresente presencia de la pizarra, que domina la geología y la construcción en la zona. La increíble variedad de azules y violetas de esta piedra supone un contraste continuo con la infinita variedad de verdes, desde el limón hasta el turquesa, que explotan continuamente delante de los ojos, así como con los ocres y rojos de la madera y las hojas secas. Hay momentos en el que la belleza del entorno es tan sobrecogedora que deseas, sin éxito, parar los procesos mentales para poder percibirlos plenamente sin sentirse abrumado. Tanto es así que en algún caso, sólo tras ver las fotos en casa, he podido percatarme de lo obsceno de la belleza de algunos de los sitios en los que estuve.


Los muros que separan los campos están prácticamente todos hechos de esta pizarra, más o menos inundada de vida: cuando no lo es por el sedum y otras plantas más o menos suculentas, el musgo invade la totalidad de la piedra.


Es propio de esta zona utilizar lajas de pizarra clavadas en la tierra para delimitar los pastos y caminos de modo rapido y eficaz, sin el esfuerzo de levantar los muros de piedra clásicos. Se llaman chantos, como estos de Martul, entre Santa Eulalia y San Martín.


COMER

Se come de maravilla. Típicos productos de los Oscos son el queso y la miel, de los cuales traje alguna muestra para revivir la estancia una vez de nuevo en la ciudad. Pero aparte de los productos típicos para adquirir hay un montón de sitios para comer bien. El propio hotel Casa Pedro, donde me alojé, es un sitio excelente para probar la gastronomía de la zona, de carácter rural. Aquí no espere uno encontrarse pato a la naranja y melifluás parecidas: aquí lo que hay que tomarse son unos buenos huevos fritos con jamón, chorizo y patatas fritas. Y no digo ya el pan, riquisimo, que se hace y toma por aquí.


Uno de los sitios donde me gustó mucho comer, aunque probé unos cuantos, fue en el restaurante Las Cortes (no tienen web, sorry) de Pesoz. Precisamente allí me tomé el plato que acabo de mencionar. Lo que pasa es que me pilló con tanta hambre que no me acordé de hacer foto cuando me lo sirvieron, pero la ración, aparte de considerable, tenía un precio más que razonable. En la foto superior se ve el gusto con el que reformaron la antigua cuadra que ahora es comedor.

Hablaré de otros sitios para comer en los futuros posts sobre las rutas de la zona. Pero ya puedo adelantar que en todos ellos la casa os convidará seguramente a un pornográfico licor de orujo con miel.

Curiosamente, y para mi pesar, no hay apenas tradición de cachopo. De hecho, muchos hosteleros nisiquiera conocen el plato. De todos modos me tomé uno en Casa Pedro que analizo aquí.

EL CLIMA

Pues no muy distinto del resto de Asturias. Obviamente, cuando hay buen tiempo da gusto estar aquí. Pero cuando no, llueve; y bastante. Aunque por el hecho de estar relativamente bajos respecto al nivel del mar no hace mucho frío a no ser que tiremos en dirección a Galicia o León. A mí no me importa especialmente que el día esté gris o llueva: gran parte de la belleza del lugar se debe a la gran cantidad de agua presente en la zona, y alguna de las rutas que hice fueron bajo la lluvia. No por ello fueron menos hermosas.

Y como muestra un botón. Os pongo a continuación dos panorámicas realizadas en dirección al Mar Cantábrico desde el Alto de la Garganta, que separa la Ría del Eo del interior, a mi llegada (buen tiempo) y a mi partida cinco días después (mal tiempo).



¿Cuál os parece más bonita? Seguramente la segunda. Por eso el hecho de que no haya Sol no debería preocupar a la hora de acercarse por aquí. Otra cosa es que haya temporal, claro.

Y nada. Como ya he repetido varias veces a lo largo del artículo, en el futuro contaré con detalle algunas de las rutas que hice.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Comer Eo Naturaleza

22 marzo 2010

cachopomán en casa pedro (oviedo)

archivado en: Asturias Cachopomán

De nuevo Cachopomán, esta vez acompañado de Cachopoguoman, asume su identidad secreta para combatir el crimen culinario, sea este en forma de astracanadas etéreas o de melifluás de diseño, aunque a veces sean más bien de diñeso.

Esta vez nuestra misión era de reconocimiento. Por ahí circula que el cachopo de Casa Pedro es de los mejores de Asturias. Numerosas fuentes lo atestiguan, como la noble Cofradía del Cachopo de Avilés. Sin embargo, un auténtico científico no se cree nada hasta que observa por sí mismo.

Suponiendo por la fama precedente que iba a ser difícil encontrar sitio, reservé por si acaso con unas horas de antelación. No me equivoqué. Nada más llegar al sitio comprobé que estaba bastante lleno, a pesar de ser ya un poco tarde.

Pedimos un cachopo para dos y nos llegó ESTO, convenientemente partido:

cachopo casa pedro
Debido al ángulo de la foto no se aprecia bien su tamaño, ya que el mechero y el boli puestos como referencia están mucho más cerca que el artefacto en sí. Mea culpa. Pero baste decir que el cachopo mide 45cm de largo, es decir, CASI MEDIO METRO.

El rebozado, la carne, el jamón serrano y el queso, riquísimos y abundantes. El corte, fino y agradable de comer. La guarnición, estupenda. El tamaño, el ideal para dos personas. El precio, 17 euros.

Diagnóstico: el cachopo de Casa Pedro casi roza la perfección, y aunque pueda parecer un poco caro comparado con lo de otros locales de hostelería extraurbanos, merece la pena.

Decir que es uno de los mejores cachopos de Asturias no es faltar a la verdad. En definitiva, un sitio para repetir de cuando en cuando.

  • RSS
  • Facebook
  • Meneame
  • Twitter
  • MySpace
  • Digg
  • del.icio.us
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Slashdot
  • StumbleUpon
  • Technorati
  • Wikio
  • Google Bookmarks
archivado en: Asturias Cachopomán
índice   cranf.net   wordnadapress
123