12 febrero 2010
Nombre original en la edición de Wilhelm: Lo Suave (Lo Penetrante)
descripción
Se habla aquí de conocimiento; es decir, de la información y su comprensión, de datos y su significado.
La madera, que es el elemento que caracteriza al signo, es el soporte idóneo de la información, ya que es un material relativamente fácil de tallar, cuando no flexible. El papel está hecho de madera.
Por otra parte un árbol es una sustancia viva que se ramifica y penetra simultáneamente en la tierra a la vez que asciende hacia el cielo. La ramificación simboliza la estructura lógica que dota de coherencia y sentido a la información; y el crecimiento, la deducción y obtención de nuevos datos y significados a partir de los existentes y su aplicación. Las ciencias formales, como las Matemáticas, siguen este esquema para alcanzar cotas cada vez más altas.
Mas aún, si hubiera que hacer una analogía con un objeto material partiendo del significado de los trigramas, madera afuera y madera dentro, esa analogía sería con un libro; un objeto externamente hecho de papel que en su interior contiene información. Es posible, desde esta óptica, que este hexagrama represente al propio I Ching en determinados contextos.
Pero un libro en sí mismo no recoge conocimiento, sólo información. Uno ha de hacer suyo el conocimiento mediante el estudio, la comprensión y la aplicación gradual de los datos que son ofrecidos, sin pasar ninguno por alto y discriminando entre lo relevante y lo accesorio. Esta tarea es, ante todo, de carácter individual y exige dedicación prolongada. En algunos casos la tarea sencillamente no tiene fin. Mas merece la pena, pues el conocimiento es quizás la más poderosa de todas las herramientas de las que se puede disponer.
Del mismo modo, cuando lo que se pretende es ilustrar a otros y transmitirles conocimiento, esto también se ha de hacer de modo gradual, de tal modo que cada etapa sea asimilada y comprendida antes de pasar a la siguiente. Y como requisito previo es necesario calar a la persona, penetrar en su psique, para decidir la manera más conveniente de llevar esto a cabo.
Por último, es esencial dejar claro que no estamos hablando de mero conocimiento de las cosas externas. Eso sólo conduce a la habilidad para lidiar con las cosas del mundo y con otras personas.
Si lo que se desea es alcanzar la auténtica sabiduría, debemos ante todo seguir el consejo socrático de conocerse a uno mismo. Sólo el desarrollo de esta autoconsciencia nos permite superar nuestros automatismos y entender las motivaciones de nuestras propias acciones y reacciones, liberándonos y elevándonos.
Las tres primeras líneas hacen referencia a la interpretación de los datos. Las tres últimas, a la aplicación de esa interpretación.
las líneas
1 Los datos de los que se dispone no son suficientes. Esto hace que nos veamos incapaces de llegar a una conclusión y tomar una decisión. Pero no es conveniente que esto nos paralice. Debemos intentar avanzar como sea, aun con cautela, ya que el propio avance determinará cuál es la información que necesitamos para progresar.
2 Los datos de los que se dispone no son fiables. Unos son ciertos, otros son falsos, y con ellos es imposible llegar a una conclusión. En este caso debemos concentrar nuestros esfuerzos en discriminar que información es veraz y cual está distorsionada. Nos enfrentamos en este caso a la posibilidad extrema de que nos estén intentando engañar de modo malintencionado, con lo que a la profundidad de nuestras pesquisas deberemos añadir cautela y discrección. El esfuerzo, en todo caso, merece la pena.
3 Disponemos de datos suficientes como para llegar a una conclusión. Pero aún así sentimos que no son suficientes y pretendemos obtener más. Lo único que conseguiremos de ese modo es llegar a contradicciones e incoherencias, y lo que es peor, no podremos alcanzar una conclusión definitiva que nos permita pasar a la acción.
4 El trabajo consciente, la seriedad y la experiencia nos han permitido alcanzar una conclusión definitiva y despejar las dudas sobre la cuestión que nos pudieran haber acompañado hasta entonces, algo que viviremos como liberación. Además, este conocimiento obtenido es de carácter tan universal, riguroso y práctico que podremos aplicarlo en cualquier situación en todas las esferas de la vida. Todo esto es muy favorable.
5 Aquí, como en la línea anterior, hemos llegado a una conclusión, o al menos estamos a punto de hacerlo. Pero mientras en el caso previo se trataba de la obtención de verdades universales, en este estamos tratando sin más con el sentido de una situación un tanto anormal. El conocimiento que obtengamos nos servirá al menos para tomar la menos mala de las decisiones posibles, siendo nuestras mejores bazas el tanteo, la cautela y el seguimiento cercano del asunto a tratar.
6 El conocimiento obtenido es abrumador. Tanto, que pone en peligro aquellas convicciones en las que se basa nuestra identidad y nuestra personalidad. Nuestra mente se ha convertido en un campo de batalla. En el mejor de los casos pensamientos obsesivos no nos dejarán pensar con claridad. En el peor, el derrumbe psíquico nos amenaza. Lo mejor que podemos hacer es no insistir, descansar y regenerarnos.
* Tanto la tercera como la sexta líneas pueden indicar que estamos abusando del caracter oracular del propio I Ching.
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Nombre original en la edición de Wilhelm: Lo Sereno (El Lago)
descripción
Este hexagrama describe un grupo de personas unidas libremente por una afinidad interior con la intención de disfrutar y compartir.
A diferencia de otras situaciones, aquí no existe necesariamente una figura que ejerce de líder agrupando a los demás; más bien todos ocupan su posición al mismo nivel. Por otra parte las relaciones entre los miembros del grupo están, hasta cierto punto, establecidas en base a la confianza mutua.
Es por eso que en este contexto la actitud externa, reflejo de la interna, debe ser alegre, abierta y orientada a la creación de un ambiente franco y sincero donde cualquier tipo de rigidez está de más. Actitudes policiales, hurañas o amenazantes no tienen cabida aquí.
La función del grupo es el intercambio de bienes, pero no bienes materiales cuya entrega supone una merma para el benefactor, si no de aquellas posesiones inmateriales que no implican pérdida cuando se entregan. Por ejemplo, el conocimiento: Cuando un grupo de estudiantes intercambian lo que saben, todos sus miembros ganan y ninguno pierde. Es por esto que el grupo crea y distribuye riqueza entre sus miembros. Y es por esto mismo que este hexagrama resulta favorable.
Sin embargo dentro de este contexto existe tres peligros omnipresentes que hay que considerar:
Uno, que el intercambio degenere en mero cachondeo y diversión vacía de contenido.
Dos, que uno ceda su voluntad al grupo, dejándose arrastrar.
Y tres, que a causa del, al menos aparentemente, buen ambiente reinante, uno sea incapaz de discriminar las posibles dobleces e intenciones ocultas que puedan subyacer en el seno del grupo o de sus miembros.
Tan ciertos son estos peligros que, paradójicamente, las líneas de este hexagrama abundan en advertencias y consejos en aparente contraposición a la cualidad benéfica que lo impregna en un sentido global.
las líneas
1 Dentro del grupo no ha de haber necesariamente permanente actividad o jolgorio, que es lo que en el fondo buscan muchas personas. Aquí, sin embargo, se ven unos amigos que saben estar juntos y cómodos incluso en medio del silencio, ya que lo que comparten en el fondo es mucho más profundo que la mera diversión.
2 Aquí existe la tentación de dejarse arrastrar por el grupo hacia acciones que a uno no le agradan o no le convienen. En este caso basta con mantenerse firme. Si uno dice que no, puede tener que enfrentarse a una insistencia momentánea; pero finalmente el grupo desistirá de hacerle participar en esas acciones, ahora y en el futuro.
3 Se describe aquí a una persona cuya ligazón con el grupo es superficial. Busca meramente la diversión, la evasión y el cachondeo, y su intención no es tanto compartir como sacar el máximo partido de la situación aportando lo mínimo. Perserverando en esta actitud no sólo descuidará más y más las cosas importantes en favor de satisfacciones intrascendentes; los miembros del grupo con actitud más seria acabarán condenando su participación.
4 La persona que se deja arrastrar por placeres superficiales descrita en la línea 3 llega a un punto de hastío. Entonces contempla la actitud de las personas descritas en la línea 1, descubriendo su riqueza interior, y se acerca a ellas con intención de aprender y compartir, desechando su antigua actitud. Es lo mejor que puede hacer. No se arrepentirá.
5 Aquí se muestra a la persona de la línea 2 rechazando los placeres innobles en los que participa el resto del grupo; pero también expuesta, de manera continua, a la tentación de caer en ellos. La situación es de una lucha interior permanente. En este caso se debe redoblar la firmeza y tener en cuenta la opción drástica de alejarse definitivamente de la tentación. De otro modo sucumbirá a ella.
6 La persona superficial descrita en la línea 3 acaba errando el camino y entregando completamente su voluntad al grupo. Se ha convertido en un títere y sólo una intervención enérgica del exterior, en forma de castigo o ayuda, será capaz de devolver a esa persona el control sobre su propia vida.
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26 noviembre 2009
Nombre original en la edición de Wilhelm: Después de la Consumación
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Abajo, el fuego; Arriba, el agua. Por dentro las cosas están claras, pero lo que espera afuera es ciertamente desconocido y puede esconder peligros. La citada claridad interior puede inducir a pensar en que se controla la situación cómodamente, pero esta sensación puede ser engañosa.
La situación es como la de una empresa exitosa que ha alcanzado sus objetivos y, embriagada por el triunfo, experimenta una profunda renovación en sus políticas. Se abandonan viejos métodos obsoletos y se adoptan otros nuevos y, en principio, más eficaces. Del mismo modo, el organigrama sufre profundos cambios. También se puede comparar con la situación de un nuevo rico que aspira a cambiar de ámbitos. Pero hay que recordar que una persona noble es capaz de superar un fracaso; pero una persona vulgar jamás supera un triunfo. En definitiva, estamos hablando de las decisiones a tomar tras un cambio profundo de situación.
Todo va bien y avanza por sí mismo, pero la situación no deja de ser rotundamente nueva. Aunque las líneas directrices estén claramente delimitadas y en el lugar que les corresponde, hay una necesidad de completar la adaptación, puesto que muchos pequeños detalles están todavía por perfilar y otros son herencia del anterior estado de cosas. Se puede decir que hay intentar ubicar y ubicarse.
El problema surge precisamente a raíz de esos elementos aparentemente sin importancia que aún están en el aire y no acaban de encontrar su sitio, que en muchos casos debería ser el cubo de la basura. Si no se presta atención a ellos, pueden acabar escapando a nuestro control y comprometer la totalidad. Es por ello que tenemos el deber de identificarlos y la oportunidad de hacer algo útil con ellos.
La edición de Wilhelm sugiere como imagen una máquina de vapor: el fuego de debajo calienta al agua de arriba y se genera vapor a presión que impulsa a una locomotora que hace avanzar a la situación. En principio todo funciona correctamente; pero si por cualquier motivo la caldera rompe y el agua se derrama, esta apagará al fuego. Si el fuego es demasiado intenso, la caldera explotará. Si el tren va demasiado deprisa, descarrilará. Es por ello que hay que estar vigilante.
En todo caso no hay que olvidar que un tren que avanza deprisa posee una gran inercia. Cambiar el sentido de la marcha está vedado. Frenar en caso necesario puede ser difícil. Y en caso de accidente, las consecuencias pueden ser catastróficas.
las líneas
1 Uno es consciente de las dificultades de ir demasiado deprisa y por tanto decide frenar ligeramente el avance. Es esta una actitud sabia, pues es sugerida por la precaución. Desde un ritmo pausado es más fácil ver con claridad el camino que seguimos y el paisaje que nos rodea. Es por esto que no debe ser uno demasiado ambicioso. Las cosas todavía están muy verdes y no se puede pretender avanzar demasiado lejos o marcarse grandes objetivos pues es fácil enredarse.
2 En épocas de transición es habitual que tanto las actitudes como las posiciones de las gente que a uno le rodea experimenten un cambio. Algunas personas se ocultan, otras se embriagan con el éxito, otras intentan sacar ventaja de la situación. No es el momento de intentar afianzar relaciones; tampoco de desprenderse de ellas. Es el momento en que unos se ponen caretas, otros se las quitan. Hasta que la situación no se estabilice no va a estar claro quién es quién y qué lugar debe ocupar. Sólo entonces sabremos quien sigue a nuestro lado y a quien merece la pena dirigirse.
3 Uno está tentado a crecer más allá de lo que es conveniente. Ciertamente existe la posibilidad de una gran expansión. Pero en este caso no hay que olvidar el viejo refrán: “El que mucho abarca, poco aprieta”. Si crecemos más allá de todo control, llegaremos a una situación difícil de manejar. Del mismo modo no es buena idea rodearse de gente con la que no nos fiamos mucho pero que pensamos puede sernos útil. Llegado el momento su propia ambición puede chocar con la nuestra.
4 Es necesario abandonar viejos modos de actuación. Lo que era válido en la condición anterior, no lo será en la nueva. Si mientras la empresa era familiar la gestión era paternalista, ahora que es grande esa actitud no será bien recibida y provocará problemas. De todos modos, cualquier equivocación en este sentido será fácil de subsanar, ya que los requerimientos del tiempo son muchos y no hay problema en relegar estas cuestiones a mera anécdota; al menos la primera vez. Pero es necesario estar muy pendientes de estos episodios para que no vuelvan a manifestarse.
5 En una situación de crecimiento es muy fácil caer en la tentación de invertir nuestros esfuerzos en la grandiosidad y el autobombo, intentando proyectar una imagen pública de triunfo y carisma. Sin embargo es mucho más sabio centrarse en las cuestiones esenciales: infraestructuras, logística, recursos, objetivos. Esas son las cosas importantes. Es muy curioso cómo en la edición de Wilhelm se hace referencia a una comparación entre un hombre del este y otro del oeste. Mientras el primero es el que cae en artificios, el segundo presta atención a lo esencial.
6 Existe la tentación, durante todo el proceso, de echar de menos la situación anterior y no abandonar ciertas actitudes que no cuadran en el nuevo entorno. Pero es muy peligroso quedarse anclado en la antigua mentalidad y las antiguas costumbres. Esto no debe suceder. Uno debe mirar hacia adelante.
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28 julio 2009
Nombre original en la edición de Wilhelm: La Fuerza Domesticadora de lo Grande
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Abajo tenemos el cielo, la fuerza. Arriba, la montaña, un obstáculo elevado. Podemos ver este hexagrama como la descripción de una fuerza que avanza decidida y se topa con una fortaleza. Esta representa una plaza a conquistar que por el momento nos es inaccesible, debido a la presencia de altos muros.
No es posible la conquista ya que necesitamos acumular suficiente fuerza como para poder derribar los muros de un solo ataque. Esta es una tarea difícil, que para ser llevada a cabo necesita ciertos requisitos.
En primer lugar es necesario sitiar la ciudad, lo que obliga a instalarnos en su cercanía, en una posición segura que nos permite controlar tanto la fortaleza como sus alrededores.
En segundo lugar, debemos estar atento a todo lo que sucede en la fortaleza, así como a lo que intenta entrar y salir de ella, sin perderla de vista ni por un momento.
En tercer lugar es necesario preparar las armas para el asedio: las catapultas que nos permitirán derribar los muros. Estas armas poderosas funcionan acumulando lentamente energía elástica que en su momento será liberada de golpe.
Es importante que durante las escasas pausas meditemos sobre la situación e intentemos obtener toda la información posible sobre otra gente que ha realizado esfuerzos similares en el pasado, y aplicar las lecciones aprendidas a nuestra tarea.
El tiempo del asedio es largo y exige de nosotros ser fuertes día tras día. Pero los tesoros que se esconden en la fortaleza hace que todo el esfuerzo merezca la pena.
las líneas
1 Aquí existe la tentación de atacar cuanto antes sin realizar los debidos preparativos. En este caso amenaza el peligro de una gran derrota.
2 Los recursos de los que uno dispone, aun correctamente dispuestos, son aún insuficientes como para realizar un ataque en gran escala. Es necesario por el momento limitarse a establecer el campamento y acumular o esperar refuerzos.
3 Aquí la labor se está desempeñando con ahínco. Por una parte la fuerza para el ataque está siendo acumulada. Por otra, se toman todas las precauciones para impedir cualquier daño que pueda provenir desde fuera. Es necesario y recomendable seguir así.
4 En esta línea y la siguiente asumimos la perspectiva del ocupante de la ciudad. Aquí sin más prevenimos un posible ataque por el método de aplacar las intenciones del asediador, disuadiéndolo a tiempo con un actitud pertinente.
5 En esta línea y la anterior asumimos la perspectiva del ocupante de la ciudad. Si en ella prevenimos el ataque mediante la disuasión, aquí lo hacemos debilitando las intenciones del atacante. Esto se hace mediante procedimientos psicológicos.
6 Uno ha acumulado la fuerza y el conocimiento necesario. Ha llegado la hora de atacar. Las catapultas disparan contra el muro y abren un agujero en él. Es el momento de la conquista y de la victoria. Un gran botín nos espera.
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13 julio 2009
Nombre original en la edición de Willhelm: La Disolución (La Dispersión)
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Sobre el agua flota la madera. Es la imagen de un barco en el océano. De aquí se deducen múltiples imágenes relacionadas con una travesía marítima:
- Un barco que parte de puerto y se interna en el mar. Esto sugiere la idea de separación, de despedida, de dispersión.
- Un barco en medio del océano sugiere el infinito. El infinito no tiene forma, estructura ni es abarcable. Como el propio Tao.
- Un barco que se dirige a tierra. Esto sugiere la idea de aproximación, de reencuentro, de reunión.
Estas imágenes contienen al menos dos ideas de gran calado que contienen significados múltiples, complejos, profundos y difíciles de delimitar desde una perspectiva individual, pero más fáciles de entender desde una perspectiva global:
- El océano es un lugar peligroso: no es el hábitat natural del hombre. Supone una barrera, pero también sirve para comunicar los continentes, con lo que es simultáneamente un medio de unión. Por otra parte, el océano infinito, sin forma ni abarcable, es una metáfora del infinito y por tanto de la divinidad. De ahí una referencia a la religión.
- El barco que flota en medio de este entorno hostil no está vacío. Lleva tripulantes a bordo. La supervivencia de todos depende de la colaboración de cada uno de sus miembros. Es por esto que el individuo ha de quedar en segundo plano, sin sitio para rencillas. Por otra parte, el barco en el océano no deja de ser una metáfora de nuestro propio planeta que flota en medio del espacio sideral, con lo que esta obligación se extiende al conjunto de la humanidad. La unión de todos los hombres en una tarea común supone la única garantía de supervivencia.
La aplicación de estos dos conceptos conlleva tanto la trascendencia de lo individual -pérdida del ego- como la aproximación a la divinidad. Estos dos aspectos son inseparables. La devoción de lo divino implica la renuncia a uno mismo y viceversa.
En alquimia este proceso trascendente se conoce como disolución (así es llamado el hexagrama en la edición de Wilhelm), el proceso por el cual nuestras barreras son disueltas y nos fundimos con lo ilimitado. Esta desestructuración de las barreras tiene su contraparte en el hexagrama siguiente, que trata de lo estructurado.
Una última observación. La madera que flota también se puede interpretar como viento y como penetración. Que el barco llegue a buen puerto depende tanto de aprovechar la fuerza del viento como de las órdenes dirigidas por el capitán del barco, capaz de organizar a la tripulación. Esto también es cierto para quien pretenda vivir lo infinito: sólo es posible permanecer indefinidamente en el océano si se dispone de una buena embarcación, o lo que es lo mismo, quien haya desarrollado una mente fuerte y sin fisuras que soporte el embate de las olas de sus propias emociones. De otro modo, perecerá ahogado en ellas.
las líneas
1 Alguien embarca, consciente desde el primer momento que ha de convivir con sus compañeros en espíritu de paz y colaboración; con lo que ya desde un principio aplasta toda desavenencia interior que pueda surgir, con el fin de no perturbar la convivencia.
2 Aquí se ve a alguien que, ya embarcado, se ha quedado aislado del resto de la tripulación. Pero comprende que las rencillas que surgen provienen no tanto de los demás como de su propia valoración negativa de la gente que le rodea. Mediante el esfuerzo consciente de valorar de modo ecuánime y comprensivo a sus compañeros, logra de ese modo librarse de la negatividad y finalmente integrarse.
3 Uno es consciente de que debe renunciar completamente a sí mismo en nombre de la tarea destinada a la totalidad, pues esta ha alcanzado dimensiones abrumadoras. La supervivencia en un barco exige la colaboración de todos sus miembros, y cualquier impulso que no vaya en esa dirección debe ser eliminado de raíz.
4 Se señala a uno que en busca de lo grande y lo lejano no duda en embarcarse y dejar a todos los suyos. Realmente su fe es tan grande y sus objetivos tan elevados que puede realizar este sacrificio. No todos los seres humanos son capaces de algo así, y es posible que nadie le comprenda. Pero hace lo que corresponde.
5 En esta situación existen grandes barreras que separan a los miembros de la tripulación. Sin embargo, un capitán con verdadera vocación es capaz de encontrar una tarea común capaz de reunir a todos los que viajan juntos con el fin de superar las desavenencias.
6 Aquí se señala a alguien que en una situación de peligro inminente no duda en embarcar y partir llevándose lejos a los suyos y todo lo que pueda salvar, con el fin de eludir la situación que se avecina.
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12 julio 2009
Nombre original en la edición de Willhelm: La Subida (El Empuje Hacia Arriba)
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Arriba lo receptivo, la tierra: abajo lo suave, la madera.
El signo sugiere la imagen de una escalera. La madera con un hueco en su parte superior sugiere la imagen de un peldaño. Por otra parte, la tierra arriba indica una posición elevada y acogedora, pero también accesible gracias a la existencia de una escalera en su base, o al menos de un buen sitio donde instalarla; ya que podemos toparnos con una ya construida o la podemos fabricar nosotros mismos. Pero en todo caso es necesaria la voluntad de subirla.
Una escalera, en definitiva, es un instrumento que divide un gran esfuerzo en muchos pequeños, lo que permite realizaciones grandes a base de constancia.
Lo contrario es también cierto: en ocasiones podemos tener a mano recursos inagotables que podemos utilizar como peldaños para fabricar una escalera todo lo larga que uno quiera. Pero el recurso más imprescindible es la dedicación. Quien sube un peldaño todos los días, acaba llegando alto.
Sabio es quien considera siempre la posibilidad de utilizar una escalera para subir, si es posible.
las líneas
1 Se señala aquí a alguien que apunta alto, tiene la voluntad firme de subir, está convencido de su capacidad y cree en la labor. No duda en comenzar su labor simplemente levantando el pie y apoyándolo en el primer peldaño.
2 Subir una escalera requiere cierta soltura. No se puede ser rígido ni remilgado. La rigidez entorpece el movimiento y provoca que nos cansemos rápido. El exceso de delicadeza es igual de peligroso: se debe agarrar los travesaños con firmeza y pisar decididamente.
3 A medida que se sube se va cogiendo altura: a mitad de camino, cuando todavía estamos a cierta distancia del objetivo, esto puede producir cierto miedo, ya que una caída puede hacernos daño y somos conscientes de que, cuanto más subamos, peor pueden ser las consecuencias de un accidente. Sin embargo no debe temerse nada: cada peldaño es igual al anterior, independientemente de su altura. Sólo hay que seguir subiendo con el mismo cuidado que hasta ahora.
4 Por fin hemos llegado. La altura, en retrospectiva, no era excesiva y uno se encuentra en una amplia meseta, un lugar fácilmente defendible de ataques, con amplias vistas y compartido con gente valiosa que ha seguido el mismo camino.
5 Una escalera no se debe subir a saltos. Puede que la subida sea más rápida, pero es fácil meterse un trastazo. Afortunadamente, la prisa suele producir malas consecuencias rápidamente y la caída, de producirse, es desde poca altura.
6 La escalera es muy larga y no se ve el final. Uno está acostumbrado a subir, ya ha subido muy alto y no quiere volverse atrás. Arriba existe la promesa de algo. En este momento es muy importante plantearse muy seriamente a dónde nos dirigimos y ser muy precavido, pues una caída puede ser fatal.
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9 julio 2009
Este el primero de una serie de artículos sobre mi interpretación personal del I Ching (El Libro de las Mutaciones), quizás el libro más inusual y profundo jamás escrito. Como libro vivo que es, también muta de generación en generación sin perder jamás su sentido profundo.
Con esto no pretendo crear (al menos de momento) una edición propia del Libro, pues obviamente aún no he asimilado su totalidad. Ojalá. Pero al tratarse de un libro extremadamente complejo muchas veces filtrado a través de referencias culturales muy ajenas a Occidente, intento, al menos en los hexagramas que conozco bien, darle un enfoque más cercano a nosotros para ayudar a la interpretación.
De todos modos, siempre remitiré a la que es, para mí sin duda, la mejor y más fiel edición: la de Richard Wilhelm.
Tengo intención de publicar más hexagramas en el futuro.

Nombre original en la edición de Willhelm: La Dificultad Inicial
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Abajo el trueno, arriba el agua. En el interior, actividad incesante; afuera, el caos. Este implica peligros, pero también oportunidades.
En nuestro avance hemos llegado a un cruce de caminos. Carreteras parten y llegan hasta la encrucijada, pero no sabemos que dirección tomar. Caminantes de todo el mundo y vehículos de toda clase se mueven en todas direcciones, lo que no deja de producir confusión. Asimismo todos los caminos parecen igualmente buenos o igualmente malos, pero sólo uno o unos pocos llevan al destino que hemos escogido… ¿Cuál de ellos?
No es este momento de escoger un camino arbitrariamente para llegar a dónde sea, sin más. Tenemos una meta clara que precisa escoger el camino adecuado. Encontrar nuestra ruta es el sentido de este hexagrama.
Para ello debemos investigar echando mano de los recursos disponibles en la propia encrucijada, que no son pocos si nos paramos a pensar. No debemos olvidar que estamos rodeados de gente tanto buena como mala, de recursos tanto útiles como inútiles. Estamos en medio de un pequeño microcosmos dónde todas las posibilidades están presentes. Se trata de escoger lo que conviene, en todos los sentidos.
Una vez tengamos claro nuestro camino, podremos avanzar por él sin miedo y abandonar esta situación de caos y confusión.
las líneas
1 Es imprescindible detenerse momentáneamente, preguntar a los viandantes y obtener información que nos permita finalmente elegir nuestra vía. Esto será más fácil si nos mostramos humildes y educados.
2 Parados en medio del cruce de caminos, de repente un coche se detiene. Su conductor nos ofrece la posibilidad de llevarnos en su dirección. Independientemente de la confianza o desconfianza que nos inspire, en todo caso el camino hacia dónde él se dirige y nuestro destino no coinciden. No debemos aceptar su invitación, pero no está de más agradecer su oferta. No se descarta que en el futuro, pero en otras circunstancias, pueda producirse un reencuentro feliz.
3 Uno prescinde tanto de pedir o recibir ayuda como de reflexionar adecuadamente, y escoge la vía que parece más obvia sin pensar demasiado. Sin embargo, lo único que consigue es desviarse del objetivo, quizás sin remedio.
4 Hemos encontrado a alguien que pretende avanzar en nuestra misma dirección. Quizás no nos agrada su compañía, por el motivo que sea. Pero la oportunidad de viajar acompañado no se debe desdeñar, pues viajar con alguien permite practicar el mutuo socorro en caso de dificultades, o por lo menos, compartir la información de que se dispone. Cuatro ojos ven más que dos.
5 En los cruces de caminos, lugares transitados, es frecuente encontrar advenedizos ansiosos de toparse con incautos. Por esto se aconseja precaución. Del mismo modo es fácil que se nos considere a nosotros como bandidos. En este caso debemos ser especialmente reservados y, lo que es muy importante, no pretender demostrar nada.
6 Uno se encuentra perdido en la encrucijada, no sabe qué camino escoger, y pretende quedarse a vivir en ella. Esta actitud obviamente no conduce a ninguna parte. Y lo que es peor, convierte en permanente una situación incómoda que es perfectamente superable.
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