Creo que está clarísimo y fuera de toda duda que lo que ha hecho Israel con la flota de ayuda a Gaza es abominable, por mucho que pueda argumentarse en contra como hacen los impresentables de Intereconomía.
No hay nada que discutir porque, sencillamente, el ataque se produjo en aguas internacionales. Y además, el derecho marítimo internacional aprueba que en casos como este los ocupantes de los navíos abordados se defiendan con todos los medios a su alcance, que en este caso, y según el propio ejército israelí, consistió en el uso de palos de sombrilla y canicas arrojadas con tirachinas (ni siquiera hondas, como el Rey David)… si es que realmente tuvieron tiempo de defenderse, pues la opacidad/mendacidad informativa por parte de las autoridades israelíes campa a sus anchas: En el momento de escribir esto, todavía no sé cuantos muertos han habido en el abordaje.
He tachado lo anterior porque efectivamente los activistas se defendieron a garrotazo limpio de los soldados a medida que descendían al barco… derecho a defenderse reconocido por el derecho internacional en caso de abordaje en aguas no territoriales por parte de piratas o gobiernos.
Y aunque el incidente es gravísimo, no deja de ser un eslabón más en la cadena de desprecios por parte del estado israelí a toda la legalidad internacional y a las normas humanitarias más elementales.
Antes de proseguir, quiero dejar claro que no estoy hablando del pueblo judío, sino del Estado de Israel, en manos de auténticos impresentables; del mismo modo que el Tercer Reich no era lo mismo que el pueblo o pueblos germánicos, haciendo uso de una comparación facilona pero desgraciadamente tan certera como inevitable.
La cuestión es que, como principal argumento a favor de la política israelí, se suele esgrimir que dicha nación es una isla democrática rodeada de naciones integristas. Respecto a la valoración de los vecinos, se cae por sí sola con un contraejemplo: Egipto es una democracia en la que, además, no se permiten partidos políticos de carácter religioso bajo el principio de no interferencia de la religión en la política. Punto.
Y a la hora de la verdad, la supuesta democracia israelí no es más que un disfraz.
Sin necesidad de profundizar en la situación, más que dudosa dentro de los territorios ocupados, de los Derechos Humanos (excelente barómetro de la implantación efectiva de la democracia [PDF] en cualquier país), los últimos gobiernos israelíes han evidenciado actitudes de extrema derecha inconcebibles en cualquier otra democracia occidental desde la 2GM; incluyendo la designación de un criminal de guerra como Primer Ministro. El hecho de que un estado decida democráticamente mantener constantes acciones agresivas, expansionistas y discriminatorias contra parte de su propia población no deja en buen lugar ni a sus votantes ni a la idea de Democracia en sí como garante de justigobierno.
Si entramos en el terreno de la transparencia (aunque ya ha quedado clara su ausencia viendo el lento goteo de noticias que nos llegan respecto al incidente de la flotilla), nos encontramos como colmo de los colmos que Israel oculta la tenencia de entre 75 y 400 cabezas nucleares, no permitiendo siquiera el acceso a inspectores de la OIEA. Por menos motivos se invadió Iraq.
Por otra parte, y seguro que muchos os sorprenderéis, Israel no tiene constitución. ¿Por qué?
Aunque originalmente la formación del estado israelí contaba con la necesidad de redactar una, las circunstancias de la guerra del 48 no favorecieron su elaboración. Posteriormente, prevaleció el argumento por parte de los religiosos judíos de que “No puede existir un texto profano de carácter superior al Talmud“. Sí, es fuerte.
Ahora toca reseñar lo obvio: Israel significa etimológicamente Gobierno de Dios, Lugar Gobernado por Dios, Tierra de Dios, Pueblo de Dios según la interpretación que se escoja. Más obvio aún es que el pueblo judío no se caracteriza tanto por la (supuesta) raza o el territorio como por su fe. Así pudo sobrevivir disperso, como anomalía histórica, durante 2000 años sin perder su identidad. Más aún, la Ley de Retorno garantiza que sólo por el hecho de pertenecer a la fe judía (con matices) uno puede ser ciudadano de Israel.
Resumiendo: En Israel se considera que la Religión es argumento suficiente para determinar la pertenencia a un Estado.
No hace falta rebuscar más… ¿Estamos hablando de Democracia o Teocracia?
La contestación es muy sencilla: Israel es de facto un Estado Teocrático, sino el que más, que ha adoptado un estilo de vida y unas formas políticas propias de los estados democráticos occidentales.
¿Y a la hora de la verdad que es lo que tenemos? una nación gobernada por una panda de psicópatas delirantes, megalómanos, victimistas y belicosos, que justifican las mayores barbaridades y crímenes mediante un Dios, hecho a medida, que afirma que ellos están, a todos los niveles, por encima de los demás pueblos que habitan la Tierra… y especialmente de sus vecinos, a los que consideran una panda de fanáticos religiosos, pero cuyo odio hay que regar con mimo; siempre conviene tener un enemigo al que culpar de todos los males. ¿Acaso gran parte del radicalismo que caracteriza a Hamas no es un subproducto de la política israelí?
Que conste que esto no se extiende a la totalidad del pueblo judío, sino a una pequeña minoría ultraderechista situada en el poder. De entre los judíos surgieron, a lo largo de la Historia, algunas de las mentes más brillantes, originales y revolucionarias de su época, desde el matemático Gauss al filósofo Spinoza pasando por Woody Allen. Hubo y hay muchísimo judío admirable famoso y anónimo: mucha gente se sorprendería de la cantidad de ciudadanos de Israel que están en contra de su gobierno, desde objetores de consciencia a movimientos y ONGs por la paz y la transparencia.
También es verdad que, por la otra parte, la sociedad islámica todavía no ha tenido un Voltaire, y que su orden social y cultural no es comparable al nuestro y está muy lejos de alcanzar nuestra sofisticación en ciertos valores. Pero eso no significa que sean todos una panda de fanáticos (tampoco de santos) y que no exista una occidentalización evidente en el mundo islámico, especialmente entre las clases medias. Si todo lo que se conociera de España en el mundo fuera ETA y las imágenes de los cófrades autotorturándose en Semana Santa…
Más aún. El régimen más contestable, sin duda, de todos los que rodean a Israel es la dictadura de Arabia Saudí. ¿Se oye mucho hablar de ella? ¿De sus continuas violaciones de derechos humanos? ¿Habéis visto como decapitan a cimitarrazo limpio a los condenados a muerte? Pero es que estos son amiguinos de los USA. Y los amigos de mis amigos…
Para finalizar esta serie de incisos ¿se puede hablar de una “raza” judía? Bien es verdad que los judios han tenido tendencia a reproducirse entre ellos por motivos religiosos (cuando no por pura cerrazón) y algunos rasgos físicos son prominentes, como la nariz. Pero no existe mucha diferencia entre los distintos pueblos semíticos. En un punto de evolución del Conocimiento en el que la propia comunidad científica tiene cada vez menos claro el concepto de raza, hablar de cuestiones raciales o de diferencias sustanciales, más allá de las culturales y religiosas, entre Israel y sus vecinos no tiene mucho sentido.
Volviendo a la psicopatía: lo peor es que la cosa viene de lejos. Ya en el libro de Josué se describe como la Tierra Prometida de Jehová (deidad temible donde las haya) estaba, vaya, ya poblada. No hay problema: Jehová no sólo nos va ayudar a entrar en Jericó sino también a pasar a todos los habitantes a cuchillo.
Las “buenas” costumbres nunca se pierden. Incluso tras haber sufrido en las propias carnes las consecuencias de ellas. A los judíos les gusta mucho sacar a la palestra el asunto del Holocausto, incluso para justificar desde el victimismo la opresión a los palestinos. Pero del mismo modo que Japón, el único pueblo que ha sufrido las consecuencias de la guerra atómica, rechaza rotundamente el uso de armas nucleares, Israel debería considerar la cultura de la tolerancia como ÚNICA respuesta a su sufrimiento y persecución seculares.
Hay quién dice que Israel, en su forma actual, es imprescindible para el equilibrio de fuerzas en la región. Entiendo que pueda haber intereses de todo tipo en ello; pero no precisamente de estabilización. En todo caso, la política israelí actual contribuye a alimentar el conflicto. Y propuestas en otra dirección no faltan.
La actual deriva ultraderechista del gobierno israelí hace absolutamente necesario tomar medidas universales, efectivas y no violentas contra este Estado, al que podemos calificar como Terrorista, mediante la aplicación de embargos y sanciones reales y hasta boicots por parte de los consumidores (de hecho, ya existe y a gran escala). No estaría de más incluso su expulsión de organismos como la ONU, en los que a la hora de la verdad no pinta nada; cuando no se descojona directamente de ellos. ¿Es esto antisemitismo? No. Y afirmar lo contrario es demagogia. Como afirmar que Israel es una democracia de facto.
¿De qué modo se acabó con el apartheid en Sudáfrica? Exactamente del mismo que acabo de describir.
Pero esto no va a ocurrir en Israel y no hace falta que explique el porqué.
¿Qué toca a continuación? Una vez consumado el gueto de Varsov… digo, de Gaza, no me extrañaría nada que el siguiente paso fuera la construcción de campos de exterminio para palestinos, con cámaras de gas y hornos crematorios incluidos. Porque, llegados al momento actual ¿cómo evitar comparaciones con los nazis?