21 Mayo 2010

la herencia de bob

Archivado en: Increíbleble, RetroTech, Software, Windows — voet

No, no me estoy refiriendo a J.R. “Bob” Dobbs, el Ser Supremo de la Iglesia de los Subgenios, sino a algo mucho más terrorífico.

Microsoft BOB es considerado uno de los mayores fiascos de la historia del software. Tal es así, que Microsoft canceló el proyecto poquísimo después de su salida al mercado, práctica poco habitual en la empresa.

Ahora, ¿Qué es o era Microsoft BOB? Resumiendo, aunque faltando un poco a la verdad: Un Sistema Operativo de Dibujos Animados. Siendo un poco más estrictos, en realidad se trataba de un GUI (Graphical User Interface) que corría sobre Windows 3.x y Windows 95.


Si habéis jugado a alguna de las clásicas aventuras gráficas de Lucasfilm o Sierra, como Monkey Island, recordareis que el entorno de estas consistía en un escenario sobre el que el personaje podía interactuar con objetos y personajes para avanzar en el juego. Esa era la filosofía de BOB.

El problema es que en 1995, en la era del VGA y sus 16 colores a 640×480 píxeles de resolución, donde un Pentium a 100MHz con unos pocos megabytes de RAM y menos de cien de disco duro se consideraba un maquinón, hablar de dibujos animados atractivos y, sobre todo, fluidos era sencillamente imposible.

A ello debemos añadirle una funcionalidad bastante limitada —consecuencia lógica cuando estamos hablando de un producto dirigido a absolutos iletrados informáticos—, unos elementos estéticos sencillamente abominables, y una interacción con el usuario basada en secuencias infinitas de preguntas, como se puede comprobar perfectamente aquí.

¿Y cuál es la herencia de la que hablo al principio del artículo? Pues todos aquellos elementos chirriantes que fueron incluidos en los sucesivos productos Microsoft, aquellos componentes que, cada vez que nos vemos, pensamos ¿A quién se le ocurriría semejante engendro? La respuesta, en este mismo artículo. Siga, siga usted leyendo.

El usuario de Office está bastante habituado a encontrarse asistentes animados como clips odiosos, einsteins cargantes, gatitos convertibles en cuerdas de violín y demás seres (des)entrañables. Y sin necesidad de Office, en cualquier instalación nueva de Windows XP podemos darle a la búsqueda de ficheros en el explorador para horrorizarnos con un perro abominable, meneando el rabo, ejerciendo de asistente para la búsqueda.

De todos modos, todos estos personajillos y animaciones inútiles y exasperantes no son nada al lado del mayor atentado estético jamás concebido por mente humana. Sí, lo han adivinado a raíz de la execrable tipografía utilizada en este artículo: la principal herencia de BOB es la fuente Comic Sans Serif. Puaj.

Vincent Connare es el ejecutor, pero no el máximo responsable, de este horror de fuente, que fue diseñada específicamente para Microsoft BOB.

Se supone que la intención de esta tipografía infame era poder disponer de una fuente de tebeo para su uso en documentos de carácter informal. Mas la Caja de Pandora se abrió cuando se incluyó dentro del, bastante escaso, conjunto de fuentes OEM que acompañan a los productos Windows desde entonces.

El gran problema de Comic Sans no es su intrínseca cutrez, debida a la uniformidad del grosor de su trazo, su falta de armonía, su aspecto desaliñado e infantil y, en definitiva, su notoria mediocridad como tipografía. El gran problema es que la gente la usa indiscriminadamente a falta de otras alternativas.

Letreros de comercios, carteles, informes de ventas en Excel (¡era el tipo de letra oficial de una empresa en la que estuve!) y hasta documentos oficiales utilizan Comic Sans sin que los responsables, aparentemente, se den cuenta de que NO es adecuado para esos menesteres y que al resultado final le falta toda seriedad. ¿Para cuándo una esquela funeraria con esta tipografía?

Debemos considerarnos aliviados, de todos modos, al saber que una primera versión de esta fuente no sólo tenía el mismo trazo y aspecto horrible que la actual, sino que además añadía pequeños ojos a las letras en un intento por antropomorfizarlas: ojos, que por otra parte, estaban todavía peor hechos y planteados que las letras en sí. Véase el gráfico que copié de la wikipedia aquí a la derecha. El ojo se ve claramente porque el gráfico es grande… ¿Como quedaría si lo representaramos en pantalla con letras de apenas una docena de píxeles de alto?

La gente que nos dedicamos (o hemos dedicado) al diseño gráfico SUFRIMOS cuando vemos Comic Sans. Madredediós, hasta NASA for Kids usa y abusa de ella, por muy apropiado que pueda parecer el contexto.

Así que es normal que exista una reacción contundente a través de la organización Ban Comic Sans, que lucha por su prohibición. Sí, prohibición. Parece ser que la única manera de que se deje de usar esta fuente es prohibirla, hacerla ilegal, que no esté disponible. Obviamente es como clamar en el desierto. Pero aunque no se consiga esta solución extrema, debemos concienciarnos de que NO ES BUENO utilizar Comic Sans en ningún contexto.


Ban Comic Sans ofrece además abundantes alternativas por si necesitamos un tipo de letra script en alguna ocasión. Cualquier cosa menos utilizar El Engendro.

Y antes de que me olvide: dije antes que Connare no era el máximo responsable. Efectivamente.

Hay una persona que es responsable tanto de BOB, como de los personajitos animados porculones, como de Comic Sans. No es Bill Gates: este es sólo un instrumento más dentro de esta horrísona cadena de despropósitos.

Melinda French tiene la culpa. Quizás no les suene, pero si les digo que al casarse adoptó el nombre de Belinda Gates, ahora estará todo claro. Podemos imaginar esta especie de Yoko Ono del software teniendo la siguiente conversación con su futuro marido:

— Cariño, me se ha ocurrido que esa empresa que tú tienes podría hacer una cosa que me se ha ocurrido.
— ¿El qué, cariño?
— Algo así como un Windows para niños: podríamos meter así como perritos así como meneando la cola y darle una estética así como de tebeo.
— Menuda ocurrencia; pero no sé si el estado actual de la tecn…
— ¡Pues no follas!

Gracias, Belinda. Y gracias, Bill, por tus ganas de follar… nos.

EDITO: añado un vídeo, cortesía de rafa_piltrafa, que reproduce una experiencia con BOB.

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9 Enero 2010

todo tiene explicación

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La obsesión por la seguridad en un mundo cada vez más caótico impulsó, a principios de la segunda década, la extraña moda de poseer cada vez coches más grandes. La explicación inicial era evidente: cuando más pesado un vehículo, menos impacto, proporcionalmente, absorbe al chocar con otro más ligero.

Pero lo que empezó como una moda acabó convirtiéndose en una obsesión, luego en un negocio y, acabáramos, en un símbolo de status. No tardó en hablarse de la Ley de Idle, que aseguraba que el peso de los coches que salieran al mercado se duplicaría cada 16 meses. Esta ley se cumplió finalmente durante casi diez años.

La razón era simple. Habiendo coincidido esta locura en un momento de alto precio de la vivienda y con el petróleo por las nubes, las numerosas subvenciones de las petroleras y la visión de los ingenieros no tardó mucho en conseguir que la adquisición de una casa-coche saliera casi gratis, a pesar de su alto mantenimiento.

La sociedad cambió y el mundo con ella. O al revés.

A principio de la tercera década el peso medio de un turismo con dos baños y terraza era de 1500 toneladas. Consumía más de 100 litros de keroseno por kilómetro y avanzaba a 600 metros por hora. Pero las carreteras estaban todas destrozadas por el peso y los viejos puentes eran inútiles de facto. Incluso los escasos propietarios de vehículos ligeros (y por tanto viejos) que no habían muerto aplastados en los cruces no podían circular por la falta de calzada. Los coches se convirtieron finalmente en vivienda permanente. Y como poca gente se podía desplazar más allá de unos kilómetros al día, esto, unido a la enorme deuda de las familias, hundió la economía.

Ante esta situación, alguna gente usó el ingenio y se dedicó a separar las antiguas viviendas de ladrillo de sus cimientos y acoplarles chasis y motores de vehículos conseguidos en el chatarrero. Pero los edificios de ladrillo eran demasiado grandes. Así que durante estos duros años se fueron haciendo cada vez más pequeños hasta tener el tamaño minimo para que cupieran un puñado de personas sentadas. Pero la disminución de tamaño significó más velocidad. Esta agilidad recuperada permitió que la gente pudiera desplazarse de nuevo a menudo, efizcamente y a bajo coste, lo que repercutió positivamente en la economía. Las acerías volvieron a funcionar y, finalmente, las casas convertidas en coches se hicieron de metal, más práctico que el ladrillo.

Es por ello, hijo mío, que los coches llevan tresillo incorporado, con dos butacas delante y el sofá detrás; y por el mismo motivo las casas tienen ventanas.

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24 Diciembre 2009

the lamb lies down on zx spectrum

Archivado en: Dibujo, Galería, Nostalgia, RetroTech — voet

Madre de diós, acabo de encontrar perdido en un CD una de mis primeras obras digitales, realizada con un Sinclair ZX Spectrum de 48kB en 1988, cuando servidor tenía 15 años.

the lamb lies down on broadway
En aquellos años no había los monitores que hay ahora y estas cosas se hacían en una tele normal, con lo que la realidad se parecía más a esto:

the lamb lies down on broadway
(Ah, la delicada pátina entrañable que impregna a lo analógico.)

De aquella hice un montón de dibujos en el Spectrum (el rock’n'roll de nuestra generación, como oí una vez) utilizando diversos programas, de los cuales mi favorito, que sigue siendo impresionante hoy en día, era el OCP Art Studio (véase video). Envíe unos cuantos dibujos a los concursos de la extinta revista MicroHobby pero jamás me publicaron. Ni siquiera este, probablemente el mejor de todos los que hice.

De todos, sólo conservo este. Que, por cierto, es la portada de un discazo: The Lamb Lies Down on Broadway, de Genesis.

the lamb lies down on broadway

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17 Diciembre 2009

la oficina sin hilos

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Como todo el mundo sabe, antes de que existieran los ordenadores la contabilidad era un follón.

La manera tradicional de almacenar la información de las diversas transacciones era usando pequeñas pellas de barro conectadas unas a otras mediante hilos de algodón, lana o esparto. Ya sabéis: conos, pedidos; los cubos con una raya, facturas; las bolas con un agujero, albaranes, etc… Estos hilos permitían, y siguen permitiendo hoy en día, relacionar unos documentos con otros de manera que todo quede atado y bien atado, valga la metáfora.

Obviamente, en las oficinas pequeñas con mucho trajín, al cabo de cierto tiempo resultaba muy difícil moverse. En una ocasión vi una foto de una oficina de los años 30 envuelta por una telaraña de más de cuarenta mil kilómetros de hilo. Bueno, eso ponía el pie de foto. Pero es plausible.

¿Quién no se ha reído en las tópicas películas antiguas cuando, tras declararse a la secretaria, el oficinista patoso de turno se enredaba con los hilos y, en consecuencia, destruía la información de la empresa enviándola al garete? Eso sí, se ríen menos los oficinistas que tienen que quedarse hasta altas horas de la noche desenredando documentos. Otro gag recurrente de estas películas es el del empleado que tira de un hilo para encontrarse finalmente deshaciendo el traje de su jefe.

¿Quién no sospecha de las empresas que no muestran al público sus oficinas? Cierto es que hay, aunque pocos, departamentos con sus panoplias bien ordenadas y ningún hilo fuera de su vitrina. Pero muchos hemos visto que la mayoría parecen la explosión, congelada en el tiempo, de una fábrica de espaguetis.

Los economistas aseguran que este sistema ha experimentado diversas innovaciones con los siglos: por ejemplo, en la edad media un monje inventó el hilo doble y su trenzado; más tarde, ya en el XIX, cuando las anilinas de fabricación alemana y la automatización de la industria textil abarataron los costes, se popularizaron los hilos de colores.

De manera optimista, la aparición en la década de los 50 de los primeros ordenadores hidráulicos dotados con micropoleas auguró el fin de la oficina con hilos en menos de diez años.

Es cierto que algunos procesos se han simplificado y automatizado: es habitual, hoy en día, tener hiladoras continuas autoanudadoras con teñido en tiempo real; las pellas son de plástico y su tamaños más o menos homologados; La calidad de los hilos, de nylon (y hasta de lycra en ciertas oficinas lujosas), evita las roturas y los constantes nudos y renudos de los viejos hilos de algodón y bramante.

Pero está claro que el sueño de la oficina sin hilos está aún por alcanzar.

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16 Julio 2009

reloj-calculadora

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casio_ca_502¡Ay, qué recuerdos!

De niño tuve unos cuantos relojes CASIO. Recuerdo que odiaba los relojes de aguja y que sólo los quería digitales. Además, ya de aquella no soportaba aquello de AM/PM y siempre los configuraba para que diera la hora utilizando la notación 00-24.

De todos los relojes que tuve, mi favorito fue este de la izquierda. Me duró bastante: creo que al menos 5 años, aunque acabó muriendo más que nada porque era necesario utilizar la uña para darle a los botones y, claro, se acabaron desgastando brutalmente, hasta el punto de no poder utilizarlo.

Recuerdo una noche que no podía dormir (debía tener unos 13 años) y, como el reloj no tenía raíces cuadradas, me puse a puro tanteo a calcular la raíz cuadrada de 1000. Todavía me acuerdo de los minutos que eché y del resultado que obtuve (y no olvidaré nunca: 31,622777: sólo admitía 8 cifras). Y que después dormí como un tronco.

¿Y sabéis una cosa? Hace muchos años que no llevo reloj. No me gustan las joyas, ni las pulseras, ni los collares, ni los piercings, ni nada artificial sobre el cuerpo. Pero si tuviera que escoger un reloj que fuera con mi personalidad, escogería uno como este.

Y eso que leo por internet, acerca de los relojes calculadora, que sólo los utilizaban los horteras y los taxistas. Pues taxista no soy, con lo que debo ser un hortera.

Sinceramente, encuentro más hortera el osito de Tous.

Hay que reivindicar los relojes-calculadora.

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