23 Junio 2010

el fenómeno profético

Archivado en: Análisis, Heterodoxia, I Ching, Profecías — voet

Supongo que después de mis artículos sobre las profecías Hopi, mi amado público está perplejo por el hecho de que me ponga a hablar de profecías. Personalmente las encuentro muy interesantes, aun con reservas en la inmensa mayoría de los casos.

La literatura profética está omnipresente en todas las religiones, independientemente de su relevancia y su localización geográfica. En todo caso es necesario distinguir la mera predicción de la profecía: la primera siempre se apoya en supuestos lógicos y racionales, en extrapolaciones. La profecía siempre tiene en origen una revelación de carácter inexplicable que muchas veces se achaca a la intervención divina. Y hasta dentro de ella hay diversos grados de claridad.

Se puede ser escéptico respecto a este asunto y con razón, ya que nada aborrece tanto el raciocinio como al posible conocimiento del futuro.

Ciertamente la mayor parte de las profecías son tan oscuras y ambiguas que no merecen mucha consideración (ej: dos países entrarán en guerra y uno vencerá), sin hablar de oportunismos varios elaborados con afán de notoriedad, jocoso o recaudatorio, como ha ocurrido muchas veces a lo largo de la Historia y sigue ocurriendo dentro de muchos movimientos y sectas de tipo New Age.

Vivimos, como diría un chino, tiempos interesantes: y esto provoca que el asunto de las profecías salten a la palestra y esten de plena actualidad. Porque, no nos engañemos, el contenido de estas profecías siempre es traumático, para bien o para mal.

Ahora… ¿cómo se puede verificar la validez del fenómeno profético? es un asunto complejo, pero en principio bastaría

  1. comprobar la existencia de paralelismos, de coherencia, entre diversas corrientes proféticas muy separadas cultural, espacial y temporalmente, así como
  2. encontrar al menos una profecía que se haya cumplido y que sea lo suficientemente detallada, e improbable a priori, como para descartar un acierto por mera casualidad.

El cumplimiento de la primera condición no supone una verificación especialmente rotunda; pero si la literatura profética realmente habla de acontecimientos reales futuros, debería producirse. Si no fuera así, estaríamos hablando de puros delirios.

Pero sí existen suficientes paralelismos. Como ya señalé parcialmente en los artículos sobre las profecías Hopi, estas, la escatología cristiana, la musulmana y las profecías de Li Chun-Feng son coherentes con respecto a la aparición de una figura mesiánica que unificará a la Humanidad y traerá un tiempo de paz duradero.

La cuestión del Fin del Mundo es más universal aún: en prácticamente todas las profecías de todas las culturas se habla de una estrella que caerá sobre la Tierra (quizás un asteroide, ¿este?) y un terremoto global que cambiará la forma de los continentes, probablemente debido al impacto del citado meteorito.

Pero estas consideraciones no me preocupan realmente. Y un estudio profundo de los paralelismos (y divergencias) entre las diversas profecías supone un esfuerzo monumental que no estoy dispuesto a realizar aquí.


Con respecto a la segunda condición, la que se refiere al cumplimiento de una profecía detallada y, hasta cierto punto, improbable a priori, he encontrado un ejemplo fascinante. No sólo por sus precisiones, sino también por sus imprecisiones. De hecho, estas son casi más interesantes que las primeras pues revelan muchísimo sobre el proceso mental que lleva a la elaboración de una profecía.

Lo mejor de todo es que proviene de un lugar y un tiempo inesperado: Argentina, siglo XX. Su autor: Benjamin Solari Parravicini.

Este hombre, pintor afamado en vida en su país y profundo católico, se dió cuenta a finales de los años 30 que muchos dibujos y textos que realizaba de modo inconsciente, dejándose llevar, correspondían a eventos que acababan cumpliéndose. Llevado por sus creencias católicas, llegó incluso a destruir algunos de los primeros dibujos por miedo a estar cometiendo algún tipo de herejía. Pero finalmente acabó aceptando la naturaleza profética de sus dibujos y textos, y se dedicó con ahinco a ellos.

Bien es verdad que muchísimas de sus predicciones no se han cumplido, y que hasta se le va la pinza bastante con los contactos extraterrestres y otras milongas que me parecen poco serias; aunque es verdad que a veces hace uso del condicional: por ejemplo, predijo, antes de Franco, la llegada de un dictador a España que destruiría y reconstruiría el país para ser finalmente sucedido por un Borbón… y que si la salud se lo permitía, ese dictador acabaría sus días en Argentina. Esta ramificación en posibles futuros es también observada por los Hopi y da mucho de sí a la hora de especular.

Pero, aún así, Parravicini tiene predicciones notables que parecen haberse cumplido. Entre ellas, la que voy a usar de ejemplo.

Aquí a la izquierda tenemos uno de los dibujos de Parravicini, realizado en 1939.

El texto dice “La libertad de norte américa perderá su luz – su antorcha no alumbrará como ayer y el gran monumento será atacado dos veces“. No es una afirmación especialmente reveladora, en principio.

Pero cuando examinamos el dibujo de cerca… se ponen los pelos de punta. Su contenido sólo puede calificarse como asombroso; y a la vez muy clarificador respecto al proceso que tuvo lugar en la mente del autor.

Está clarísimo que Parravicini vió, más bien entrevió, el atentado del WTC del 11 de septiembre de 2001. Ahí están, claramente, los edificios del WTC: dos rectángulos prácticamente idénticos de familiares proporciones, sendas explosiones en su parte superior y, manda narices, hasta la antena de uno de los edificios. Alrededor, otros edificios se derrumban en medio de lo que parece una polvareda.

Sin embargo las Torres Gemelas no estaban ni siquiera planificadas cuando este dibujo fue realizado. De algún modo, Parravicini sabía que el evento transcurría en Nueva York, y que afectaba a su símbolo más importante. Efectivamente, el WTC se convirtió en el símbolo por excelencia de la ciudad tras su construcción; pero en el año 1939 el símbolo representativo de Nueva York era la Estatua de la Libertad.

De algún modo tuvo que casar su visión de lo futuro con lo conocido en el presente, y he aquí que finalmente hizo una síntesis, notoriamente forzada, de ambas. Así, convirtió las explosiones en la corona de pinchos de la estatua, la antena en antorcha y hasta se vió obligado a dotar a la figura humana con un cuerpo casi geométrico.

Se puede alegar que es un dibujo posterior al atentado y por tanto una falsificación. Pero no lo es: los dibujos de Parravicini se publicaron varias veces a lo largo de su vida, antes de que muriera en los 70. También se puede alegar que se trata de mera casualidad; pero creo que no puede serlo. Sería demasiada casualidad. Demasiada. Demasiada.

Tras contemplar el dibujo, el contenido del texto se hace evidente: efectivamente, el monumento fue atacado dos veces, y el retroceso en libertades civiles en los USA desde entonces es notorio.

[ Respecto al mismo atentado, el contenido del capítulo 18 del Apocalipsis también es bastante sorprendente. Pero eso es materia para otro artículo. ]

El Mundo llegará a ser desnaturalizado por el poder de la pantalla doméstica. Toda mala influencia será desparramada groseramente sobre todo hogar y será impuesta por el comercio avisador que busca la masa. La masa embrutecerá dominada por las órdenes disfrazadas de paraísos fáciles y superiores, contemplará la estupidez y la inmoralidad con ficción. Llegará el día en que el grueso popular será manejado como aprisco.

Parravicini, 1938

 


Llegado a este punto se puede dar cierto crédito al fenómeno profético, que no a la totalidad de su literatura.

Es el momento de buscarle una explicación racional; y creo que una explicación de carácter metafísico o filosófico es suficiente, sin necesidad alguna de recurrir a argumentos religiosos basados en una fé crédula e irracional que todo lo explica con la palabra divino.

Porque, realmente, la cuestión no es tanto sobre profecía-sí/profecía-no como sobre la existencia de un determinismo inexorable, en primer lugar, y sobre las posibilidades de la consciencia humana, en segundo.

La cuestión del libre albedrío y el determinismo es una de las más antiguas en Filosofía, e incluso dentro de la propia Ciencia. No se ha resuelto aún, si es que tiene solución, y la lucha se ha derivado hacia otro campo de batalla, que es el de si son posibles a la vez o son incompatibles. Curiosamente, la principal preocupación al respecto entre los, digamos, filósofos profesionales es la relativa a los aspectos morales.

Hay infinidad de argumentos a favor y en contra recopilados en los enlaces que he puesto en el párrafo anterior: me limitaré a exponer lo que yo creo al respecto. Y esta opinión está basada en mi profunda creencia de que la naturaleza profunda de la Realidad es de orden psíquico; y que el mundo material es un artefacto de la consciencia.

Así que, amigo/a lector/a, agárrese a la silla, que hay curvas.

Opino que, de algún modo, la Realidad solo está definida de manera precisa cuando es observada, es decir, en el aquí y el ahora. Más allá del momento y el lugar actual, sólo existe como esbozo. Debido a ello, y muy en sintonía con la cosmovisión Hopi, el grado de concrección de lo observado se diluye a medida que nos alejamos del presente y de lo inmediato.

Esto, que puede parecer en contra de todo lo que afirma el positivismo y la imperante visión materialista/mecanicista del mundo, no es ignorado por la propia Física. El Gato de Schrödinger es un buen ejemplo de esta falta de concrección de los eventos que están más allá del fenómeno de observación; y del mismo modo, NO es posible diseñar un experimento que demuestre que un reloj funciona mientras no está siendo observado.

Se puede argumentar, y es de sentido común, que un reloj abandonado en un cajón dará la misma hora que otro que tenemos en la muñeca pasada un tiempo. Pero NO es posible demostrar si ha seguido andando todo este tiempo o las agujas se han colocado como debían justo en el instante antes de echarle el primer vistazo. El sentido común afirma lo primero. Pero no deja de ser una extrapolación realizada por nuestra mente, del mismo modo que somos capaces de visualizar los muebles de la habitación de al lado sin estar allí, aunque, en realidad, más allá de la pared, a la pura luz de nuestros sentidos inmaculados, simplemente hay un abismo.

Estoy segurísimo de que a la mayor parte de los lectores/as le están rechinando los dientes ahora mismo tras semejante afirmación. Pero lo preocupante del caso es que realmente no hay manera de demostrar lo contrario. Precisamente es ahí a donde quiero llegar, a esa Indefinición Intrínseca de la Realidad.

Esta visión del mundo no es ajena a muchas filosofías: en el zen encontramos el famoso koan que pregunta: Si un árbol cae en el bosque y no hay nadie para oirlo… ¿hace ruido ese árbol?. La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: el ruido no es algo que pertenece al árbol en sí, sino algo que sucede en el observador, o más estrictamente, dentro del acto de la observación. Sin observación, no hay ruido.

¿Es posible que el Universo aproveche esa indefinición para reajustarse a sí mismo? ¿Cambian los tramoyistas el escenario cada vez que el actor se dirige al público? Hawking lo resume con la frase: Dios no sólo juega a los dados, sino que los tira donde nadie los ve. Borges va más lejos, y en su poema (qué lejos puede llegar la poesía) Para una versión del I Ching afirma:

El porvenir es tan irrevocable
Como el rígido ayer. No hay una cosa
Que no sea una letra silenciosa.
De la eterna escritura idescifrable
Cuyo libro es el tiempo. Quien se aleja
De su casa ya ha vuelto. Nuestra vida
Es la senda futura y recorrida
El rigor ha tejido la madeja
No te arredres. La ergástula es oscura,
La firme trama es de incesante hierro
Pero en algún recodo de tu encierro
Puede haber una luz, una hendidura
El camino es fatal como la flecha
Pero en las grietas esta Dios, que acecha.

Quizás el Universo está sin más esbozado en una especie de bloque que abarca todo el espaciotiempo (qué, según Kant y los idealistas kantianos, sólo existe en nuestra mente). Pero sólo esbozado.

A pequeño detalle, a detalle humano, sólo adquiere cierta nitidez cuando se contempla a sí mismo utilizando, en nuestro caso, pequeñas masas de color gris que llamamos cerebro; Si el Universo que podemos conocer, que es todo el que hay, está entre las orejas, orejas y cerebro incluidos… ¿qué hay detrás? Probablemente nada. Lo Real es Sueño, y sólo se distingue de este por su continuidad y coherencia. Por más que intentemos demostrar lo contrario, es imposible. Me temo que no se puede refutar si vivimos en una gigantesca alucinación colectiva.

Dentro de este universo esbozado, el libre albedrío tiene cabida: pero sólo, por así decirlo, para las pequeñas cosas, de modo limitado. Quizás el libre albedrío de Napoleón acabó decidiendo el destino de Europa. Quizás el destino de Europa estaba predefinido y fue necesario un Napoleón. Son cuestiones peliagudas, resbaladizas, indecidibles.

Queda el asunto de la consciencia, o más bien del tipo de consciencia, que permite trascender el tiempo y el espacio.

Aquí hay que ser especialmente cuidadoso de no caer en la trampa de que no hay más modo de consciencia que el que hemos aprendido en occidente, o incluso, a un nivel biológico, el que pertenece a los seres humanos por su diseño darwiniano como especie depredadora que es.

En el artículo de la cosmovisión Hopi señalé como es posible que un lenguaje puramente operacional soslaye el concepto de tiempo, y como la hipótesis de Sapir-Whorf postula que el lenguaje condiciona la percepción última del mundo.

Los profetas, asumiendo este punto de vista, son personas que han desarrollado (quizás con ayudita) y/o han sido dotadas de modo innato con la capacidad de adoptar estados de consciencia no ordinarios, transtemporales. En cualquier caso no tienen más remedio que encajar sus visiones dentro de lo que conocen; y de ahí la vaguedad, el uso de metáforas y la imprecisión de sus descripciones.

Un ejemplo estupendo de esta adecuación es el anterior que puse de Parravicini. Respecto al mismo suceso, Apocalipsis 18 comienza con la siguiente frase: Después de esto vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la Tierra fue alumbrada con su gloria. ¿No es la imagen de un ángel una buena alegoría de un avión de color blanco? ¿Existe algo mejor que la TV para alumbrar la Tierra?

Soy el primero en reconocer que no tengo una explicación definitiva para el fenómeno profético y que mi intento es vago y confuso (y mi formación filosófica no alcanza a utilizar la terminología necesaria para expresarme con rigor; pero esto es un glob generalista, no una publicación académica especializada), aunque sí creo que hay evidencias suficientes como para reconocerlo como algo real.

La explicación que propongo necesariamente adopta un punto de vista acientífico, porque no encuentro la manera de explicarlo científicamente… ¡qué más me gustaría a mí! de hecho, lo hago cada vez que puedo. Pero me niego a rechazar la realidad de determinados fenómenos sólo porque la Ciencia no pueda con ellas. Y el historial de desengaños que ésta me ha dado ya es bastante larga. No digamos la fe ciega.

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12 Febrero 2010

hexagrama 57: el conocimiento

Archivado en: I Ching — voet

Nombre original en la edición de Wilhelm: Lo Suave (Lo Penetrante)

descripción

Se habla aquí de conocimiento; es decir, de la información y su comprensión, de datos y su significado.

La madera, que es el elemento que caracteriza al signo, es el soporte idóneo de la información, ya que es un material relativamente fácil de tallar, cuando no flexible. El papel está hecho de madera.

Por otra parte un árbol es una sustancia viva que se ramifica y penetra simultáneamente en la tierra a la vez que asciende hacia el cielo. La ramificación simboliza la estructura lógica que dota de coherencia y sentido a la información; y el crecimiento, la deducción y obtención de nuevos datos y significados a partir de los existentes y su aplicación. Las ciencias formales, como las Matemáticas, siguen este esquema para alcanzar cotas cada vez más altas.

Mas aún, si hubiera que hacer una analogía con un objeto material partiendo del significado de los trigramas, madera afuera y madera dentro, esa analogía sería con un libro; un objeto externamente hecho de papel que en su interior contiene información. Es posible, desde esta óptica, que este hexagrama represente al propio I Ching en determinados contextos.

Pero un libro en sí mismo no recoge conocimiento, sólo información. Uno ha de hacer suyo el conocimiento mediante el estudio, la comprensión y la aplicación gradual de los datos que son ofrecidos, sin pasar ninguno por alto y discriminando entre lo relevante y lo accesorio. Esta tarea es, ante todo, de carácter individual y exige dedicación prolongada. En algunos casos la tarea sencillamente no tiene fin. Mas merece la pena, pues el conocimiento es quizás la más poderosa de todas las herramientas de las que se puede disponer.

Del mismo modo, cuando lo que se pretende es ilustrar a otros y transmitirles conocimiento, esto también se ha de hacer de modo gradual, de tal modo que cada etapa sea asimilada y comprendida antes de pasar a la siguiente. Y como requisito previo es necesario calar a la persona, penetrar en su psique, para decidir la manera más conveniente de llevar esto a cabo.

Por último, es esencial dejar claro que no estamos hablando de mero conocimiento de las cosas externas. Eso sólo conduce a la habilidad para lidiar con las cosas del mundo y con otras personas.

Si lo que se desea es alcanzar la auténtica sabiduría, debemos ante todo seguir el consejo socrático de conocerse a uno mismo. Sólo el desarrollo de esta autoconsciencia nos permite superar nuestros automatismos y entender las motivaciones de nuestras propias acciones y reacciones, liberándonos y elevándonos.

Las tres primeras líneas hacen referencia a la interpretación de los datos. Las tres últimas, a la aplicación de esa interpretación.

las líneas

1 Los datos de los que se dispone no son suficientes. Esto hace que nos veamos incapaces de llegar a una conclusión y tomar una decisión. Pero no es conveniente que esto nos paralice. Debemos intentar avanzar como sea, aun con cautela, ya que el propio avance determinará cuál es la información que necesitamos para progresar.

2 Los datos de los que se dispone no son fiables. Unos son ciertos, otros son falsos, y con ellos es imposible llegar a una conclusión. En este caso debemos concentrar nuestros esfuerzos en discriminar que información es veraz y cual está distorsionada. Nos enfrentamos en este caso a la posibilidad extrema de que nos estén intentando engañar de modo malintencionado, con lo que a la profundidad de nuestras pesquisas deberemos añadir cautela y discrección. El esfuerzo, en todo caso, merece la pena.

3 Disponemos de datos suficientes como para llegar a una conclusión. Pero aún así sentimos que no son suficientes y pretendemos obtener más. Lo único que conseguiremos de ese modo es llegar a contradicciones e incoherencias, y lo que es peor, no podremos alcanzar una conclusión definitiva que nos permita pasar a la acción.

4 El trabajo consciente, la seriedad y la experiencia nos han permitido alcanzar una conclusión definitiva y despejar las dudas sobre la cuestión que nos pudieran haber acompañado hasta entonces, algo que viviremos como liberación. Además, este conocimiento obtenido es de carácter tan universal, riguroso y práctico que podremos aplicarlo en cualquier situación en todas las esferas de la vida. Todo esto es muy favorable.

5 Aquí, como en la línea anterior, hemos llegado a una conclusión, o al menos estamos a punto de hacerlo. Pero mientras en el caso previo se trataba de la obtención de verdades universales, en este estamos tratando sin más con el sentido de una situación un tanto anormal. El conocimiento que obtengamos nos servirá al menos para tomar la menos mala de las decisiones posibles, siendo nuestras mejores bazas el tanteo, la cautela y el seguimiento cercano del asunto a tratar.

6 El conocimiento obtenido es abrumador. Tanto, que pone en peligro aquellas convicciones en las que se basa nuestra identidad y nuestra personalidad. Nuestra mente se ha convertido en un campo de batalla. En el mejor de los casos pensamientos obsesivos no nos dejarán pensar con claridad. En el peor, el derrumbe psíquico nos amenaza. Lo mejor que podemos hacer es no insistir, descansar y regenerarnos.

* Tanto la tercera como la sexta líneas pueden indicar que estamos abusando del caracter oracular del propio I Ching.

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Archivado en: I Ching

hexagrama 58: el grupo

Archivado en: I Ching — voet

Nombre original en la edición de Wilhelm: Lo Sereno (El Lago)

descripción

Este hexagrama describe un grupo de personas unidas libremente por una afinidad interior con la intención de disfrutar y compartir.

A diferencia de otras situaciones, aquí no existe necesariamente una figura que ejerce de líder agrupando a los demás; más bien todos ocupan su posición al mismo nivel. Por otra parte las relaciones entre los miembros del grupo están, hasta cierto punto, establecidas en base a la confianza mutua.

Es por eso que en este contexto la actitud externa, reflejo de la interna, debe ser alegre, abierta y orientada a la creación de un ambiente franco y sincero donde cualquier tipo de rigidez está de más. Actitudes policiales, hurañas o amenazantes no tienen cabida aquí.

La función del grupo es el intercambio de bienes, pero no bienes materiales cuya entrega supone una merma para el benefactor, si no de aquellas posesiones inmateriales que no implican pérdida cuando se entregan. Por ejemplo, el conocimiento: Cuando un grupo de estudiantes intercambian lo que saben, todos sus miembros ganan y ninguno pierde. Es por esto que el grupo crea y distribuye riqueza entre sus miembros. Y es por esto mismo que este hexagrama resulta favorable.

Sin embargo dentro de este contexto existe tres peligros omnipresentes que hay que considerar:

Uno, que el intercambio degenere en mero cachondeo y diversión vacía de contenido.

Dos, que uno ceda su voluntad al grupo, dejándose arrastrar.

Y tres, que a causa del, al menos aparentemente, buen ambiente reinante, uno sea incapaz de discriminar las posibles dobleces e intenciones ocultas que puedan subyacer en el seno del grupo o de sus miembros.

Tan ciertos son estos peligros que, paradójicamente, las líneas de este hexagrama abundan en advertencias y consejos en aparente contraposición a la cualidad benéfica que lo impregna en un sentido global.

las líneas

1 Dentro del grupo no ha de haber necesariamente permanente actividad o jolgorio, que es lo que en el fondo buscan muchas personas. Aquí, sin embargo, se ven unos amigos que saben estar juntos y cómodos incluso en medio del silencio, ya que lo que comparten en el fondo es mucho más profundo que la mera diversión.

2 Aquí existe la tentación de dejarse arrastrar por el grupo hacia acciones que a uno no le agradan o no le convienen. En este caso basta con mantenerse firme. Si uno dice que no, puede tener que enfrentarse a una insistencia momentánea; pero finalmente el grupo desistirá de hacerle participar en esas acciones, ahora y en el futuro.

3 Se describe aquí a una persona cuya ligazón con el grupo es superficial. Busca meramente la diversión, la evasión y el cachondeo, y su intención no es tanto compartir como sacar el máximo partido de la situación aportando lo mínimo. Perserverando en esta actitud no sólo descuidará más y más las cosas importantes en favor de satisfacciones intrascendentes; los miembros del grupo con actitud más seria acabarán condenando su participación.

4 La persona que se deja arrastrar por placeres superficiales descrita en la línea 3 llega a un punto de hastío. Entonces contempla la actitud de las personas descritas en la línea 1, descubriendo su riqueza interior, y se acerca a ellas con intención de aprender y compartir, desechando su antigua actitud. Es lo mejor que puede hacer. No se arrepentirá.

5 Aquí se muestra a la persona de la línea 2 rechazando los placeres innobles en los que participa el resto del grupo; pero también expuesta, de manera continua, a la tentación de caer en ellos. La situación es de una lucha interior permanente. En este caso se debe redoblar la firmeza y tener en cuenta la opción drástica de alejarse definitivamente de la tentación. De otro modo sucumbirá a ella.

6 La persona superficial descrita en la línea 3 acaba errando el camino y entregando completamente su voluntad al grupo. Se ha convertido en un títere y sólo una intervención enérgica del exterior, en forma de castigo o ayuda, será capaz de devolver a esa persona el control sobre su propia vida.

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30 Enero 2010

i ching con encuadernación de lujo

Archivado en: Arte, I Ching, Personal — voet

En virtud de un pacto de sangre a la luz de la luna sobre un barril de cerveza con mi amiga Esther, entre ella y yo existe un trato de carácter secreto.

Y ella acaba de cumplir su parte: una encuadernación totalmente artesanal, en piel y oro, del libro más grande jamás escrito: el I Ching.


Este es mi primer ejemplar del I Ching de la edición de Edhasa, comprado allá por 1995. Cuando llegó a manos de Esther estaba prácticamente destrozado, con cinta adhesiva para juntar el lomo y otros desperfectos.


Como se puede ver, además de su nuevo abrigo de piel, el libro viene con una caja protectora forrada en el mismo papel de aguas utilizado para las guardas de su interior.


Aquí lo podemos ver ya completamente fuera de su funda. Obsérvese el delicado moiré del forro interior de la caja, en un verde que contrasta perfectamente con los elementos en rojo del libro.


El borde de las páginas, que estaba completamente sucio y manoseado, ahora está perfectamente guillotinado y teñido de rojo. La parte superior está pulida como un espejo para que rechace el polvo.


En esta foto se puede comprobar el nervado del lomo.

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Las letras rojas no están pintadas: son de un tipo de piel distinto al de la portada, y están encajadas como en una pieza de marquetería. Asimismo, las letras chinas están dibujadas con una tira muy fina de pan de oro, dificilísimo de trabajar.

La verdad es que cuando lo miro me siento como una especie de mezcla entre gollum-tesoro y un simio mirando el monolito 1:4:9 de la peli de Kubrick.

Supongo que a estas alturas os estaréis preguntando como es posible una encuadernación de esta calidad. La respuesta es muy sencilla: Esther es encuadernadora artística profesional con más de 20 años de experiencia. Comenzó con un pequeño taller en el barrio de Lavapiés, en Madrid, y desde hace un lustro está establecida en Oviedo.

Os adjunto la tarjeta de visita si queréis hacer encargos. De todos modos, como no se lee muy bien en la foto, copio los datos como texto:

Esther Ruíz Bardón
Encuadernación Artesanal y Artística
C/ San Antonio 16 1ºIzda
33003 Oviedo, Asturias
Tlf: 620 509 953

Esther normalmente trabaja para clientes de Asturias y Madrid. Pero si vivís en otro lugar y estáis interesados en contratar sus servicios no creo que tengáis ningún problema en llegar a un acuerdo con ella sobre las condiciones de envío y entrega. Eso sí, tiene una gran demanda de trabajo así que hay que tener paciencia, pues este tipo de artesanía no es de la que se hace en dos días.

Mi parte del trato, por cierto, consiste en hacerle su web profesional en la que mostrar sus trabajos y talentos. Cuando la tenga hecha avisaré por aquí.

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19 Enero 2010

la ley sinde

Archivado en: Denuncia, I Ching, Noticias — voet

Dije en su momento que no iba a perder más tiempo hablando de cánones y cachondeos diversos a cuenta de la industria cultural, que no de los creadores.

Pero la Ley Sinde, como ya la llaman, clama al cielo.

Consiste, ni más ni menos, en la creación desde el órgano legislativo, de una fiscalía paralela, por no hablar de tribunal paralelo, al margen de las instituciones jurídicas ya establecidas: lo que va contra la separación de poderes y por tanto, de la Constitución.

Considerando además que esta fiscalía o tribunal está hecho a medida de la parte acusadora, se podría decir que el “sastre” que ha montado este tinglado (o “sastra” si nos adherimos a su estética falta de ética) está cometiendo prevaricación.

Si tenemos en cuenta además que esta gente desconoce el significado del concepto presunción de inocencia ya que por definición somos estadísticamente culpables, la cosa va directamente contra derecho.

Dice el I Ching en el hexagrama 16, El Entusiasmo, edición de Wilhelm:

Así los antiguos reyes hacían música
para honrar los méritos
y la ofrendaban con magnificencia

y en el mismo hexagrama encontramos esta joya:

[...] En esta regla de movimiento que sigue la línea de menor resistencia se funda la inviolabilidad de las leyes naturales [...] De un modo parecido se presentan las cosas en la sociedad humana. También en su seno podrán imponerse sólamente aquellas leyes que se hayan arraigadas en el sentir del pueblo, pues las leyes que contradicen este sentir sólo suscitan el resentimiento.

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